(Jerusalén) - Los ataques israelíes con misiles guiados disparados desde aviones no tripulados durante la última ofensiva en Gaza mataron a civiles en violación de las leyes de la guerra, dijo Human Rights Watch en un informe publicado hoy. Los ataques con una de las armas más precisas en el arsenal de Israel mataron a civiles que no participaban en las hostilidades y estaban lejos de cualquier lucha.

El informe de 39 páginas, "Precisely Wrong: Gaza Civilians Killed by Israeli Drone-Launched Missiles," (Precisamente incorrecto: Civiles muertos en Gaza por misiles guiados disparados desde aviones no tripulados), detalla seis incidentes que resultaron en 29 muertes de civiles, entre ellos ocho niños. Human Rights Watch descubrió que las fuerzas israelíes no tomaron todas las precauciones posibles para verificar que estos objetivos eran combatientes, tal como lo exige las leyes de la guerra, o que no distinguieron entre combatientes y civiles. Organizaciones de derechos humanos israelíes y palestinas han informado de un total de 42 ataques de aviones no tripulados que mataron a civiles, 87 en total, durante los combates de diciembre de 2008 y enero de 2009.

"Los operadores de aviones no tripulados pueden ver claramente sus objetivos en el terreno y también desviar los misiles después de su lanzamiento", dijo Marc Garlasco, alto analista militar en Human Rights Watch y coautor del informe. "En vista de estas capacidades, Israel debe explicar por qué ocurrieron estas muertes de civiles ".

"Precisamente incorrecto" se basa en investigación sobre el terreno en Gaza, donde los investigadores de Human Rights Watch entrevistaron a víctimas y testigos, inspeccionaron los sitios de ataque, recolectaron restos de misiles para ser examinados, y estudiaron registros médicos. Las Fuerzas de Defensa de Israel rechazaron repetidas solicitudes de Human Rights Watch para una reunión y no respondieron a las preguntas presentadas por escrito.

Los expertos militares han ensalzado a los aviones armados teledirigidos o vehículos aéreos no tripulados de combate y sus precisos misiles guiados como armas que pueden reducir al mínimo las bajas civiles. Su uso se ha expandido rápidamente – fueron utilizados, por ejemplo, por parte de Estados Unidos en Afganistán y Pakistán.

"Cuando se utilizan correctamente, los aviones no tripulados y sus misiles de precisión pueden ayudar a un ejército a minimizar las bajas civiles", dijo Garlasco. "Pero estos aviones son tan buenos para salvar vidas civiles como lo son aquellos quienes los comandan y operan".

En los seis casos documentados en el informe, Human Rights Watch no encontró pruebas de que combatientes palestinos estuvieran presentes en el área inmediata en el momento del ataque. Ninguno de los civiles fallecidos se movía con rapidez o escapaba de la zona, por lo que los operadores de los aviones no tripulados debieron haber tenido tiempo para determinar si observaban a civiles o a combatientes, y evitar el fuego si no podían apreciar claramente la diferencia.

En tres de los casos, los aviones no tripulados dispararon misiles contra niños que jugaban en los techos en barrios residenciales, en un momento lejos de cualquier terreno en combate. Human Rights Watch no encontró ninguna evidencia para sugerir que los niños estaban en calidad de observadores, comunicando la ubicación de las tropas israelíes, o tratando de lanzar un cohete desde el techo.

El 27 de diciembre de 2008, el primer día de la ofensiva israelí denominada "Operación Plomo Fundido", un misil lanzado mediante un avión no tripulado impactó a un grupo de estudiantes universitarios que esperaban un autobús en una concurrida calle residencial en el centro de la ciudad de Gaza, matando a 12 civiles. El ejército israelí no ha explicado por qué atacó a un grupo en una concurrida calle del centro del que no existía conocimiento de estar involucrado en actividad militar en la zona en tal momento.

El 29 de diciembre, el ejército israelí atacó un camión que afirmó transportaba cohetes Grad, matando a nueve civiles. Los militares publicaron un vídeo del ataque para apoyar su caso, pero el vídeo plantea serias dudas de que el objetivo constituyera un objetivo militar - dudas que debieron indicar al operador detener el fuego. Los presuntos cohetes, admitió el ejército más tarde, resultaron ser botes de oxígeno.

Las capacidades tecnológicas de los aviones no tripulados y los misiles que lanzan hacen estas violaciones aún más graves, dijo Human Rights Watch. Los aviones no tripulados llevan una serie de sensores avanzados, que a menudo combinan con radares, cámaras de electro-ópticas, cámaras infrarrojas, y láseres. Estos sensores pueden proporcionar una clara imagen en tiempo real de las personas sobre el terreno durante el día y la noche, con la capacidad de distinguir entre niños y adultos.

Un operador israelí de un avión no tripulado que voló misiones en Gaza durante los recientes combates dijo a una revista militar israelí que fue capaz de detectar colores de ropa, un gran radio, y un arma.

El misil lanzado desde un avión no tripulado lleva sus propias cámaras que permiten al operador observar el objetivo desde el momento de disparar hasta su impacto. Si surgen dudas sobre el objetivo, el operador del avión no tripulado puede desviar el arma hacia otro lugar.

Los aviones no tripulados desplegados por los militares de Israel – Hermes y Heron, producidos por este mismo país - cuentan con aparatos de grabación de vídeo a fin de que todo lo visto por el operador quede registrado. Cada ataque de un avión no tripulado durante la Operación Plomo Fundido, por lo tanto, debe tener un registro en vídeo.

El Gobierno israelí está obligado en virtud del derecho internacional a investigar las graves violaciónes de las leyes de la guerra. El personal militar o civil israelí responsable de cometer u ordenar ataques ilegales mediante aviones no tripulados debe ser sancionado o, en su caso, procesado, dijo Human Rights Watch. Las personas que hayan cometido graves violaciónes de las leyes de la guerra con la intención de delinquir - es decir, intencionalmente o por imprudencia - son responsables de crímenes de guerra.

Israel no ha llevado a cabo investigaciones creíbles sobre sus acciones durante la Operación Plomo Fundido. El 22 de abril, el Ejército dio a conocer los resultados de una investigación interna, que llegó a la conclusión de que sus fuerzas "operaron en conformidad con el derecho internacional" a lo largo de los combates y que "un número muy pequeño" de incidentes "inevitables" ocurrieron debido a "errores operativos o de inteligencia".

Un equipo de investigación de los hechos del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas encabezado por el respetado jurista internacional Richard Goldstone está investigando presuntas violaciónes de las leyes de la guerra tanto por Israel como por Hamas. Israel ha dicho que no cooperará con la investigación debido a que el Consejo de Derechos Humanos está sesgado en contra de Israel. Hamas ha dicho que cooperará.

Human Rights Watch insta a Israel y Hamas a que cooperen plenamente con la investigación de Goldstone. En cuanto a los misiles lanzados desde aviones no tripulados, Israel debería proporcionar las grabación de vídeo y otra documentación de sus ataques en que civiles fueron heridos o muertos.