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Una victoria en Ginebra

Boletín informativo, 7 de julio de 2025

Sesión del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Ginebra, Suiza, 26 de febrero de 2024. © 2024 Hannes P Albert/picture-alliance/dpa/AP Photo

Los gobiernos abusivos siempre están presionando a los grupos de derechos humanos. Es una lucha desigual, por supuesto. Los gobiernos tienen el poder. Los defensores de los derechos humanos son los desvalidos, armados solo con la investigación, la ley y tal vez un megáfono.

Pero a veces ganamos.

Sin embargo, para llegar a la historia de hoy, debemos empezar por el principio, en Eritrea.

Eritrea tiene uno de los peores historiales de derechos humanos del mundo. El relator especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en Eritrea presentó el mes pasado un informe detallado al Consejo de Derechos Humanos de la ONU. En él se describían graves abusos continuados.

Las detenciones arbitrarias y las desapariciones forzadas son generalizadas y sistemáticas. La libertad religiosa está severamente restringida. El gobierno también tiene una política de servicio nacional de forma indefinida, que incluye el servicio militar obligatorio. Esto significa que la mayoría de los eritreos pasan su vida al servicio del gobierno.

Hace diez años, la Comisión de Investigación de las Naciones Unidas sobre Eritrea concluyó que "las violaciones sistemáticas, generalizadas y graves de los derechos humanos [...] cometidas en Eritrea bajo la autoridad del Gobierno [...] pueden constituir crímenes contra la humanidad".

En su informe del mes pasado, el relator especial de la ONU destacó la falta de avances en materia de rendición de cuentas una década después de esa conclusión. En resumen, el gobierno continúa con sus abusos y nadie es responsable de los atroces crímenes.

En lugar de ello, el gobierno de Eritrea hostigó a los mensajeros. En los últimos meses, en particular, ha realizado una agresiva campaña diplomática para deshacerse del relator especial de la ONU.

Los esfuerzos del Gobierno culminaron el viernes en una votación en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra para poner fin al mandato del relator.

Los grupos de derechos humanos instaron a los gobiernos interesados a defender el escrutinio internacional continuo de la desesperada situación de los derechos humanos en Eritrea. Trabajamos con grupos de derechos humanos eritreos e internacionales para presionar al Consejo a que mantuviera al relator especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en Eritrea.

Al final, los defensores de los derechos humanos ganaron. Los miembros del Consejo rechazaron de forma contundente la resolución del Gobierno eritreo y, en su lugar, renovaron el mandato del relator especial de la ONU por un año más.

De hecho, la votación del viernes en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU fue una rotunda victoria. Solo cuatro Estados —China, Cuba, Bolivia y Sudán— respaldaron al Gobierno eritreo. Veinticinco Estados votaron en contra.

El trabajo del relator especial de la ONU continuará.

Por supuesto, esta victoria no mejorará la situación de nadie en Eritrea de la noche a la mañana. La represión extrema no terminará con la vergonzosa derrota diplomática del gobierno en Ginebra.

Pero sí mantiene la presión internacional sobre el gobierno de Eritrea. Y lo que es más importante, es un reconocimiento de la preocupación mundial y la solidaridad con las numerosas víctimas de ese gobierno.

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