Muchos de los 1.429 hogares que fueron desplazados a nuevos asentamientos para dar paso a la instalación de operaciones internacionales de extracción de carbón de las empresas Vale y Rio Tinto en la provincia de Tete, en Mozambique, enfrentan graves interrupciones en el acceso a alimentos, agua y trabajo. La premura con que el gobierno de Mozambique aprobó licencias de minería y atrajo inversiones por miles de millones de dólares ha propasado la creación de garantías adecuadas para proteger a la población directamente afectada.