La deportación de niños y niñas venezolanos debe parar

El trato que brinda Trinidad y Tobago a migrantes y refugiados venezolanos y las deportaciones sumarias que lleva a cabo, incluidos de niños, niñas y solicitantes de asilo, no sólo constituyen gravísimas violaciones de derechos humanos, sino son, además, un lamentable reflejo de su lealtad al régimen de Nicolás Maduro. Si bien Trinidad y Tobago, al igual que muchos otros países en el mundo, enfrenta serias dificultades para responder al impacto económico y en la salud pública de la Covid-19, ello no justifica deportaciones que violan el derecho internacional.

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