A traditional midwife in Iraqi Kurdistan holds ashes that are sifted and applied to the wound after a girl has undergone
female genital mutilation.

© 2009 Samer Muscati/Human Rights Watch

(Arbil) -En el Kurdistán iraquí, un número considerable de niñas y mujeres sufren la mutilación genital femenina (MGF) y sus devastadores efectos, señaló Human RightsWatch en un nuevo informe publicado hoy. El Gobierno Regional del Kurdistán debe tomar medidas inmediatas para poner fin a la MGF y desarrollar un plan a largo plazo para su erradicación, lo que incluye la promulgación de leyes que prohíban esta práctica, señaló Human RightsWatch.

En el informe de 73 páginas, "TheyTook Me and Told Me Nothing: Female Genital Mutilation in IraqiKurdistan" (Me llevaron si decir nada: Mutilación genital femenina en el Kurdistán iraquí) se documentan las experiencias niñas y mujeres que se someten a la MGF, en el contexto de los mensajes contradictorios de líderes religiosos y profesionales de la salud acerca de la legitimidad y la seguridad de esta práctica. En el informe se describe el dolor y miedo que experimentan las niñas y las jóvenescuando las mutilan y la terrible carga que supone para su salud física y emocional. Se señala que el Gobierno Regional no ha querido prohibir la MGF, a pesar de estar dispuesto a combatir otros tipos de violencia de género, como la violencia doméstica y los denominados asesinatos por honor.

"La MGF viola derechos de mujeres y niñas, entre ellos su derecho a la vida, a la salud y a la integridad física", señaló NadyaKhalife, investigadora sobre los derechos de la mujer en Oriente Medio para Human RightsWatch. "Ha llegado el momento de que el Gobierno Regional intervenga y adopte medidas concretas para eliminar esta práctica perjudicial, porque simplemente no va a desaparecer por sí misma", agregó.

Durante mayo y junio de 2009, los investigadores de Human RightsWatch entrevistaron a 31 niñas y mujeres en cuatro pueblos del norte de Iraky en la ciudad de Halabja. Los investigadores entrevistaron a clérigos musulmanes, comadronas, profesionales de la salud y funcionarios del Gobierno. Las organizaciones no gubernamentales locales señalan que otras comunidades del resto de Irakpueden estar practicando la MGF, pero no existen datos sobre su ocurrencia fuera de la región kurda.

No se conoce totalmente la prevalencia de la MGF en el Kurdistán iraquí, ya que el Gobierno no recopila periódicamente información sobre esta práctica. Sin embargo, las investigaciones realizadas por organizaciones locales indican que se trata de una práctica generalizada que afecta a un número significativo de niñas y mujeres.

Las pruebas obtenidas por Human RightsWatch indican que para muchas niñas y mujeres del Kurdistán iraquí, la MGF es un proceso al que tienen que someterse inevitablemente, a veces en edades que van de los 3 a los 12 años. En algunos de los casos documentados por Human RightsWatch, las presiones sociales también hicieron que mujeres adultas se sometieran a este procedimiento, a veces como condición para contraer matrimonio.

Human RightsWatch conoció a Gola, una estudiante de 17 años del pueblo de Plangan. Gola dijo a Human RightsWatch: "Recuerdo que mi madre y su cuñada nos llevaron a nosotras dos y había otras cuatro niñas. Fuimos a Sarkapkan para el procedimiento. Nos metieron en un baño, nos abrieron las piernas y cortaron algo. Nos lo hicieron a una por una sin anestesia. Tenía miedo, pero aguanté el dolor. Durante la menstruación, me duele mucho la zona específica donde cortaron".

Las niñasy las mujeres describieron como sus madres las habían llevado a casa de la comadrona del pueblo, una persona sin licencia profesional para ejercer. Casi nunca les dijeron con antelación lo que les iba a pasar. Cuando llegaron, la comadrona, a veces con la ayuda de las madres, les abría las piernas y les cortaba el clítoris con una navajade afeitar. Con frecuencia, la comadrona usaba la misma navajapara operar sucesivamente a varias niñas.

Los médicos del Kurdistán iraquí dijeron a Human RightsWatch que, según se cree, el tipo de MGF que se practica más habitualmente es la ablación parcial o total del clítoris y/o del prepucio, también conocida como clitoridectomía. Los profesionales de la salud dijeron que, en ocasiones, se sometía a las mujeres adultas a un procedimiento aún más invasivo en los hospitales.  Esta práctica no tiene ningún propósito médico y pueden acarrear graves consecuencias físicas y emocionales.

