En marzo de 2020, hubo amotinamientos de internos en centros de detención de varios países latinoamericanos para reclamar por la falta de medidas de protección contra el COVID-19 y los intentos de confinarlos. La insalubridad y sobrepoblación en las cárceles y los centros de detención juvenil de la mayoría de los países de América Latina y el Caribe generan las condiciones perfectas para que se produzcan brotes del COVID-19 que podrían afectar gravemente la salud de los reclusos y de la población en general.