En una serie de sucesos que tuvieron lugar el 8 de diciembre de 2010, se desató un incendio supuestamente intencional en la cárcel San Miguel en Santiago que dejó un saldo de 81 reclusos muertos. Asimismo, según versiones de la prensa, otros 15 reclusos, 5 guardias y 1 bombero habrían sido atendidos por quemaduras. En la cárcel San Miguel habían 1.900 presos, pese a que fue construida para albergar a 1.000. Chile debe modificar sustancialmente de su sistema penitenciario para poner fin a la sobrepoblación y mejorar las condiciones carcelarias, señaló hoy Human Rights Watch.