Las personas con discapacidad en las cárceles de Australia corren un grave riesgo de sufrir violencia sexual y física, y son recluidas de manera desproporcionada en régimen de aislamiento durante 22 horas al día, dijo Human Rights Watch. El informe “I Needed Help, Instead I Was Punished: Abuse and Neglect of Prisoners with Disabilities in Australia” (“Necesitaba ayuda y en su lugar fui castigado: el abuso y la falta de cuidado de presos con discapacidad en Australia”) examina cómo los presos con discapacidades, incluidos los aborígenes y los isleños del estrecho de Torres, corren un grave riesgo de intimidación, acoso, violencia y abuso por parte de otros presos y el personal penitenciario. Los reclusos con discapacidades psicosociales (enfermedades de salud mental) o discapacidades cognitivas en particular pueden pasar días, semanas, meses e incluso años encerrados en solitario en unidades de detención o seguridad.