Video: Women Accuse Gambian ex-President of Rape

Three women have accused Gambia’s former president, Yahya Jammeh, of rape and sexual assault while he was in office, Human Rights Watch and TRIAL International said today. Former Gambian officials said that presidential aides regularly pressured women to visit or work for Jammeh, who then sexually abused many of them.

(Dakar) – Tres mujeres acusaron al expresidente de Gambia, Yahya Jammeh, de violación y agresiones sexuales durante su mandato señalaron hoy Human Rights Watch y TRIAL International. Diversos exfuncionarios gambianos afirmaron que era habitual que los asistentes presidenciales presionaran a mujeres para que visitaran a Jammeh o trabajaran para él, quien, luego, abusaba sexualmente de muchas de ellas.

Actualmente, Jammeh se encuentra en Guinea Ecuatorial, adonde se exilió tras perder la elección presidencial de 2016 ante Adama Barrow. En Gambia, una Comisión de Verdad, Reconciliación y Reparaciones (Truth, Reconciliation and Reparations Commission, TRRC) trabaja documentando las violaciones de derechos humanos cometidas durante los 22 años en que Jammeh estuvo en el poder, incluidas las denuncias por violencia sexual. La TRRC y el Gobierno de Gambia deben garantizar que las acusaciones de violación y violencia sexual que se le imputan a Jammeh y a otros altos funcionarios de su Gobierno se investiguen exhaustivamente y, si se justifica, sean juzgadas.

Fatou (Toufah) Jallow recibe el premio como ganadora del concurso de belleza “22 de julio” de manos del presidente Yahya Jammeh. Banjul, Gambia, 24 de diciembre de 2014. Jallow sotiene que Jammeh la violó sexualmente luego de que ella rechazara sus insinuaciones. 

© 2014 Privado

“Yahya Jammeh trataba a las mujeres gambianas como si fueran de su propiedad”, afirmó Reed Brody, consejero jurídico de Human Rights Watch quien dirigió la investigación. “La violación y las agresiones sexuales constituyen delitos, y Jammeh no está por encima de la ley”.

Human Rights Watch y TRIAL entrevistaron a tres mujeres que acusan a Jammeh de violación y agresiones sexuales, y a una cuarta mujer que afirmó que los asistentes de Jammeh la encerraron en un hotel donde pretendían someterla a abusos sexuales. Estas organizaciones también entrevistaron a ocho exfuncionarios gambianos y otros testigos. Entre estos funcionarios, que afirmaron tener conocimiento directo de los acontecimientos, se encuentran dos hombres que trabajaban para el Departamento de Protocolo del Palacio Presidencial, cuatro agentes de la guardia personal de Jammeh, una mujer que trabajó en el palacio y un alto funcionario del Servicio de Inteligencia Nacional. Dichos funcionarios y dos de las mujeres pidieron permanecer anónimos. Fatou Jallow (conocida como Toufah), quien declaró que Jammeh la violó en 2015, pidió que constara su nombre porque quiere denunciar públicamente lo ocurrido.

Los entrevistados plantearon acusaciones detalladas contra el expresidente y afirmaron que obligó o coaccionó a algunas jóvenes a que tuvieran relaciones sexuales con él. Algunas fueron contratadas en el Palacio Presidencial como miembros de las llamadas “protocol girls” (“muchachas de protocolo”). Diversos exfuncionarios indicaron que Jammeh y algunos de sus subordinados daban dinero en efectivo y obsequios a las mujeres, y les prometían becas y otros privilegios, poderosos alicientes en uno de los países con mayor pobreza del mundo. Algunos testigos señalaron que, en las residencias del Presidente, se practicaba sexo consensuado y no consensuado.

El régimen de Jammeh se caracterizó por abusos generalizados, que incluyeron desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, actos de violencia sexual, tortura y detenciones arbitrarias. Como Presidente, Jammeh se creó una imagen pública religiosa, consistente en dar sermones y asegurar que podía curar el VIH y sanar a los enfermos. En marzo de 2019, una comisión oficial de Gambia y la plataforma de periodismo de investigación Organized Crime and Corruption Reporting Project acusaron a Jammeh de haberse apoderado de 1.000 millones de dólares estadounidenses, procedentes de las arcas públicas.

Las tres mujeres que acusaron a Jammeh describieron actos coercitivos, engañosos y violentos por parte de Jammeh y algunos de sus colaboradores, así como represalias si rechazaban sus avances.

