Congolese warlord Bosco Ntaganda remains at large. He should also face arrest.

© 2009 Reuters

 

(Goma)-El presidente Joseph Kabila de la República Democrática del Congo (RDC) debe ordenar inmediatamente la detención del general Bosco Ntaganda y su traslado sin demora a La Haya para que sea sometido a un juicio justo, Human Rights Watch señaló hoy. Ntaganda es buscado por la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de guerra. Human Rights Watch publicó un video con testimonios sobre los presuntos delitos cometido por Ntaganda.

 

En una declaración pública emitida en el este de la RDC el 11 de abril de 2012, Kabila indicó que estaba considerando la detención de Ntaganda. Kabila efectuó una visita de emergencia a la región tras un hecho las preocupaciones de seguridad en Kivu del Norte y Kivu del Sur cuando soldados del ejército leales a Ntaganda intentaron amotinarse. La declaración significó un importante cambio en la política del Gobierno congoleño hacia Ntaganda, quien fue previamente considerado como esencial para el proceso de paz del país.

 

"El presidente Kabila ha dado prioridad a la detención de Ntaganda, lo que representa un gran paso para la justicia en la RDC", dijo Anneke Van Woudenberg, investigadora principal de África para Human Rights Watch. "Las palabras de Kabila deben conllevar un arresto pronto y de manera legal que garantice que Ntaganda llegue directo a La Haya y que ningún civil se vea perjudicado".

 

La Corte Penal Internacional emitió una orden de arresto secreta para Ntaganda en 2006 bajo cargos de crímenes de guerra por reclutar y utilizar a niños soldados en combates durante el período 2002-2003 en el distrito nororiental de Ituri. En dicho periodo Ntaganda se desempeñaba como jefe de operaciones militares de la Unión de Patriotas Congoleños (UPC), un grupo de milicianos congoleños. La orden de detención fue hecha pública en abril de 2008.

 

A pesar de la orden de la CPI, a Ntaganda se le permitió formar parte del Ejército congoleño y fue ascendido al rango de general en 2009. En este periodo Ntaganda solía moverse libremente en el este del Congo a plena vista de los funcionarios del Gobierno congoleño, las fuerzas de paz de la ONU y los diplomáticos extranjeros. El Gobierno congoleño declaró que Ntaganda era un importante socio para la paz y afirmó que arrestarlo supondría un perjuicio para el proceso de paz. Organizaciones de la sociedad civil congoleñas protestaron en repetidas ocasiones por su ascenso y pidieron la detención de Ntaganda.

 

Durante la última década, Human Rights Watch ha documentado repetidamente el papel que Ntaganda sigue desempeñando en abusos graves, que incluyen matanzas étnicas, asesinatos, violaciones, torturas y reclutamiento de niños soldados. La política del gobierno de premiar a los comandantes implicados en abusos como Ntaganda con posiciones de alto rango en el Ejército muestra una indiferencia cruel para las víctimas de sus atrocidades, señaló Human Rights Watch.

 

"Ntaganda ha caminado con valentía alrededor de los restaurantes y canchas de tenis de Goma, haciendo alarde de su impunidad, como si hubiese recibido una medalla de honor, y ha continuado involucrado en despiadados abusos contra los derechos humanos", dijo Van Woudenberg. "La ONU y otros actores deben ofrecer su ayuda para garantizar su demorada y legítima detención, y brindar algo de alivio a las muchas de sus víctimas".

 

En marzo, la CPI encontró a quien también fue acusado con Ntaganda, Thomas Lubanga, culpable de crímenes de guerra por reclutar y utilizar a niños soldados en el primer caso de esta corte. Tras el veredicto, el fiscal de la CPI anunció que va a presentar cargos adicionales en contra de Ntaganda por violación y asesinato en relación con sus actividades en Ituri.

 

El veredicto de la CPI contra Lubanga arroja luz sobre la impunidad que Ntaganda ha gozado constantemente y la creciente presión para su arresto, dijo Human Rights Watch. Temeroso ante posibles acciones en su contra, Ntaganda motivó a sus soldados a desertar de las filas del Ejército congoleño. Su iniciativa fracasó cuando solo unos pocos cientos de soldados se unieron en su apoyo, muchos de los cuales volvieron a las filas del ejército o fueron detenidos días después.

 

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