La mala gestión de la riqueza petrolera de Guinea Ecuatorial ha contribuido al desfinanciamiento crónico de sus sistemas públicos de educación y salud, en contravención a las obligaciones de derechos humanos del país. El agotamiento progresivo de las reservas de petróleo implica que queda muy poco tiempo para que el gobierno corrija el curso y realice inversiones sustanciales que mejoren los paupérrimos indicadores de salud y educación del país.