Los trabajadores de muchas curtidurías de cuero del barrio de Hazaribagh de Dhaka, la capital de Bangladesh, entre ellos niños de hasta 11 años, se enferman debido a que se exponen a sustancias químicas peligrosas y resultan heridos en horribles accidentes en el lugar de trabajo, señaló Human Rights Watch en un informe publicado hoy. Las curtidurías, que exportan cuero por valor de cientos de millones de dólares para productos de lujo alrededor del mundo, vierten sustancias contaminantes a las comunidades que las rodean.