Liu Xiaobo

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(New York) - La concesión del Premio Nobel de la Paz 2010 al escritor y activista de derechos humanos chino Liu Xiaobo subraya la necesidad urgente de reformas de derechos humanos en China, señaló hoy Human Rights Watch.

Human Rights Watch reiteró su llamamiento desde hace tiempo a la puesta en libertad de Liu, quien fue condenado a 11 años de prisión por un tribunal de Beijing, el 25 de diciembre de 2009.  Los cargos espurios de "subversión" que pesan sobre él se derivan de su participación en la redacción y la divulgación de la Carta 08, una petición en línea que defiende la incorporación de los derechos humanos, la democracia y el Estado de derecho como parte fundamental del sistema política chino. La petición, firmada originalmente por 303 ciudadanos chinos, entre ellos defensores de los derechos humanos y activistas legales, ha sido ampliamente divulgada en línea y cuenta ahora con miles de firmas. Antes de su detención formal el 23 de junio de 2009, Liu había estado incomunicado desde su arresto el 8 de diciembre de 2008.

"Este galardón enfurecerá sin duda al Gobierno chino al volver a poner su situación de derechos humanos en el centro del debate internacional", señaló Sophie Richardson, directora para Asia en

Human Rights Watch. "Sin embargo, este Premio Nobel no sólo premia el activismo inquebrantable de Liu, también rinde homenaje a todos los que luchan diariamente en China por que el Gobierno rinda cuentas a los ciudadanos", agregó.

Human Rights Watch ha señalado que el arresto de Liu ha sido por motivos políticos y ha determinado que las condiciones de su detención no cumplen las normas mínimas de justicia y debido proceso. Liu, antiguo profesor de literatura, pasó casi dos años en prisión tras la represión de las protestas de la Plaza de Tiananmen en junio de 1989. Después de su detención en diciembre de 2008, que violó las garantías procesales mínimas previstas por la legislación china, un grupo de firmantes destacados, entre ellos varios ganadores del Premio Nobel, enviaron una carta abierta al presidente chino Hu Jintao instándole a obtener la puesta en libertad de Liu.

El encarcelamiento de Liu forma parte de un endurecimiento más amplio de las condiciones en China, que comenzó durante los preparativos para los Juegos Olímpicos de Beijing de 2008. Desde entonces, el Gobierno ha impuesto largas condenas de prisión a destacados disidentes partiendo de cargos infundados de revelación de secretos de Estado o "subversión", ha ampliado las restricciones sobre la libertad de prensa y de Internet, y ha endurecido los controles sobre abogados, defensores de derechos humanos y organizaciones no gubernamentales. Desde principios de 2007, el Gobierno chino también ha ampliado los controles sobre los uigures y los tibetanos; las detenciones arbitrarias y las desapariciones forzadas se han disparado tanto en Xinjiang como en Tibet, y ha continuado la práctica de detenciones ilegítimas en centros secretos, conocidos como "cárceles negras".

"El Comité del Nobel ha tomado este año la importante decisión de destacar la realidad que pocos quieren reconocer acerca de China: que su gobierno continúa persiguiendo a defensores de los derechos humanos, abogados y periodistas", señaló Richardson. "Liu Xiaobo es un ejemplo de los ideales del Premio Nobel de la Paz al no abandonar nunca su creencia en la expresión pacífica de ideales universales y decir la verdad al poder", agregó.

Human Rights Watch reiteró también su llamamiento al Gobierno chino para que ponga en libertad a Liu y otros activistas encarcelados o "desaparecidos", entre ellos Hu Jia, Gao Zhisheng, Tan Zuoren y Huang Qi. Se puede decir que Liu es el crítico más conocido del Gobierno actualmente en prisión, pero es uno de los muchos que sufren una persecución similar, o más grave.

"El Gobierno chino debe ver la figura de Liu Xiaobo tan claramente como el Comité del Nobel: ni un enemigo ni una motivo de vergüenza, sino una persona cuyo valiente activismo representa lo mejor de China", señaló Richardson.