María Njoki , trabajadora comunitaria de salud, habla con una madre de gemelos durante una visita a domicilio el 6 de marzo de 2010 en Mathare, un barrio pobre de Nairobi. Njoki enseñó a la madre de los gemelos cómo aplicar un medicamento para su problema de la piel, pero no ha sido entrenada para evaluar el dolor y no tiene acceso a medicamentos para el dolor.

© 2010 Brent Foster

(Nueva York) – A decenas de millones de personas en todo el mundo se les niega el acceso a medicamentos baratos para el dolor grave, señaló Human Rights Watcvh en un informe publicado hoy.

El informe de 128 páginas, “Global State of Pain Treatment: Access to Palliative Care as a Human Right” (“Situación mundial del tratamiento del dolor: Acceso a los cuidados paliativos como derecho humano”), expone en detalle la falta de medidas básicas por parte de muchos gobiernos para garantizar que las personas con dolores graves provocados por el cáncer, el VIH y otras enfermedades graves tengan acceso a cuidados paliativos, un servicio de salud destinado a mejorar la calidad de vida. Como consecuencia, millones de pacientes viven y mueren en una gran agonía que podría prevenirse fácilmente, señaló Human Rights Watch.

“En todo el mundo, las necesidades de cuidados paliativos son enormes, pero muchos gobiernos se limitan a ignorarlas”, señaló Laura Thomas, investigadora sobre salud en Human Rights Watch. “No hay excusa para dejar que las personas sufran dolores graves cuando se dispone de medicamentos baratos para ellas”, agregó.

Los expertos estiman que el 60 por ciento de los que mueren cada año en países con ingresos bajos o medianos (una cifra sorprendente de 33 millones de personas) habría necesitado cuidados paliativos. En estos países, se diagnostica a la mayoría de los pacientes con cáncer cuando la enfermedad está en estado avanzado y no hay posibilidad de curarse. La única alternativa de tratamiento son los cuidados paliativos. En los países con ingresos altos, las necesidades de cuidados paliativos están aumentando con el aumento de la edad de la población y el incremento correspondiente de la incidencia del cáncer.

El informe se basa en un estudio sobre las barreras políticas a los cuidados paliativos en 40 países, y una evaluación de la disponibilidad de medicamentos para aliviar el dolor en todo el mundo.

Human Rights Watch observó que en 35 de los 192 países examinados, menos del 1 por ciento de los pacientes con un nivel de dolor moderado o grave debido al cáncer terminal o el VIH podía obtener los medicamentos potentes contra el dolor que necesitaban. Estos países se concentran en la región de África Subsahariana, aunque también hay algunos en Asia, Oriente Medio, Norte de África y América Central.

Según constató Human Rights Watch, la disponibilidad de medicamentos potentes contra el dolor es muy limitada en muchos de los países más poblados del mundo. Al menos 100,000 personas mueren cada año a causa del cáncer o el VIH/SIDA sin tener acceso a tratamiento contra el dolor en países como China, India, Indonesia, Nigeria, Rusia y Sudáfrica.

“Me ardía la pierna como si tuviera un picante en la lengua”, dijo a Human Rights Watch Dilawar Joshi, un hombre nepalí con cáncer de hueso que vivía en India. “El dolor era tan fuerte que creía que me moría. Tenía mucho miedo. Pensé que era mejor morir que tener que soportar este dolor. [Pensé], que me quiten la pierna y estaré mejor. Si no tengo pierna se irá el dolor”, agregó.

El estudio observó múltiples obstáculos a los cuidados paliativos en la mayoría de los 40 países examinados. Tres cuartas partes de ellos no tienen políticas nacionales sobre cuidados paliativos, a pesar de que la Organización Mundial de la Salud ha recomendado su desarrollo. En la mayoría de estos países, los trabajadores de la salud no están adecuadamente capacitados para manejar el dolor o administrar cuidados paliativos y, en algunos casos, no se imparte ningún tipo de capacitación. En 33 de los países, el Gobierno impone restricciones a la prescripción de morfina por encima de los requisitos de las convenciones sobre drogas de la ONU.

Human Rights Watch encontró algunos destellos de esperanza. Colombia, Jordania, Rumanía, Uganda y Vietnam han logrado emprender programas de reforma integral para mejorar el acceso a cuidados paliativos. En estos países, los funcionarios públicos han colaborado con la comunidad médica y la sociedad civil para identificar y abordar los obstáculos a los cuidados paliativos.

La Organización Mundial de la Salud considera que los cuidados paliativos son un componente integral del tratamiento del cáncer y ha instado a los países a que mejoren su disponibilidad. La Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes de la ONU, de la que forman parte 184 países, exige que éstos garanticen la disponibilidad adecuada de narcóticos para el alivio del dolor y el sufrimiento.

“Colombia, Uganda y otros países que se han esforzado por ofrecer cuidados paliativos son un firme ejemplo de que todos los países pueden avanzar en este sentido”, señaló Thomas. “El ingrediente fundamental es la voluntad política que permitirá el acceso a estos servicios de salud y aliviará el sufrimiento de las personas”, agregó.

Citas de pacientes y trabajadores de la salud entrevistados por Human Rights Watch:

“Antes de venir [al Hospital Nacional de Kenyatta], no podía comer ni respirar bien [por el dolor]. Ahora que me han dado medicina [morfina], puedo comer y respirar. No podía sentarme y ahora sí puedo. Tuve dolor durante más de un mes. Le dije al médico y a las enfermeras [de otro hospital] que me dolía. Tardé mucho en recibir tratamiento contra el dolor... Aquí me lo dieron inmediatamente y empecé a sentirme bien de nuevo”.
– Christine L., una mujer de 18 años con cáncer de pecho, Nairobi, Kenia.

“Dormía quizá una hora y media cada noche. Me podía tomar cualquier cantidad de pastillas para dormir [sin que hicieran efecto]. Con la morfina, me puedo relajar. Este lugar [la unidad de cuidados paliativos] es como un regalo del cielo...”
– Shruti Sharma, paciente de cáncer de pecho, Hyderabad, India

“El cáncer nos está matando. El dolor me está matando porque llevo varios días sin poder encontrar morfina inyectable en ningún sitio. Por favor, señor Secretario de Salud, no nos haga sufrir más”.
– Un anuncio publicado en el diario El País de Cali, Colombia, el 12 de septiembre de 2008, por la madre de una mujer con cáncer de útero.

“Me quería caer de cabeza y morirme inmediatamente para dejar de tolerar este dolor.
– Vlad Zhukovsky, paciente con cáncer de Ucrania, describiendo un intento de suicidio fallido.

“No tenemos ni petidina, ni DF-118 (dihidrocodeína), ni morfina... Aquí tenemos niños con VIH en fase avanzada; algunos con dolores graves. El manejo del dolor para los niños con VIH en fase avanzada no es suficiente”.
– Enfermera del Hospital del Distrito de Bondo, Kenia

“Los médicos tiene miedo de todo lo que tiene que ver con opiáceos”.
– Oncólogo, Jorda.