El presidente de Estados Unidos Barack Obama debería actuar sin demora para dar cumplimiento al compromiso, nuevamente reiterado, de erradicar la detención sin juicio por tiempo indefinido en la prisión militar estadounidense de Bahía de Guantánamo.
Un estudio impulsado por ambos bloques legislativos, encontró pruebas “irrefutables” de torturas cometidas bajo responsabilidad de los más altos funcionarios de Estados Unidos.
Un presunto plan para transferir el programa de ejecuciones selectivas estadounidense de la Agencia Central de Inteligencia (Central Intelligence Agency) al Departamento de Defensa podría optimizar la transparencia y rendición de cuentas, aunque subsistirían algunos aspectos preocupantes de este programa.
La decisión del gobierno de Obama de juzgar a un presunto miembro de Al Qaeda en la corte federal en vez de una comisión militar en Guantánamo constituye un paso positivo en aras de la justicia. Sulaiman Abu Ghaith, yerno de Osama bin Laden y ex portavoz de Al Qaeda, fue acusado de conspirar para causar la muerte de ciudadanos estadounidenses. El 8 de marzo de 2013, se declaró no culpable en una audiencia ante un Tribunal Federal de Distrito en Manhattan.
La gigantesca población carcelaria de Estados Unidos refleja en parte el resultado de prácticas sistemáticas severas en las que se imponen sentencias que contravienen lo dispuesto por el derecho internacional.