Un kurdo sirio muestra una foto de Sheikh Ma`shuq al-Khaznawi, un líder religioso kurdo, durante su entierro el 1 de junio de 2005, en el noreste de la ciudad siria de Qamishli. Los detalles de la muerte de al-Khaznawi son turbios: desapareció en Damasco y más tarde fue encontrado muerto. Las autoridades atribuyeron el asesinato a "elementos criminales", pero muchos kurdos sospechan de las autoridades. En una manifestación después de su entierro, la policía golpeó a los manifestantes y detuvo a unos 60 kurdos.

© 2005 AFP/Getty Images

(Nueva York) - Las autoridades sirias deben cesar sus prácticas ilegales e injustificadas de ataques contra mítines pacíficos kurdos y la detención de activistas políticos y culturales kurdos, señaló Human Rights Watch en un informe publicado hoy.

El informe de 63 páginas, "Group Denial: Repression of Kurdish Political and Cultural Rights in Syria" (Negación de grupo: Represión de los derechos políticos y culturales de los kurdos en Siria) documenta los esfuerzos de las autoridades sirias por prohibir y dispersar los mítines para reclamar los derechos de la minoría kurda y celebrar su cultura, además de la detención de destacados activistas políticas kurdos y su maltrato durante la reclusión. La represión de los kurdos en Siria se ha intensificado considerablemente desde las manifestaciones masivas kurdas de marzo de 2004. El informe se basa en entrevistas con 30 activistas kurdos salidos recientemente de la cárcel, así como 15 familiares de activistas kurdos que siguen en prisión. El Gobierno sirio se negó a responder a las solicitudes de información o entrevistas con Human Rights Watch.

"En un momento en que otros países de la región, desde Irak hasta Turquía, están mejorando el trato hacia su minoría kurda, Siria se sigue resistiéndose al cambio", señaló Sarah Leah Whitson, directora para Oriente Medio y Norte de África de Human Rights Watch. "De hecho, Siria se ha mostrado especialmente hostil a cualquier expresión política o cultural kurda", agregó.

Los kurdos, que constituyen aproximadamente el 10 por ciento de los 20 millones de habitantes de Siria, residen principalmente en las regiones septentrionales y orientales del país. Human Rights Watch observó que, desde 2005, las fuerzas de seguridad sirias han reprimido al menos 14 mítines públicos políticos y culturales kurdos, en su gran mayoría pacíficos; y recurrió con frecuencia a la violencia para disolver a las multitudes. Las fuerzas de seguridad no sólo han impedido los mítines políticos para promover los derechos de la minoría kurda, sino también los encuentros para celebrar el Norwuz (año nuevo kurdo) y otras festividades culturales. En al menos dos ocasiones, los servicios de seguridad abrieron fuego contra las masas y provocaron muertes.

"El Gobierno sirio ve amenazas por todas partes, hasta en las celebraciones del año nuevo en los pueblos", señaló Whitson. "Si el Gobierno quiere tener mejores relaciones con la minoría kurda, debe atender sus quejas legítimas, en lugar de intentar silenciarlas", agregó.

Siria tiene la obligación conforme a varios tratados internacionales de respetar la libertad de expresión y asociación, y el derecho asociado a la libertad de asamblea. Además, el derecho internacional dispone que Siria tiene que proteger la identidad de las minorías y garantizarles el derecho a participar activamente en la vida pública y cultural, lo que incluye emplear su lengua y celebrar su cultura en privado y en público.

Human Rights Watch documentó también los arrestos y los juicios de al menos 15 destacados líderes políticos kurdos en Siria desde 2005. Dado que no existe una ley de partidos políticos en Siria, ninguno de los partidos políticos, sin considerar siquiera a los kurdos, están autorizados. En consecuencia, cualquier miembro de un partido, lo que incluye todos los partidos kurdos, se expone al arresto por pertenecer a una organización no autorizada, un delito tipificado en el código penal sirio. En el caso más reciente ocurrido el 15 de noviembre de 2009, el Tribunal Penal de Damasco condenó a tres miembros destacados del Partido Azadi, que defiende el cese de la discriminación contra la minoría kurda, a tres años de prisión por "debilitar el sentimiento nacional" e "incitar altercados sectarios o raciales o provocar conflictos entre sectas y varios miembros de la nación".

De los 30 ex presos kurdos entrevistados por Human Rights Watch, 12 dijeron que las fuerzas de seguridad los torturaron. La mayoría de los detenidos se remiten a los tribunales militares, en los que pueden ser condenados por "cargos de seguridad" definidos de manera vaga o excesivamente amplia, de los cuales los más habituales son "divulgar información falsa o exagerada que debilita el sentimiento nacional" o cometer un acto o expresión que promueva "la escisión de una parte del territorio sirio para anexionarse a otro país".

