(Bruselas) - Los fiscales en Europa están usando el concepto de jurisdicción universal para procesar criminales de guerra extranjeros en tribunales nacionales, una estrategia que está cobrando impulso en todo el continente y cuyo uso debería extenderse, dijo Human Rights Watch en un informe publicado hoy. La teoría es que algunos crímenes son tan horrorosos que deben ser juzgados independientemente de dónde se encuentren las víctimas y los responsables.

"Quienes se oponen han proclamado la muerte de la jurisdicción universal, pero de hecho está viva y sana en Europa," dijo Richard Dicker, director del Programa de Justicia Internacional en Human Rights Watch. "Este principio es un arma vital para procurar justicia para las víctimas de las peores atrocidades del mundo."  
 
En el informe de 101 páginas publicado hoy, "Universal Jurisdiction: The State of the Art," Human Rights Watch va más allá de los estridentes debates sobre el concepto y examina cómo está funcionando en la práctica. Basado en entrevistas con jueces, investigadores, abogados y autoridades en ocho países europeos, el informe describe cómo algunos gobiernos, incluyendo los de Gran Bretaña, Dinamarca, Noruega y los Países Bajos han creado unidades especiales para crímenes de guerra que realizan investigaciones alrededor del mundo.  
 
La jurisdicción universal es la facultad de un tribunal nacional de juzgar genocidios, crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad o tortura - aún si ni el sospechoso ni la víctima son ciudadanos del país en donde se ubica el tribunal y el crimen tuvo lugar fuera de ese país. El caso más sonado en el que se usó esta facultad fue cuando en 1998 el ex-dictador chileno Augusto Pinochet fue arrestado en Londres bajo el cargo de tortura a petición de un tribunal español.  
 
Quienes se oponen a la jurisdicción universal, incluyendo la administración Bush, sostienen que es un instrumento político peligroso que será usado impropiamente contra funcionarios gubernamentales y militares estadounidenses. Sin embargo, el informe muestra que la jurisdicción universal es, primero y antes que nada, un camino eficaz hacia la justicia para víctimas que no tienen ningún otro lugar adónde ir.  
 
Los casos que han sido juzgados con éxito recientemente en Europa incluyen los de dos oficiales militares afganos condenados en los Países Bajos por crímenes de guerra cometidos en Afganistán, el de un oficial argentino condenado por un tribunal español por crímenes contra la humanidad en Argentina y el de un hombre de negocios ruandés condenado por un tribunal en Bruselas por participar en el genocidio ruandés.  
 
En su análisis de Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania, los Países Bajos, Noruega, España y el Reino Unido, el informe revela cuáles autoridades nacionales están trabajando para enfrentar seriamente el desafío de procesar criminales de guerra que han cometido crímenes en otros países y cuáles necesitan hacer más para asegurar que sus países no se conviertan en refugios para criminales de guerra.  
 
"Quienes han sido acusados de crímenes de guerra deben darse cuenta que el brazo de la justicia se ha alargado", dijo Dicker. "Los gobiernos como los de los Países Bajos y Gran Bretaña han hecho un verdadero esfuerzo para procesar a los sospechosos de crímenes de guerra, pero se necesita hacer más. Hay países como Alemania y Francia que están quedándose atrás en la lucha por darles a las víctimas la oportunidad de presentar su caso ante un tribunal."