El anterior Gobierno Regional adoptó algunas medidas para frenar la MGF, como un decreto emitido por el Ministerio de Justicia en 2007, imponiendo supuestamente a todas las comisarías de policía la obligación de arrestar y sancionar a los responsables de la MGF. Sin embargo, la existencia del decreto no es ampliamente conocida, y Human RightsWatch no halló ninguna evidencia de que alguna vez se hubieseaplicado.

En 2008, la mayoría de los miembros de la Asamblea Nacional del Kurdistán votaron a favor de la introducción de una ley para prohibir la MGF, pero el proyecto de ley nunca llegó a aprobarse y se desconoce su situación legislativa. A principios de 2009, el Ministerio de Salud desarrolló una estrategia integral de lucha contra la MGF en colaboración con una organización no gubernamental. Sin embargo, el Ministerio retiró posteriormente su apoyo y suspendió las iniciativas para combatir la MGF. También se ha retrasado inexplicablemente una campaña de sensibilización pública sobre la MGF y sus consecuencias.

El nuevo gobierno, elegido en julio de 2009, no ha adoptado medidas para erradicar esta práctica.

No están claros los orígenes de la MGF en el Kurdistán iraquí. Algunas niñas y mujeres entrevistadas por Human RightsWatch señalaron que les habían dicho que se basa en la creencia de que todo lo que tocan es haram, o impuro, hasta que se someten a esta dolorosa operación; mientras que otras dijeron que la MGF era una costumbre tradicional. La mayoría de las mujeres se refirieron a la MGF como una sunnahislámica: una medida voluntaria adoptada para reforzar la fe personal.

Muchos estudiosos y teólogos musulmanes han rechazado la asociación de la MGF con el Islam, y afirman que el Corán no prescribe la MGF y que esta práctica es contraria a las enseñanzas islámicas. Las mujeres y las niñas entrevistadas dijeron que habían escuchado opiniones contradictorias de clérigos sobre el hecho de que fuera una obligación religiosa. Los clérigos entrevistados señalaron que, cuando cualquier práctica interpretada como una sunnahpuede poner en peligro la vida, los clérigos tienen la obligación de detenerla.

Los profesionales de la salud entrevistados ofrecieron versiones contradictorias sobre el daño que provoca la MGF y su obligación de concienciar a la población sobre los peligros de la MGF.

Recientemente, se han realizado dos estudios para intentar determinar la prevalencia de esta práctica. En enero de 2009, el antiguo Ministerio de Derechos Humanos realizó un estudio en el distrito de Chamchamal a partir deuna muestra de 521 estudiantes de entre 11 y 24 años. Observó que el 40.7 por ciento de ellas se habían sometido al procedimiento: el 23 por ciento de las niñas menores de 13 años y el 45% de las mayores de 13 años.

En 2010, la Asociación para Asistencia en Situaciones de Crisis y Cooperación para el Desarrollo (AASCCD), una organización no gubernamental de derechos humanos alemana-iraquí, publicó los resultados de un estudio realizado entre septiembre de 2007 y mayo de 2008, en las provincias de Arbil y Sulaimaniya, y en la región de Germian/Kirkuk. En las entrevistas con 1,408 mujeres y niñas mayores de 13 años, observaron que el 72.7 por ciento se habían sometido al procedimiento: 77.9 por ciento en Sulaimaniya, 81.2 por ciento en Germian y 63 por ciento en Arbil.

Los porcentajes generalmente más elevados pueden deberse al mayor margen de edad de las niñas y mujeres entrevistadas. En este estudio, se registró una incidencia del 57 por ciento entre las niñas de 14 a 18 años.

Human RightsWatch instó a las autoridades regionales a desarrollar un plan a largo plazo que involucre al Gobierno, los profesionales de la salud, los clérigos y las comunidades en las iniciativas para erradicar esta práctica. La estrategia debe incluir una ley que prohíba la MGF de las niñas y las mujeres adultas que no lo hayan consentido, programas de sensibilización sobre las consecuencias de la MGF para la salud e incorporación de la prevención de la MGF a las políticas y los programas de salud reproductiva, educación y alfabetización.

El Gobierno debe colaborar estrechamente también con las comunidades y las personas influyentes en estos lugares para fomentar el debate sobre esta práctica entre hombres, mujeres y niños; lo que incluye la sensibilización y el entendimiento de los derechos humanos de las niñas y las mujeres, señaló Human RightsWatch.

"El Gobierno no sólo tiene que tomar medidas para acabar con esta práctica, sino que también tiene que perseguir la afirmación de un nuevo principio entre la población: que no mutilen a sus niñas", señaló Khalife.

"La MGF es una cuestión compleja, pero está claro el daño causa a las niñas y las mujeres. Su erradicación en el Kurdistán iraquí exigirá un liderazgo firme y comprometido por parte del Gobierno Regional, lo que incluye un claro mensaje de que ya no se va tolerar la MGF", agregó Khalife.