En 2014, Toufah Jallow, quien entonces tenía 18 años, fue elegida “reina” en el concurso de belleza más importante patrocinado por el Estado, un evento que Jammeh describió como “una forma de empoderar a las jóvenes”. Jallow contó que, a lo largo de seis meses, el Presidente la premió con 1.250 dólares estadounidenses y otros obsequios, e hizo que se instalara agua corriente en la vivienda de su familia en las afueras de Banjul. Él le ofreció un puesto como “protocol girl”, que ella rechazó. Le propuso matrimonio, a lo que ella también se negó. Jallow afirmó que, después, algunos de sus asistentes la llevaron a una lectura del Corán previa al Ramadán en el Palacio Presidencial, donde Jammeh la encerró en un cuarto y le dijo: “No hay ninguna mujer que yo no pueda tener”. Sostuvo que, a continuación, la golpeó y la insultó, le inyectó un líquido y la violó. Algunos días después, Jallow se escapó al país vecino, Senegal.

Jammeh también contrataba personalmente a las “protocol girls” y, luego, las acosaba sexualmente. Diversos exfuncionarios y dos mujeres que trabajaban como “protocol girls” aseguraron que, además de su salario público, Jammeh y sus asistentes les daban obsequios, dinero en efectivo y privilegios cuando tenían sexo con Jammeh. A veces, estas mujeres desempeñaban funciones oficiales, como servir bebidas, mecanografiar documentos y organizar reuniones, pero mayormente estaban disponibles para tener relaciones sexuales con el Presidente. Estas mujeres lo acompañaban durante sus largas y frecuentes estancias en Kanilai, el poblado de donde es oriundo. Algunas viajaban al extranjero con el Presidente, se les exigía que vivieran cerca del Palacio Presidencial para que estuvieran más disponibles para Jammeh, no se les permitía salir sin autorización y se las disuadía de que tuvieran novio. Uno de los principales exasistentes del Presidente señaló que Jammeh “elegía personalmente a mujeres jóvenes para satisfacer sus fantasías sexuales”.

Una de esas mujeres, “Anta”, indicó que Jammeh la conoció en un evento y que, a continuación, las autoridades la incluyeron en la nómina del Departamento de Protocolo y Jammeh les hacía regalos caros a sus padres, personas de pocos recursos. Aseguró haberse negado la primera vez que Jammeh le exigió que tuviera sexo con él, pero que este le advirtió que “estaba manteniendo a su familia y que podía dejar de hacerlo en cualquier momento”. En otra ocasión, cuando la llamó para tener relaciones sexuales, le dijo que no debía hablar con nadie al respecto o que “habría consecuencias”.

Gambia’s Women Break Their Silence

Gambia’s Women Break Their Silence

During his 22-year dictatorial rule that ended in early 2017, Gambia’s former president, Yahya Jammeh, used his power as well as state institutions to entrap and sexually abuse young women. We spoke with researcher Marion Volkmann-Brandau about how she tracked down survivors of these crimes, the schemes Jammeh used to entice and assault young women, and the victims’ hope that he will face justice.

Otra “protocol girl” llamada “Bintu” expresó que Jammeh le ofreció una beca para estudiar en Estados Unidos. Cuando se negó a mantener relaciones sexuales con él, Jammeh se enfadó y la echó. Entonces Jammeh le ordenó al jefe de protocolo que le prohibiera ir a la entrevista para obtener el visado en la Embajada de Estados Unidos y que rescindiera su contrato en el Palacio Presidencial. También canceló el expediente de su beca.

Las tres mujeres y varios funcionarios identificaron a Jimbee Jammeh, prima del Presidente, como la persona que supervisaba a las “protocol girls” y la contratación de otras mujeres. Las tres mujeres señalaron que Jimbee hizo amistad con ellas, las llamaba por teléfono, hacía que las llevaran al palacio y ahí las conducía hasta Jammeh y se quedaba con ellas y con el Presidente en su cuarto antes de dejarlos solos. Jimbee Jammeh salió para Guinea Ecuatorial con Jammeh.

El entorno de Jammeh conocía muy bien el modo en que explotaba a las mujeres. Cinco exfuncionarios indicaron que Jammeh les ordenó a ellos y a otros funcionarios que obtuvieran los números telefónicos de determinadas mujeres que él señalaba. Afirmaron que más tarde veían a las mujeres saliendo de la casa de Jammeh con dinero. Funcionarios que trabajaban con Jammeh manifestaron que también tuvo relaciones sexuales con mujeres soldados asignadas para su protección personal y con otras empleadas públicas que trabajaban a su servicio.

