Reclusos cosen en un centro de detención obligatoria para drogodependientes en la provincia de Yunnan.

© 2008 Reuters

 (Nueva York) - Las autoridades chinas están encarcelando a los usuarios de drogas en centros de detención obligatoria donde se les niega el acceso al tratamiento para la drogodependencia y los expone al riesgo de abuso físico y el trabajo forzado no remunerado, señaló Human Rights Watch en un nuevo informe publicado hoy.  En un momento dado, medio millón de personas están confinadas en los centros de detención obligatoria para drogodependientes en China, según el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA).

 El informe de 37 páginas, "Where Darkness Knows No Limits" (Donde la oscuridad no conoce límites) basado en la investigación en las provincias de Yunnan y Guangxi, documenta cómo la Ley anti-drogas de China de junio de 2008 incrementa los riesgos para la salud de los sospechosos de consumir drogas ilícitas al permitir que los funcionarios del Gobierno y las fuerzas de seguridad los encarcelen hasta por siete años.  El encarcelamiento toma lugar sin juicio o supervisión judicial. La ley no define claramente los mecanismos para interponer recursos legales o denunciar comportamientos abusivos, y no garantiza el tratamiento para la drogodependencia basado en la evidencia.

 "En lugar de poner en marcha un tratamiento efectivo para la drogodependencia, la nueva ley china somete a los sospechosos de utilizar drogas a la detención arbitraria y al trato inhumano", dijo Joe Amon, director de la División de Salud y Derechos Humanos de Human Rights Watch.  "El Gobierno chino se ha referido a esta ley como un paso adelante hacia el reconocimiento de los usuarios de drogas como 'pacientes', pero ni siquiera están respetando los derechos de los presos ordinarios".

 El informe documenta cómo los detenidos en algunos centros de detención para drogodependientes son golpeados, obligados a trabajar hasta 18 horas al día sin goce de sueldo, y se les niega tratamiento médico.  Aunque fueron condenados a la "rehabilitación", se les niega el acceso a servicios eficaces de tratamiento para la drogodependencia y no se les proporciona la oportunidad de aprender habilidades para reintegrarse en la comunidad.

 Human Rights Watch dijo que en la última década, el Gobierno chino ha promovido políticas progresistas que aceptan algunas de las estrategias de reducción de daños como parte de una respuesta pragmática a las altas tasas de consumo de drogas y VIH/SIDA.  Mediante la asociación con organizaciones no gubernamentales, el Gobierno chino ha expandido el uso de la terapia con metadona y establecido programas piloto de intercambio de agujas en algunas áreas con alta tasas de incidencia de VIH/SIDA.  En junio de 2008, un comunicado emitido por la oficina de la Comisión Nacional para el Control de Estupefacientes de China declaró que "el tratamiento y la rehabilitación están en conformidad con los principios de los valores humanos".  En marzo de 2009, un alto funcionario del Gobierno declaró: "El Gobierno chino sostiene que el tratamiento y la rehabilitación deben basarse en el respeto a la gente".

 Sin embargo, Human Rights Watch dijo que, en la práctica, la nueva ley está agravando los riesgos para la salud, la marginación social y la estigmatización de los sospechosos de utilizar de drogas.

 Aunque la aplicación de la Ley antidrogras puso fin a la práctica de condenar a los sospechosos de utilizar drogas a la reeducación a través del trabajo (RAT), la Ley anti-Drogas amplía a dos años la pena en un centro de detención obligatoria para drogodependientes, por encima del mandato previo de seis a doce meses de condena.  Estos centros de detención para drogodependientes permiten los mismos abusos de trabajo forzado no remunerado, abuso físico, y la negación de la atención básica de salud que es común en la RAT.

 En algunos casos, los abusos han conllevado la muerte de detenidos, de acuerdo a ex detenidos entrevistados por Human Rights Watch.  La ley también añade un periodo indefinido de "rehabilitación comunitaria" de hasta cuatro años, permitiendo efectivamente el encarcelamiento sin juicio hasta por siete años.

 "El Gobierno chino debe poner fin a estos abusos y garantizar que los derechos de sospechosos de utilizar drogas sean plenamente respetados", dijo Amon. "Abordar el consumo ilícito de drogas requiere el desarrollo de un tratamiento voluntario, basado en la comunidad, incluso ambulatorio, basado en enfoques efectivos, de eficacia probada para la drogodependencia. Almacenar a un gran número de usuarios de drogas y someterlos a trabajos forzados y abuso físico no es " rehabilitarlos".

 Testimonios de ex detenidos de los centros de detención para drogodependientes chinos en Yunnan, 2009:

 "Estaba saliendo del trabajo cuando fui emboscado por varios policías vestidos de civil. Empezaron a golpearme y me esposaron. Nadie en la calle trató de ayudar, ya que asumieron que yo era un criminal. La policía dijo que si les daba 3,000 RMB [US$440] me pondrían en un centro de detención para drogodependientes. Me trajeron a mi casa y me dijeron que si no les daba el dinero me seguirían golpeando. Esperaron mientras yo estaba dentro esperando mientras mi familia recaudaba 3,000 RMB entre mis parientes".

 "Cuando estamos en la calle, en un restaurante, o  en cualquier lugar, la policía puede simplemente agarrarnos y hacernos una prueba de orina. Cada vez que utilizamos la tarjeta de identidad nacional nos pueden obligar a realizarnos una prueba de orina".

 "Los policías me detuvieron y querían dinero. Les dije, 'Por favor, no usen violencia. Por favor, no usen violencia".  Pero me golpearon".

 "Yo soy un ex adicto a las drogas. Comencé a usarlas en 1990. He tratado de conseguir abandonarlas y he estado en campos de trabajo forzado más de ocho veces. Simplemente no puedo regresar a un campo de trabajo forzado - [es] un mundo aterrador donde la oscuridad no conoce límites".