Muchas mujeres transgénero que han huido del abuso sexual y la violencia transfóbica que impera en sus países de origen y buscan protección en Estados Unidos, son colocadas en centros de detención donde quedan expuestas al abuso verbal, físico y sexual. El acceso a la atención médica y médicamente que necesitan les son denegados y psicológicamente son traumatizadas al confinarlas de manera prolongada a un régimen de aislamiento.