El nombramiento hoy de Louise Arbour como la próxima Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos por parte del Secretario General de la Organizacíon de las Naciones Unidas, Kofi Annan, lleva a una eminente jurista y experta negociadora al puesto.

Arbour, quien es actualmente juez de la Suprema Corte de Canadá, fungió como fiscal de los Tribunales Criminales Internacionales para la antigua Yugoslavia y Ruanda de 1996 a 1999. Arbour fue particularmente eficaz en convencer a la comunidad internacional que se ejecutaran las órdenes de arresto contra los criminales de guerra acusados por los Tribunales.

"La Juez Arbour es personificación de lo que se necesita para este puesto," dijo Kenneth Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch. "Combina la experiencia en derechos humanos, el prestigio internacional y la talla moral que se requieren para confrontar a quienes cometen los peores abusos desde posiciones de mayor poder."

Arbour llega al puesto en un momento particularmente difícil para los derechos humanos en el seno del sistema de Naciones Unidas. Por todo el mundo, los derechos humanos están siendo atacados en el nombre de la campaña internacional contra el terrorismo. La Comisión de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, el organismo internacional de mayor nivel dedicado a los derechos humanos, ha estado plagado por una crisis que se profundiza en tanto que ahora cuenta a algunos de los peores violadores de derechos humanos en el mundo entre sus miembros. Mientras tanto, la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los derechos humanos aún se está recuperando de la trágica muerte de su anterior jefe, Sergio Viera de Mello, quien fue muerto en el ataque del 19 de agosto próximo pasado contra las oficinas de la ONU en Bagdad.

"El sistema de los derechos humanos de la ONU no podría esperar un mejor líder en un momento en el que se halla bajo un ataque sin precedentes," dijo Roth.

Human Rights Watch llamó a Arbour a hacer de estos retos a los derechos humanos la más alta prioridad durante su permanecia en el puesto. En particular, deberá presionar para la creación de un mecanismo independiente - tal como un rapporteur especial de las Naciones Unidas - para vigilar como los gobiernos están usando la lucha contra el terrorismo como un pretexto para socavar los derechos humanos a nivel mundial.