Colombia debe responder de manera efectiva frente a los violentos grupos que están cometiendo abusos contra civiles y que han surgido a lo largo del país luego de la deficiente desmovilización de los grupos paramilitares. Los grupos sucesores cometen habitualmente masacres, ejecuciones, desplazamientos forzados, violaciones sexuales y extorsión, y generan un clima amenazante en las comunidades que están bajo su influencia. A menudo atacan a defensores de derechos humanos, sindicalistas, víctimas de los paramilitares que exigen justicia y miembros de la comunidad que no aceptan sus órdenes.