(Beirut, 4 de diciembre de 2007)—Autoridades libanesas arrestan a refugiados iraquíes sin visas válidas y los detienen indefinidamente para coaccionarlos a regresar a Irak, afirmó Human Rights Watch en un reporte publicado hoy.

“Refugiados iraquíes en Líbano viven con el temor constante del arresto”, dijo Bill Frelick, director de política sobre refugiados de Human Rights Watch. “Refugiados que son arrestados enfrentan la perspectiva de pudrirse en la cárcel indefinidamente a menos que acepten regresar a Irak y enfrentar ahí los peligros”.

El informe de 66 páginas: “Pudrirse aquí o morirse allá: Opciones sombrías para los refugiados iraquíes en Líbano”, documenta la falla del gobierno libanés en proveer una situación legal para los refugiados iraquíes en Líbano y detalla el impacto que esta política tiene en las vidas de los refugiados.

La negativa del Líbano para legalizar la estancia de los refugiados iraquíes no sólo afecta a la relativamente pequeña proporción de refugiados iraquíes que son arrestados y detenidos. Como resultado de esta política, la mayor parte de los refugiados iraquíes en Líbano viven con el miedo del arresto. Sin estancia legal en Líbano, los refugiados de Irak son vulnerables a la explotación y abuso de empleados y arrendatarios.

Human Rights Watch exhortó al gobierno libanés a otorgar a los refugiados iraquíes estancia legal temporal , misma que les proveería, como mínimo, residencia y permisos de trabajo renovables. Aparte del pequeño número de iraquíes que han sido capaces de regularizar su situación, a la mayoría de los refugiados iraquíes se les prohíbe trabajar, y muchos de ellos se han acabado sus ahorros. A pesar de permitírseles acudir a escuelas públicas, muy pocos niños iraquíes se inscriben porque sus padres no pueden solventar los pagos de transportación, ropa y libros; y porque necesitan que sus hijos trabajen para contribuir al ingreso familiar.

Todos los iraquíes que han abandonado el centro y el sur de Irak para buscar refugio en el Líbano o en otro lugar en el Oriente Medio son generalmente reconocidos como refugiados por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Pero Líbano no es parte de la Convención sobre los Refugiados de 1951 y no le otorga efecto legal al reconocimiento de iraquíes como refugiados por parte del ACNUR. Por el contrario, las autoridades libanesas tratan como inmigrantes ilegales a los iraquíes que entran al Líbano ilegalmente o de manera legal pero extendiendo la estadía de sus visas, independientemente de su intención de buscar asilo. Los refugiados iraquíes son sujetos a arresto, multas y detención por parte de las autoridades libanesas.

Obligar a los refugiados a regresar a su país donde sus vidas y su libertad están en riesgo viola el principio de no devolución, la prohibición absoluta de enviar a una persona a un lugar donde podría ser amenazada con persecución o tortura.

“Al no darles opción a los refugiados iraquíes, excepto permanecer en la cárcel indefinidamente o regresar a Irak, Líbano está violando el principio fundamental del derecho internacional sobre refugiados”, dijo Frelick.
Existen aproximadamente 50,000 refugiados iraquíes en Líbano, una cantidad relativamente pequeña de los 2.2 millones de refugiados iraquíes en el Oriente Medio. Actualmente hay cerca de 580 iraquíes detenidos en Líbano. Líbano, un país de sólo 4 millones, incluyendo de 250,000 a 300,000 refugiados palestinos, ha soportado la carga con poco apoyo externo.

“Líbano no es la causa de la crisis de refugiados iraquíes, y los libaneses son comprensiblemente cautos en acoger otro flujo de refugiados”, dijo Nadim Houry, el investigador de Human Righst Watch con base en Líbano. “Estados Unidos y otros países que participaron en la invasión en Irak liderada por Estados Unidos deben compartir la carga de cuidar de los refugiados iraquíes en Líbano y proporcionar soluciones duraderas en su nombre”.

El informe insta a los gobiernos donantes y a los países de reasentamiento, en particular a los países involucrados en la invasión de Irak, a responder con rapidez y generosidad a las apelaciones financieras del ACNUR y a admitir a refugiados que el ACNUR les refiera para reasentamiento. Países de reasentamiento deben ser especialmente abiertos a aceptar refugiados iraquíes en detención para quienes el reasentamiento pudiera ser su única protección en contra del regreso forzado a Irak.

Testimonios de refugiados iraquíes viviendo en Líbano seleccionados del informe:

“Nadie me dice cuánto tiempo voy a estar en prisión. Veo a personas que han estado aquí por ocho meses. Si no puedo regularizar mi situación, regresaré a Irak. Si regreso a Irak, me matarán. No quiero regresar, pero es mejor para mí regresar que pasar un día más encerrado con criminales”.
--Un refugiado iraquí detenido indefinidamente en la Cárcel de Roumieh en Beirut.

“No sabemos si regresaremos cuando salgamos. Cuando veo a un policía o a un miembro de las autoridades, me da mucho miedo, a pesar del hecho de que estoy viejo y enfermo. Cualquier momento puede volverse un puesto de control, podemos ser capturados.”
--Un refugiado iraquí viviendo con su familia ilegalmente en Beirut.

“No quiero regresar a Irak. Quiero quedarme en Líbano, incluso si quiebran cada hueso de mi cuerpo, incluso si no me siento seguro aquí, porque somos ilegales”.
--Un padre iraquí relató lo que sucedió cuando las autoridades libanesas arrestaron y detuvieron a él y a su hijo por entrar ilegalmente en 2005. Después de varios meses en la Cárcel de Roumieh, aceptaron regresar a Irak a cambio de ser liberados de la detención. Una vez de regreso en Irak, su hijo fue secuestrado. Después de pagar un rescate, huyeron de nuevo a Líbano donde actualmente viven de manera ilegal.