Human Rights Watch y TRIAL entrevistaron asimismo a una cuarta mujer, Fatoumatta Sandeng, que entonces era la vocalista de una conocida banda musical. Sandeng no tuvo contacto directo con Jammeh, pero afirmó que, en 2015, colaboradores del mandatario la encerraron en un espacio que, según creía, servía como trampa para perpetrar abusos sexuales. Sandeng es hija del líder opositor gambiano Solo Sandeng, cuyo homicidio ocurrido mientras se hallaba detenido por las autoridades, en 2016, catalizaría a la oposición contra Jammeh. Sandeng afirmó que le ordenaron presentarse sola en Kanilai le impidieron salir del hotel durante tres días y, finalmente, le permitieron irse.

Actualmente, Sandeng es portavoz de la “Campaña para llevar a Yahya Jammeh y sus cómplices ante la justicia” (Campaign to Bring Yahya Jammeh and his Accomplices to Justice, #Jammeh2Justice), que reclama que se juzgue a Jammeh y a los máximos responsables de los crímenes de su gobierno.

El Presidente de Gambia, Barrow, ha afirmado que el país aguardará el informe de la TRRC antes de pedir la posible extradición de Jammeh de Guinea Ecuatorial. A su vez, el Gobierno de Ghana está considerando la posibilidad de reabrir su investigación sobre la masacre de cerca de 56 migrantes (incluidos 44 ciudadanos de Ghana) perpetrada en Gambia en julio de 2005, a raíz de un informe publicado en mayo de 2018 por Human Rights Watch y TRIAL que reveló que los migrantes fueron asesinados por los denominados “Junglers”, un escuadrón de la muerte que actúa bajo la supervisión de Jammeh.

En las audiencias públicas de la TRRC, que están siendo seguidas ampliamente en Gambia, se han producido ya varias revelaciones, incluso acusaciones directas a que era Jammeh quien dirigía personalmente algunos de los asesinatos. La TRRC tiene previsto programar sesiones sobre actos de violencia sexual y se ha contactado con mujeres para que declaren “de acuerdo con modalidades que preserven su seguridad y dignidad, y las protejan de la estigmatización y posibles represalias”.

“La TRRC y el Gobierno deben ayudar a las víctimas a superar la cultura de silencio y ofrecerles una vía hacia el resarcimiento y la justicia”, aseveró Marion Volkmann-Brandau, investigadora principal de proyecto para Human Rights Watch y TRIAL. “Ha llegado el momento de que la ‘vergüenza’ asociada con las violaciones recaiga sobre la otra parte”.

Ver a continuación más detalles.

Fatou (Toufah) Jallow

Jallow era una destacada estudiante de teatro que fue seleccionada para el concurso de belleza “22 de julio” (en alusión a la fecha del golpe de Estado que llevó a Jammeh al poder), organizado por el Ministerio de Educación en diciembre de 2014. El concurso se realizó en vivo, frente a un público que incluía a ministros del Gobierno, periodistas, familiares y amigos, y se transmitió en directo por televisión nacional. Jallow fue coronada “reina”.

“No había nada establecido en cuanto a qué cantidad [de dinero como premio] se recibiría”, explicó Jallow. “Dependía de qué le parecía al Presidente”. Jallow contó que, poco después, recibió una llamada de Jimbee Jammeh, prima del Presidente, pidiéndole que asistiera a un evento en el Palacio de Gobierno. Intentó declinar la invitación, pero Jimbee insistió y ordenó a otros miembros del personal que llamaran a familiares de Jallow.

En su primera reunión con Jammeh, junto con otras concursantes, este “se mostraba muy alegre y hacía bromas sobre tribus”, sostuvo. “Dijo que el propósito del concurso era empoderarnos. Nos aconsejó que no nos casáramos enseguida para convertirnos en amas de casa. Dijo: ‘Si así es, voy a enterarme, y no me gustará’”. Afirmó que Jimbee les dio GMD 50.000 (aproximadamente, USD 1.250 en 2015) a ella y a la concursante que obtuvo el segundo puesto. Posteriormente, se realizó una reunión oficial, transmitida por la televisión estatal, con Jammeh y varios ministros, en la que todas las concursantes recibieron teléfonos iPhone, una computadora Mac y dinero.

