Manifestantes muestran pancartas con la leyenda "Soy Charlie" para rendir homenaje a las víctimas durante una vigilia en Frankfurt, Alemania el 8 de enero de 2015.

© 2015 Reuters

Las autoridades francesas deben llevar ante la justicia a los responsables del horrible ataque contra la sede de la revista Charlie Hebdo perpetrado el 7 de enero de 2015,  señaló hoy Human Rigths Watch. Pero las autoridades deben asegurarse de que los musulmanes franceses no sean blanco de reacciones adversas y de que, en sus actuaciones posteriores, protegen los derechos humanos.

El ataque en París, durante una reunión editorial de la publicación satírica, dejó 12 muertos, entre ellos dos policías. Unas doce personas resultaron heridas, cuatro de ellas en estado muy grave. Ha sido el ataque más mortífero en Francia desde 1961.

“Este crimen atroz es un esfuerzo por limitar la libertad de expresión y constituye un ataque contra los que celebran la libre expresión”, manifestó Izza Leghtas, investigadora para Europa Occidental de Human Rights Watch. “La respuesta debería ser llevar a los culpables ante la justicia mediante un juicio justo y proteger a los profesionales de los medios de comunicación de la violencia y a los musulmanes de las represalias”.

Las autoridades han identificado a dos hermanos, Said y Cherif Kouachi, como los principales sospechosos. Ha sido desplegada una gran operación policial para capturarlos. En la mañana del 8 de enero, en el sur de París, un hombre disparó contra otra agente de policía, que ha fallecido como consecuencia de sus heridas. Bernard Cazeneuve, ministro del Interior de Francia, ha anunciado que este último incidente no parece estar relacionado con el ataque contra Charlie Hebdo.

Charlie Hebdo es reconocida por sus polémicas representaciones del profeta Mahoma y por reproducir las despectivas caricaturas sobre el profeta que habían sido publicadas por el diario danés Jyllands-Posten en 2006. La sede de Charlie Hebdo fue atacada con bombas incendiarias en 2011 y el personal recibió múltiples amenazas a lo largo de los años. Al director del semanario, Stéphane Charbonnier, le había sido asignado un oficial de policía para su protección. Ambos murieron en el ataque del 7 de enero.

Nada puede justificar el horrible ataque contra Charlie Hebdo y los agentes de la policía, dijo Human Rights Watch. Un elemento esencial del derecho a la libertad de expresión bajo la legislación de derechos humanos es el derecho a expresar opiniones que ofenden, impactan y perturban. Las autoridades francesas deben seguir defendiendo y promoviendo esta libertad, al igual que otros gobiernos de todo el mundo, proporcionando incluso de medidas de seguridad para que los periodistas puedan llevar a cabo su trabajo.

En las imágenes de video del ataque puede verse a dos hombres armados huyendo de la escena del crimen gritando las palabras “Allahu Akbar” (“Alá es grande” en árabe) y “Nos hemos vengado del profeta Mahoma” (“On a vengé le Prophète Muhammad” en francés). El Consejo Francés del Culto Musulmán condenó el ataque, al igual que el presidente de la Conferencia de Imanes de Francia.

Es fundamental que las autoridades francesas protejan a los musulmanes y otros grupos contra cualquier reacción violenta, señaló Human Rights Watch. Varias mezquitas en Francia han sido atacadas desde el atentado de Charlie Hebdo. Cazeneuve ha actuado con propiedad condenando esos ataques. Tres granadas fueron lanzadas contra una mezquita en Le Mans durante la madrugada del 7 de enero; una de ellas explotó sin causar heridos. En la misma noche se produjeron disparos contra una sala de oración musulmana que estaba vacía en ese momento, en Port-la-Nouvelle, en el sur de Francia, informaron los medios de comunicación. En la mañana del 8 de enero, una explosión causó daños en la fachada de un restaurante de kebabs cerca de una mezquita en Villefranche-sur-Saone, sin causar víctimas. Tras el brutal asesinato en mayo de 2013 de un soldado británico, Lee Rigby, en Woolwich, en el sur de Londres, los ataques contra los musulmanes se han disparado en todo el Reino Unido.

El primer ministro francés, Manuel Valls, ha emitido una advertencia contra el odio, la intolerancia y las posibles confusiones que pudieran surgir como consecuencia del ataque. Las autoridades francesas deben asegurarse de que los musulmanes y los fieles de otras religiones no se conviertan en blanco de represalias, e investigar cualquier incidente de este tipo que pudiera producirse. Las autoridades deben evaluar los riesgos de seguridad en las proximidades de las mezquitas, las salas de oración musulmanas y otros lugares vulnerables a esta clase de ataques en todo el país, y reforzar la seguridad en caso necesario.

Aunque las autoridades francesas deben continuar su búsqueda de los responsables de los ataques y hacer que rindan cuentas por sus actos, no deberían utilizar este ataque para adoptar nuevas medidas en nombre de la lucha antiterrorista que socaven los derechos humanos.

Francia tiene facultades muy amplias en esta área. En noviembre de 2014, el Parlamento aprobó una nueva ley antiterrorista que ampliaba aún más esos poderes, sin garantías suficientes contra los abusos.

La nueva ley permite a las autoridades prohibir a los franceses que salgan del país si se sospecha que tienen la intención de viajar al extranjero para participar en actividades terroristas, o que podrían presentar una amenaza para la seguridad pública después de regresar de un lugar donde operan grupos terroristas. La ley también creó un nuevo delito de “empresa terrorista individual”, un delito definido de modo impreciso que podría hacer que una persona enfrente este tipo de acusaciones penales por conductas que no son estipuladas claramente en la ley como ilegales.

Una investigación de Human Rights Watch encontró que el delito preexistente y definido en sentido amplio de “asociación criminal en relación con una empresa terrorista” dio lugar a acusaciones y condenas basadas en evidencias débiles y circunstanciales.

La nueva ley francesa forma parte de una respuesta política europea más amplia a los temores de que los ciudadanos de los países europeos viajen a Irak o Siria para sumarse al grupo extremista Estado Islámico (también conocido como ISIS) u otros grupos y luego regresar a Europa para llevar a cabo ataques terroristas. Un proyecto de ley antiterrorista que se encuentra ante el Parlamento del Reino Unido incluye nuevas medidas destinadas a frenar los llamados combatientes extranjeros, que podrían vulnerar las garantías de libre circulación, vida familiar y libre expresión. Alemania, Países Bajos, Dinamarca y Noruega están aplicando o considerando políticas para despojar la ciudadanía o restringir la libre circulación de sus ciudadanos.

Valls ha confirmado que se han llevado a cabo varios arrestos en relación con el ataque a Charlie Hebdo. Si bien aún no están claros los motivos bajo los que se han realizado estas detenciones, las autoridades francesas deben asegurarse de que los derechos de todos los detenidos sean plenamente respetados, y que cualquier persona acusada de un delito goza de todos los derechos del debido proceso.

“En este momento de conmoción y duelo, Francia debería ser un ejemplo de tolerancia y defender las libertades que promueve”, dijo Leghtas. “La libertad de expresión no debería verse debilitada por este ataque, así como tampoco cualquier otro derecho humano”.