El presidente Alpha Condé, quien asumió el poder en diciembre de 2010, debe abordar los profundos problemas de derechos humanos y gobernabilidad que han subrayado las décadas de abusos en Guinea.
El nuevo gobierno de transición de Guinea debe tomar medidas concretas para garantizar el resarcimiento de las víctimas de la masacre de más de 150 simpatizantes de la oposición en un estadio en la capital Conakry, en septiembre de 2009.