Las mujeres debían presentar un proyecto benéfico al Ministerio de Educación para obtener financiamiento. Jallow presentó un proyecto comunitario para mitigar la pobreza a través de actividades de arte dramático. Jallow señaló que Jimbee Jammeh la llamó reiteradas veces para que terminara el proyecto y, posteriormente, la invitó al Palacio de Gobierno para revisarlo. “Jimbee no me dijo que me reuniría con el Presidente”, indicó Jallow. Cuando llegó, se reunió con Jammeh en privado por primera vez, junto con Jimbee, y habló relajadamente con Jammeh mientras Jimbee esperaba cerca. Después de más de una hora, Jimbee “trajo una caja que contenía una cadena de oro. Afirmó que era un obsequio ‘de nuestra parte. Mereces más, eres realmente extraordinaria’”.

Jallow sostuvo que, una semana después, Jimbee Jammeh visitó su casa. Jallow advirtió más tarde que sus movimientos podían rastrarse con el teléfono. Jimbee contactó a Jammeh telefónicamente, quien le respondió: “Jimbee me dijo que no tienes agua corriente en tu casa… Hablaré con Jimbee para resolverlo”. Poco después, la compañía estatal instaló agua corriente. Jallow afirmó que Jimbee Jammeh también compró muebles costosos para la familia.

La siguiente ocasión en que se reunió en privado con Jammeh, cenaron con Jimbee Jammeh en su departamento. Jallow contó que Jammeh le dijo que era hermosa y le preguntó si alguna vez había pensado en casarse. Jallow dijo haber respondido que tenía apenas 18 años. Según contó, le dijo que casarse con un hombre que la apoyara no tenía nada de malo y le preguntó si tenía novio. Ante esta pregunta, afirma haberse reído y respondido: “¿Está bien que hablemos de eso?”. Jallow dijo que le preguntó quién era su novio, pero que ella no respondió. Luego, él le dijo: “Sabes que soy el Presidente, y puedo averiguar lo que sea”. Y añadió: “Tengo una sorpresa para ti”, que era que Jimbee le daría dinero para su proyecto.

Mientras tanto, recuerda Jallow, un asistente le trajo otros GMD 50.000, que Jammeh le aseguró que eran “por haberse tomado la molestia de venir y esperar aquí”. A continuación, le dijo: “Sinceramente, ya no puedo prolongar más esto. Quiero casarme contigo”. Jallow afirma haber respondido: “¿Por qué? Usted me triplica en edad. Tiene la edad de mi padre. No tiene que ver con usted, sino con que no estoy preparada”. A continuación, Jammeh afirmó: “Tal vez, ahora estás confundida, pero piénsalo y respóndeme”. Luego de esto, Jallow se fue.

Jallow contó que el día siguiente, Jimbee Jammeh la llevó a hacer un recorrido por diferentes residencias y le dijo que el Presidente estaba dispuesto a darle una residencia y un automóvil. Contó que Jimbee le dijo: “Ayer te dijo algo y, cuando eso se haga posible, eso será tuyo”. Indicó que, a continuación, Jimbee cambió el tono de voz y le dijo: “¿Cuál es tu problema? ¿Quién tiene una oportunidad así?”. Después de eso, Jallow bloqueó el número de Jimbee, pero le preocupaba que estuvieran siguiéndola.

Jallow dijo que, en junio de 2015, Jimbee Jammeh le indicó que, en su carácter de reina de belleza, tenía que asistir al Palacio de Gobierno para una ceremonia religiosa que marca el comienzo del Ramadán. Jallow creyó que asistirían también otras finalistas, pero Jimbee la llevó a una sala donde pronto apareció Jammeh y, luego, la encerró en otro cuarto.

“Él me dijo: ‘Ninguna mujer me ha rechazado nunca. ¿Quién te crees que eres?’”, afirmó Jallow. “Su rostro cambió, tenía los ojos enrojecidos, totalmente distinto del hombre de antes. Afirmó: ‘A mí ninguna mujer me rechaza. ¿Crees que puedes salirte con la tuya?’”. Jallow señaló que, acto seguido, le dio una bofetada, y que ella cayó en una silla: “Me gritó: ‘Esto podría haber sido bonito porque te amaba, pero optaste por hacer de muchacha feminista conmigo’”. Jallow afirmó haber gritado, que él la abofeteó, le ordenó que se callara y, a continuación, le inyectó algo en el brazo con una jeringa.

