Un comerciante en Malí muestra la bolsita de mercurio que vende a los mineros artesanales de oro.

© 2011 Juliane Kippenberg/Human Rights Watch

(Ginebra) – El tratado internacional sobre el mercurio que se acordó recientemente constituye una muestra importante de que los gobiernos tienen que hacer más para abordar la amenaza del mercurio sobre el derecho a la salud, señaló Human Rights Watch. El 19 de enero de 2013, 140 gobiernos crearon el tratado después de cinco rondas de intensas conversaciones, que comenzaron en 2010.

“Esta es la primera vez que un tratado sobre el medio ambiente contiene medidas específicas sobre la prevención y el tratamiento de la intoxicación por mercurio”, dijo Juliane Kippenberg, investigadora principal sobre derechos del niño de Human Rights Watch. “Aunque este tratado es un acontecimiento histórico, los gobierno podrían y deberían hacer más para imponer estrategias de salud”.

El mercurio es un metal líquido altamente tóxico. Ataca el sistema nervioso central y es especialmente dañino para los niños. Contamina la atmósfera, el suelo y el agua, y puede trasladarse a gran distancia. El tratado se ocupa del uso del mercurio en la minería artesanal del oro, en diversos productos y procesos, y en las emisiones de instalaciones industriales, como las centrales eléctricas de carbón. El nombre de la “Convención de Minamata” debe su origen a uno de los peores desastres de intoxicación por mercurio de la historia, sucedido en Japón hace medio siglo.

En el ámbito de la minería artesanal y en pequeña escala del oro –la fuente más grande de intoxicación por mercurio en todo el mundo– el tratado obliga a los gobiernos a elaborar planes de acción nacionales para prohibir las formas más dañinas de uso del mercurio, promover métodos de minería sin mercurio, proteger a los niños y a las mujeres en edad de procrear, e intentar mejorar la salud de los mineros. Los niños están especialmente expuestos a los graves riesgos de la minería artesanal, ya que trabajan con mercurio y están presentes cuando se quema la amalgama de mercurio y oro.

“Las comunidades dedicadas a la minería artesanal trabajan en condiciones peligrosas”, dijo Kippenberg. “Nos llena de esperanza el hecho de que la Convención de Minamata contenga medidas específicas para proteger a estas comunidades, incluidos los niños, frente a la intoxicación por mercurio”.
Sin embargo, Human Rights Watch criticó el tratado porque no aborda el trabajo infantil, ni establece un plazo para la eliminación gradual del uso del mercurio en la minería artesanal y a pequeña escala.

El tratado es jurídicamente obligatorio y se adoptará en una conferencia diplomática en octubre, en Japón. A continuación estará disponible para refrendo y entrará en vigor cuando 50 países la hayan ratificado.