Un activista político kurdo detenido en octubre de 2008 durante tres meses en la Sección Palestina de la Inteligencia Militar describió el trato que le propinaron los investigadores:

Si el investigador no estaba convencido de lo que le decía, los guardias me llevaban a la "plaza de la tortura", donde me mantenían de pie durante largos días con las manos atadas a la espalda y los ojos tapados con una tela negra. Me obligaron a estar de pie durante 11 días con tan sólo breves períodos de descanso de diez minutos para comer. Si me caía por la falta de sueño... me arrojaban agua fría y me azotaban con cables. Desarrollé muchas enfermedades a causa de esta tortura. Las pruebas que me hicieron después de salir en libertad mostraron que tenía las articulaciones inflamadas, además de infecciones en el estómago, los riñones y el pecho. (Véanse otros testimonios más adelante).

El hostigamiento de estos activistas se mantiene incluso después de su puesta en libertad: las fuerzas de seguridad siguen citándoles para interrogarles y les prohíben con frecuencia salir del país.

Recientemente, la Unión Europea y Estados Unidos se han mostrado ansiosos por entablar relaciones con Siria. Human Rights Watch instó a estos gobiernos a comunicar su enérgica desaprobación del trato de Siria a su minoría kurda y hacer hincapié en que el avance de sus relaciones con Siria dependerá de las mejoras concretas de la situación de derechos humanos en el país.

"Ignorar el trato a los kurdos en Siria no hará desaparecer el problema", señaló Whitson. "La comunidad internacional ha desempeñado un papel importante en la mejora del trato a los kurdos en Irak y Turquía, y tiene que hacer lo mismo por los kurdos sirios", agregó.

Human Rights Watch instó al Gobierno sirio a:

  • Poner en libertad a las personas detenidas por ejercer pacíficamente su derecho a la libertad de expresión, asociación o asamblea;
  • Modificar o abolir las disposiciones vagas sobre seguridad del código penal sirio que restringen ilegítimamente el derecho a la libertad de expresión;
  • Investigar a los funcionarios acusados de torturar o maltratar a detenidos;
  • Promulgar una ley reconociendo el derecho a formar partidos, y establecer una comisión electoral independiente para registrar nuevos partidos políticos; y
  • Formar una comisión para atender las quejas de la minoría kurda en Siria.

Testimonios de "Group Denial":

Un participante en un evento musical, organizado en 9 de marzo de 2009 por un partido kurdo en la ciudad de Qamishli, para celebrar el papel de la mujer en la sociedad, describió la manera en que las fuerzas de seguridad disolvieron la multitud:

A los 15 minutos del comienzo de la celebración, las fuerzas de seguridad rodearon la sala. Portaban pistolas y palos y atemorizaron a las mujeres y los niños. Confiscaron rápidamente los altavoces [del sistema de sonido] y las sillas.

Un activista que se encontraba en una residencia privada asistiendo a una charla sobre la historia de los kurdos describió el arresto de los participantes por parte del servicio de Inteligencia Militar el 29 de enero de 2007:

Estábamos reunidas 12 personas en la casa de Yasha para asistir a una charla cultural sobre los kurdos. De repente, entraron miembros de la Inteligencia Militar de Aleppo y nos llevaron a todos a su sede. Nos tuvieron detenidos diez días en Aleppo y después nos trasladaron a la Sección Palestina [de la Inteligencia Militar] en Damasco. Pusieron en libertad a siete de nosotros y mantuvieron detenidos a cinco. Los cinco habían confesado que eran miembros del Partido Yekiti.

Un miembro del Movimiento del Futuro Kurdo, un partido político, describió su arresto cuando esperaba el autobús:

La policía civil me detuvo en la ciudad de Amuda y me trasladó inmediatamente a Seguridad Política en al-Hasakeh. Me acusaron de pertenecer al Movimiento del Futuro Kurdo. Me interrogaron durante 12 días. Durante la investigación me privaron de todo. Sus preguntas se centraban en el programa político del partido, su reglamento interno y mi función en el partido, especialmente después de que secuestraran a Mesh`al Temmo, el portavoz oficial del partido. El 1 de septiembre, después del interrogatorio, remitieron mi caso a un juez militar de Qamishli, quien ordenó mi detención por pertenencia a un partido político no autorizado e incitar altercados sectarios.

Un miembro del PYD, un partido político kurdo, describió la tortura que sufrió cuando estuvo detenido por Seguridad Política en Ain Arab, en mayo de 2006:

Me torturaron físicamente y emocionalmente. La tortura física comenzó desde el momento en que llegué a la sección. Me golpeó el propio oficial que dirige la sección. Sus hombres me ataron las piernas a un rifle ruso y el oficial me azotó las piernas con un látigo. Me golpearon en varias partes del cuerpo. Me insultaba y me amenazaba e insultaba a los kurdos. Encontró una libreta de notas en mi bolsillo en la que había escrito el nombre kurdo de la ciudad, Kobani, que el régimen había cambiado a Ain Arab, así que me dio más de un centenar de azotes mientras decía: "Maldito seas y maldita sea Kobani. ¿Por qué no escribes Ain Arab?" La tortura duró casi seis horas de palizas intermitentes.