Al intentar llegar a la puerta, él le advirtió: “Si te mueves, te mataré con mis propias manos”. Jallow contó que entonces le quitó el vestido y le dijo: “Veamos si eres virgen”. Afirmó que le frotó los genitales contra el rostro y se tocó para excitarse. Jallow gritó que sentía que moría. “Y él le replicó: ‘Esto no mata, es divertido’”. Jallow afirma que le sujetó las manos y la violó. Asevera haber perdido el conocimiento y que, al despertar, Jammeh le dijo: “Sal de aquí”. Jallow contó que, al irse, King Papa, uno de los asistentes, le advirtió: “Él es el Presidente, y haremos cualquier cosa por protegerlo”.

Algunos días después, Jallow huyó a Senegal. Tras reunirse con Amnistía Internacional, Article 19 y varios organismos de las Naciones Unidas, obtuvo asilo en un tercer país, donde vive actualmente.

“Anta”

“Anta” contó haber sido presionada a los 23 años para convertirse en “protocol girl”, tras haber sido vista por Jammeh en un evento. Afirmó que Jammeh le prometió una beca y le dio un teléfono inteligente nuevo:

Un día, Jimbee [Jammeh] me pidió que la siguiera al cuarto donde se encontraba Su Excelencia. Al llegar, también estaban allí las otras dos hermanas de Jimbee. Me pidieron que me sentara al lado de él, y comenzó a frotar mi cuerpo. Cuando intenté detenerlo, me dijo que recordara que él estaba manteniendo a mi familia y que podía dejar de hacerlo en cualquier momento. Me quedé en silencio y, luego, Su Excelencia nos dio [a las mujeres] GMD 100.000 (USD 2.500) para que dividiéramos esa cantidad entre nosotras.

Algunos días más tarde, Jimbee me llevó al cuarto del Presidente y me dijo que debíamos darle un masaje. Él le extendió el pie a Jimbee y las manos a mí. Lo masajeamos unos momentos, y luego Jimbee nos dejó solos en el cuarto. Comenzó a desvestirme y a decir que estaba enamorado de mí y que haría lo que fuera por mí y mi familia. Me advirtió que no debía contarle a nadie porque, si lo hacía, habría consecuencias. Sentí que no tenía opción. Ese día, tuvo sexo sin protección conmigo, y eso me hizo sentir muy incómoda.

Un mes después, Jimbee me pidió que me mudara al Palacio de Gobierno. No quería hacerlo, pero Jimbee se presentó con un guardia a recoger todas mis pertenencias por la fuerza. Dijo que tendría que ir, con independencia de si me gustaba o no, porque era la decisión del Presidente y yo no podía desobedecer. No tenía vida en el Palacio de Gobierno. Solo me permitían salir con Jimbee o si el día siguiente era un día libre, pero incluso en ese caso, solo me permitían ir a ver a mi madre.

En otra ocasión, me llamaron por la noche. Alrededor de la 1 o las 2 a. m., sonó mi teléfono, y Jimbee me dijo que fuera de inmediato al Palacio de Gobierno porque el Presidente quería verme. Cuando llegué, Jimbee estaba esperándome. En un momento, entró Jammeh y me indicó que lo siguiera. Me llevó a un dormitorio, y tuve que dormir con él.

“Bintu”

“Bintu” sostuvo que Jammeh la agredió sexualmente cuando era una “protocol girl” de 22 años:

Él [Jammeh] me ofreció empleo como funcionaria de protocolo en el Palacio de Gobierno. Me dijo que podría elegir una universidad en el extranjero y que él pagaría la beca. Yo quería estudiar en Estados Unidos.

Las protocol girls preparábamos reuniones y, cuando los invitados estaban allí, servíamos bebidas. Solo cuando se organizaban eventos multitudinarios (como cumpleaños o celebraciones) trabajábamos realmente (escribíamos cartas e invitaciones). Pero la mayor parte del tiempo no trabajábamos mucho. Nadie nos pedía que hiciéramos demasiado, porque éramos las “muchachas del Presidente”.

Cuando el Presidente iba a Kanilai, las muchachas de protocol girls iban con él. A veces, nos quedábamos allí hasta por un mes.

[En Kanilai, por las noches, Jammeh] nos llamaba a todas para que fuéramos a su casa. Entonces, mientras estábamos todas reunidas en una sala de estar o en el porche, Jimbee entraba a su cuarto y llamaba a una muchacha para que fuera a su departamento privado. El resto de nosotras nos sentábamos y esperábamos. Eran muchas las muchachas a las que llamaba [nombra varias mujeres], y a veces venían otras que ni siquiera conocíamos. Todas las mujeres sabían que, cuando se llamaba a una, era para tener relaciones sexuales. Algunas querían hacerlo. Se sentían honradas o querían el dinero. Yo siempre cruzaba los dedos para que no me llamara. A veces, llamaba a todas para que entráramos, y veíamos televisión. Eso era más agradable.

