Bandas de criminales armadas someten a los residentes del oeste de Costa de Marfil a una incesante ola de abusos, incluyendo asaltos, robos y violencia sexual. Las autoridades marfileñas, que hasta ahora no han logrado evitar o responder adecuadamente a estos ataques, deberían enviar patrullas a las zonas más afectadas, investigar y procesar los ataques, así como castigar a los miembros de las fuerzas de seguridad que no han cumplido con su deber de proteger a la población.