Faver Agyei (derecha), de 32 años, tranquiliza a su amiga Alima Mohamed, de 22 años, en un campamento de Túnez, cerca de la frontera con Libia. El esposo de Mohamed, también de Ghana, falleció junto con otras 200 personas después de que su barco naufragara al intentar cruzar el Mediterráneo procedente de Libia el 1 de junio de 2011.

© 2011 Samer Muscati/Human Rights Watch

(Bruselas, 20 de junio, 2011) - Los jefes de Estado de la Unión Europea (UE) que se reunirán en Bruselas esta semana deben centrar las políticas migratoria y de asilo de la UE en los derechos humanos, afirmó hoy Human Rights Watch. La migración es un tema principal a tratar durante la cumbre del Consejo Europeo del 23 y 24 de junio de 2011, donde se esperandiscusiones sobre el control exterior de las fronteras, los movimientos libres dentro de la UE, el sistema de Asilo Común Europeo y la cooperación migratoria con África del Norte.

La reunión del Consejo Europeo llega en un momento crítico, indicó Human Rights Watch. La agitación en África del Norte ha llevado a miles de migrantes y personas en busca de asilo a las costas europeas, y ha causado un número creciente de muertes de migrantes en el mar. Los esfuerzos por reformar las reglas comunes de asilo y aumentar la solidaridad dentro de la UE siguen estancados, al tiempo que se da prioridad a hacer respetar las fronteras en perjuicio de la protección de los derechos de los migrantes y su acceso al asilo.

"La UE habla mucho estos días sobre la promoción de sus valores en Oriente Medio y África del Norte", indicó Judith Sunderland, investigadora principal para Europa Occidental de Human Rights Watch. "Pero cuando se trata de migrantes y personas que buscan asilo, esos valores se pasan por alto con demasiada frecuencia".

Actualmente, la UE falla en cinco áreas clave que socavan su obligación de proteger a los que buscan asilo y los migrantes, afirmó Human Rights Watch:

  • Falta de reformas a la Regulación de Dublín, que requiere que las solicitudes de asilo sean consideradas en el primer Estado de la UE al que llega un migrante. Ello coloca una responsabilidad desproporcionada en los Estados en las fronteras externas de la UE, incluida Grecia, cuyo sistema de asilo está colapsado.
  • La crisis de asilo continuada y las condiciones de detención inhumanas y degradantes que sufren los migrantes en Grecia. La ayuda de la UE se centra más en proteger su frontera con Turquía que en garantizar un trato humanitario hacia los migrantes.
  • Los insuficientes esfuerzos para prevenir lasmuertes en el mar de migrantes en embarcaciones que huyen de Libia y otras partes de África del Norte. Hasta 1,500 migrantes han muerto en el intento de cruzar a Europa durante los primeros seis meses de 2011.
  • Reasentamiento limitado por parte de países de la UE de refugiados de África del Norte, al tiempo que Egipto y Túnez continúan albergando a cientos de miles de estos.
  • El uso de acuerdos de readmisión, que facilitan el regreso de migrantes y personas que entran a la UE en busca de asilo a países de tránsito - como Ucrania - que carecen de voluntad o capacidad para garantizarles acceso a asilo y a tratarlos humanitariamente.

La Regulación de DublínII
Se espera que el Consejo considere las propuestas de la Comisión para la revisión de varias partes del sistema de asilo común, incluida la Directiva de Recepción, que abarca la asistencia a las personas que buscan asilo, y la Directiva de Procedimientos, que se ocupa de los procedimientos de asilo.

Pero los esfuerzos por reformar la Regulación de DublínII, basados en la premisa errónea de que todos los Estados miembro de la UE comparten estándares comunes y la capacidad de tramitar y albergar a las personas que buscan asilo justamente, continúan estancados debido a la oposición de muchos gobiernos de la UE, en especial aquellos en el norte que se benefician del estatus quo. En la práctica, esto significa que los Estados de la UE en la "línea del frente" deben cargar injustamente con la tramitación de las peticiones de casi todos los migrantes que llegan por tierra y mar, aún cuando sus sistemas de asilo no están a la altura, indicó Human Rights Watch.