Algunas de las mujeres a las que llamaban hablaban conmigo. “Anta”, por ejemplo. Me dijo que habían abusado de ella.

El Presidente no usaba protección, así que era riesgoso. Sé que algunas mujeres quedaron embarazadas… sé de dos al menos. Cuando eso sucedía, las despedían.

Cuando tenía una relación sentimental con una mujer, la trataba como si fuera de su propiedad. A veces, la mujer recibía una casa y un automóvil, pero tenía que estar dispuesta a venir a tener relaciones sexuales cuando él quisiera. Así que muchas se hartaron de esa situación. Cuando se terminaba la relación, les quitaba todo.

Durante uno de los recorridos nacionales del Presidente, Sanna Jarju, jefe de protocolo, me dijo que obtuviera el nombre y número de teléfono de una muchacha. Dijo que me lo pedía porque era compañera de clase suya, pero luego entendí que en realidad era para el Presidente. Después, vi a esa muchacha en Kanilai.

Durante otro recorrido, en Basse, Jammeh divisó a una joven de piel clara en la multitud. Jimbee se acercó a ella. La mañana siguiente, la vi saliendo de su casa con un gran sobre. El Presidente le estaba dando dinero a Jimbee; ella tomaba su parte y le daba el resto a la joven.

Él es inteligente, es muy agradable con las jóvenes, se toma su tiempo y, luego, da el paso.

Sucedió en Kanilai. Estábamos todas allí. Una noche, Jimbee me llamó y me dijo que la acompañara al departamento privado del Presidente. Él me pidió que me desvistiera. Me dijo que era joven y necesitaba protección, así que quería ponerme agua espiritual en el cuerpo. Fuimos al baño y me desvestí. Recuerdo que dije: “Está bien, porque eres como mi padre”. Jimbee estaba allí.

El día siguiente, el Presidente volvió a llamarme. En su departamento privado, me pidió que me desvistiera y, luego, quiso hacer cosas que eran inapropiadas. Comenzó a tocarme el cuerpo. Yo era demasiado joven para esto. Me puse a llorar. El Presidente se enojó, y Jimbee le dijo que estaba llorando porque era tímida. Pero yo dije que no, que no era porque era tímida, sino porque no era apropiado. Entonces él se enfadó y me echó.

Al día siguiente, me ordenaron que me fuera. Era sábado. Se suponía que el lunes iría a mi entrevista para obtener la visa en la Embajada de los Estados Unidos. Me habían aceptado en una universidad estadounidense, y Jammeh había prometido pagar mi beca. Pero Jammeh llamó a Sanna Jarju y le indicó que me dijera que no fuera. Rescindieron mi contrato en el Palacio de Gobierno, y se canceló mi beca.

Fatoumatta Sandeng

En 2015, Sandeng recibió una llamada de Jimbee Jammeh en la que le dijo: “El Presidente te necesita mañana”. Contó que Jimbee insistió en que Sandeng fuera sola y que no llevara a los otros integrantes del grupo ni a su representante, como lo había pedido Sandeng. Afirmó que, al principio, se negó a ir, pero luego recibió una llamada del jefe de protocolo Sanna Jarju, quien le aseguró que se trataba de una “orden” y le repitió que debía ir sola.

El mismo hombre que trasladó en automóvil a Jallow, “Anta” y “Bintu”, llevó también a Sandeng hasta Kanilai. Sandeng explicó que, durante los siguientes tres días, Jimbee no la dejó salir del hotel Sindola en Kanilai, mientras se posponía continuamente su reunión con Jammeh. El cuarto día, Jammeh tuvo que asistir a un funeral, y Jimbee le entregó GMD 50.000 (USD 1.250) y le permitió irse con la promesa de que volvería. “En retrospectiva, tuve mucha suerte de poder escaparme y evitar que me ocurriera lo mismo que a otras mujeres”, afirmó.

Se puede consultar en este enlace una entrevista (en inglés) con Marion Volkmann-Brandau, de Human Rights Watch, que conoció y entrevistó a las mujeres que fueron violadas y agredidas sexualmente por Jammeh: 
https://www.hrw.org/news/2019/06/24/gambias-women-break-their-silence