El Congreso debería proteger, en lugar de castigar, a los menores no acompañados
27 de Junio de 2014
El reciente aumento de niños migrantes no acompañados que llegan a EE.UU. no puede ser una justificación para periodos de detención más largos. Países de todo el mundo que afrontan la llegada de grandes cantidades [de menores] están abordando la situación sin detener a la mayoría de los niños
Clara Long, investigadora de EE.UU.

(Washington, DC) – La política del gobierno de Estados Unidos de detener a niños migrantes no acompañados, algunos por períodos largos, y someterlos a un procesamiento inadecuado los pone en peligro, señaló hoy Human Rights Watch. El 24 de junio de 2014, el Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes celebró una audiencia sobre niños migrantes no acompañados: menores que viajan sin padres o tutores. El Comité Judicial de la Cámara también llevará a cabo una audiencia sobre el tema.

El gobierno de EE.UU. predice que 90.000 niños migrantes no acompañados cruzarán la frontera entre Estados Unidos y México en el año fiscal 2014, 10 veces más el número que cruzó en 2011. Miles de niños más han cruzado acompañados de un padre, lo que también supone un aumento respecto a años anteriores.

“La política del gobierno de EE.UU. de detener a niños en grandes cantidades perjudica a los menores e incumple las normas internacionales”, dijo Clara Long, investigadora de EE.UU. de Human Rights Watch. “El Congreso debería explorar alternativas a la detención como las que emplean con éxito otros países que tienen experiencia en auges de cruces fronterizos de este tipo”.

La ley de EE.UU. permite a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) detener a niños por un máximo de 72 horas. Antes de la reciente oleada, los niños eran retenidos durante sólo 12 horas como máximo, pero los últimos informes indican que la CBP está reteniendo a niños durante periodos cercanos a los 10 días o dos semanas. A continuación, los menores son transferidos a la Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR, por sus siglas en inglés) en el Departamento de Salud y Servicios Humanos, donde nuevamente pueden ser detenidos.

Las normas internacionales de derechos humanos prevén la detención únicamente como un último recurso y por periodos de tiempo muy cortos. Naciones Unidas estableció en 2013 que los menores nunca deberían ser detenidos por razones de inmigración, y que la detención migratoria nunca puede ser considerada como algo que se hace en “el mejor interés” del niño.

Una amplia variedad de estudios vincula la detención migratoria con consecuencias para la salud mental de los niños, incluyendo daños que perduran más allá del periodo de detención. Los menores no acompañados, en particular, son reconocidos como especialmente vulnerables.

“El reciente aumento de niños migrantes no acompañados que llegan a  EE.UU. no puede ser una justificación para periodos de detención más largos”, dijo Long. “Países de todo el mundo que afrontan la llegada de grandes cantidades [de menores] están abordando la situación sin detener a la mayoría de los niños”.

Bajo la legislación de 2013, los países miembro de la Unión Europea sólo pueden detener a niños no acompañados en “circunstancias excepcionales”. Los menores nunca deben estar retenidos en cárceles y deben ser puestos en libertad lo más pronto posible. Bélgica cuenta con una amplia gama de opciones de alojamiento al margen de la detención, incluyendo instalaciones de recepción individual y colectiva que permiten que los migrantes entren y salgan a voluntad. Malta, una puerta clave de entrada a la Unión Europea que afronta la llegada de un número sin precedentes de niños migrantes, se comprometió en marzo de 2014 a poner fin a la detención migratoria de menores.

Las políticas actuales de EE.UU. que se aplican a quienes cruzan la frontera tampoco cumplen las normas internacionales que requieren una cuidadosa revisión de los casos de los menores en favor de sus mejores intereses, porque podrían ser víctimas de tráfico humano, refugiados, afrontar represalias de traficantes o violadores de derechos a su regreso. A los niños no se les proporciona sistemáticamente un abogado de oficio –si bien un pequeño programa piloto ofrece algo de asistencia legal— ni tutores, a pesar de que ambas cosas son sugeridas por las normas internacionales.

Bajo la política actual de EE.UU., los niños migrantes no acompañados que pueden ser refugiados deben someterse a exámenes iniciales de asilo y algunos de tráfico por agentes armados y uniformados de la CBP. Dichos procedimientos, contrastan con lo que dictan las normas internacionales que establecen que en el mejor interés de los niños no acompañados, los menores deben ser evaluados en un ambiente agradable y seguro por profesionales calificados y capacitados en técnicas de entrevista que tengan en cuenta su género y edad.

La audiencia del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara puso de manifiesto la brecha cada vez mayor que existe entre las perspectivas de los legisladores de Estados Unidos y la necesidad de tratar a los niños no acompañados de una manera justa que minimice el daño, dijo Human Rights Watch. Por ejemplo, el representante Mike Rogers de Alabama dijo: “¿Por qué no los estamos metiendo en un autobús... y enviándolos de vuelta a Guatemala?” Otros sugirieron que el gobierno debería centrarse en la deportación de los niños. El representante Paul Broun de Georgia calificó a los menores como “delincuentes” y preguntó qué medidas se están tomando para tratar de deportarlos a ellos y sus familias.

“Muchos niños migrantes no acompañados son extremadamente vulnerables a los abusos a su regreso a sus países de origen”, señaló Long. “Someterlos al escrutinio de audiencias masivas o ninguna en absoluto probablemente resulte en deportaciones ilegales por parte de EE. UU., que pondrán a estos niños en grave riesgo”.

Human Rights Watch instó al gobierno de EE.UU. a que:

  • Implemente alternativas a la detención para todos los niños migrantes no acompañados, ya sea poniéndolos en libertad bajo la supervisión de tutores aprobados o situándolos en centros con pleno acceso a la educación, la nutrición, el saneamiento adecuados, la interacción social y la recreación;
  • Se asegure de que los menores migrantes no acompañados son objeto de detención migratoria sólo en casos muy raros y excepcionales;
  • Si aún así se produce una detención, entonces debe ser lo más breve posible y debe efectuarse en un entorno apropiado, donde las necesidades de los niños puedan ser abordadas sin causarles más trauma o daños;
  • Proporcione exámenes completos y justos a niños migrantes no acompañados por un especialista en bienestar infantil designado, que sea experto en recopilar información oportuna y pertinente de una manera adaptada a la edad de los menores.
  • Se asegure de que los niños no acompañados, especialmente los solicitantes de asilo, reciban la asistencia de un abogado y de un tutor encargado de representar sus mejores intereses.