La crisis de asilo en Grecia
La crisis de asilo en Grecia pone claramente de manifiesto los defectos de la regulación, afirmó Human Rights Watch. Dada la ubicación de Grecia, más del 75 por ciento de los migrantes en situación irregular que entraron a la UE por tierra en 2010 llegaron a través de Grecia. La agencia para refugiados de la ONU (UNHCR, por sus siglas en inglés) ha calificado la situación de los migrantes y las personas que buscan asilo en Grecia como una "crisis humanitaria". Grecia aprobó sólo 11 de las primeras 30,000 solicitudes de asilo recibidas en 2010. Ahora el número de solicitudes de asilo en espera ronda los 47,000 casos, y las reformas al proceso de asilo en Grecia son lentas. Mientras tanto, miles de migrantes y personas que buscan asilo en Grecia se enfrentan a la posibilidad de ser retenidos de forma rutinaria en condiciones consideradas inhumanas y degradantes por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

En enero, el tribunal decretó que tanto el sistema de asilo colapsado de Grecia como las condiciones sufridas por los detenidos allí significan que el traslado a Grecia por parte de Bélgica de un afgano que buscaba asilo en 2009 violó la prohibición de los malos tratos, negándole un remedio eficaz. Como resultado, al menos ocho países han suspendido ya traslados a Grecia según la Regulación de Dublín.

La presión de la Comisión ayudó a que Grecia reformara su sistema de asilo. En noviembre de 2010, la agencia fronteriza de la UE, Frontex, envió guardias fronterizos de otros Estados de la UE para reforzar la frontera terrestre de Grecia con Turquía - a lo largo de la cual la policía griega detuvo a más de 47,000 migrantes y personas que buscaban asilo en su intento de entrar en Grecia en 2010. Pero la UE ha hecho poco por tratar de resolver las condiciones de detención abusivas que padecen los migrantes que alcanzan Grecia.

"La UE parece mucho más preocupada por mantener a los migrantes y las personas que buscan asilo fuera de Grecia y fuera de Europa, que por los derechos de aquellos que ya están allí", resaltó Sunderland. "Si la UE habla con seriedad sobre garantizar el derecho de pedir asilo, debe corregir la regulación de Dublín y ayudar a Grecia a poner fin a las detenciones abusivas de migrantes".

Muertes en el mar
Garantizar el acceso a la protección internacional en Europa también conlleva hacer mucho más por prevenir las muertes en el mar, indicó Human Rights Watch. Hasta 1,500 personas han muerto en el Mediterráneo desde principios de año en intentos desesperados de alcanzar las costas europeas. Existen informes de veintenas de muertes en barcos volcados o naufragios, entre las más recientes 200 cercanos a la costa de Túnez a principios de junio, con cientos de personas desaparecidas y presuntamente muertas. Especialmente perturbadores son los informes de que navíos militares en el Mediterráneo supuestamente no ayudaron a un barco a la deriva a finales de marzo y principios de abril, resultando en la muerte por sed y hambre de 63 africanos subsaharianos. Ello resalta la necesidad de que la UE responda a la migración en barcos de forma coordinada y basada en principios, afirmó Human Rights Watch.

Todos los barcos del Mediterráneo deberían rescatar sin vacilación a las embarcaciones de migrantes abarrotadas, y oír el llamamiento de la UNHCR a considerar de antemano a todos estos barcos como barcos que necesitan rescate, en lugar de esperar hasta que estén en peligro, afirmó Human Rights Watch. Italia y Malta deben incrementar sus operaciones marinas vitales, e intensificar sus esfuerzos en identificar barcos antes de que estén en peligro y acompañarlos a un puerto seguro.

Los países europeos también deben evacuar por vía marina a los civiles más vulnerables atrapados en Libia, indicó Human Rights Watch. Dado que Túnez y Egipto ya albergan a cientos de miles de libios y otros que huyen de Libia, los países europeos deberían mostrarse solidarios evacuando a Europa a algunos de los atrapados en Libia. Estos deben tener acceso a asilo o a protección temporal en Europa.

"Si cientos de personas estuvieran muriendo en tierra en lugar de en el mar, los gobiernos de la UE harían un llamamiento a actuar en común", afirmó Sunderland. "El aumento en las operaciones de rescate podría salvar cientos de vidas".

Necesidades de los refugiados para su reasentamiento
La UE también debería intensificar sus esfuerzos por reasentar a refugiados reconocidos de África del Norte y otros lugares, aumentando las cuotas nacionales y actuando con celeridad para poner en marcha los planes para un programa de reasentamiento europeo conjunto. Hasta hoy, los países europeos se han ofrecido a reasentar a unos 700 refugiados de África del Norte, y a trasladar a más de 300 personas que buscan asilo desde Malta, reflejo de la responsabilidad que pesa sobre la pequeña nación isleña a causa de los que van llegando desde el mar.

Sólo 14 naciones europeas tienen programas de reasentamiento, incluidas Islandia y Noruega, que no son miembros de la UE. A nivel global, sólo el 6 por ciento de los refugiados reasentados acaban en Europa. Aproximadamente un 90 por ciento van a Estados Unidos, Canadá, y Australia.

Acuerdos de readmisión
La mejora del control de las fronteras externas de Europa también es un tema a tratar en la reunión del Consejo Europeo. Una parte esencial de la estrategia de control migratorio de la UE depende de los acuerdos de readmisión, que facilitan la deportación de migrantes a países vecinos u otros países a través de los cuales viajaron para entrar en la UE.

Según tales acuerdos, los retornos supuestamente se efectúan sólo después de considerarse las solicitudes de asilo. Sin embargo, la investigación realizada por Human Rights Watch para un informe de diciembre 2010 ha demostrado que los migrantes devueltos a Ucrania desde Eslovaquia y Hungría según los acuerdos de readmisión no pudieron reclamar asilo antes de ser trasladados, y que posteriormente sufrieron abusos en Ucrania.

Más de la mitad habían sido golpeados, y algunos alegaron creíblemente haber sido objeto de torturas en Ucrania. La mayoría contaron que las autoridades eslovacas y húngaras ignoraron sus peticiones para solicitar asilo. El informe también concluyó que el sistema ucraniano era totalmente disfuncional, incapaz de conceder asilo a aquellos que pudieran ser considerados refugiados. También concluyó que tanto Eslovaquia como Hungría habían expulsado a menores extranjeros no acompañados a Ucrania, donde no existe protección especial alguna para ellos.

En un informe de febrero, la Comisión Europea admitió que los acuerdos de readmisión conllevan riesgo de que se produzcan violaciones de los derechos, afirmando asimismo que seguiría de cerca el tratamiento recibido por aquellos que fueran devueltos, y que pediría cuentas a los Estados miembro que devolvieran a migrantes a condiciones abusivas. La propuesta del informe para un mecanismo piloto de seguimiento pos-retorno para Ucrania es positiva, indicó Human Rights Watch. Pero la conclusión de que el retorno de migrantes de terceros países a Ucrania "ha funcionado" se ve desmentida por pruebas significativas de que los migrantes retornados han sufrido malos tratos.

"Antes de devolver a cualquier persona a un país de tránsito, los gobiernos de la UE deberían asegurarse de que la persona no necesita asilo y que no sufrirá abusos allí", afirmó Sunderland. "La Comisión debería asegurarse de que los acuerdos con países terceros garantizan plenamente los derechos humanos y estén sujetos al escrutinio y, si fuera necesario, a la suspensión".