Seis asesinatos en sesenta días y ninguna detención
31 de Enero de 2011
El Gobierno debe actuar de inmediato para cumplir con las obligaciones que le imponen los tratados internacionales arrestando sin demora a los responsables de estos asesinatos y llevándolos ante la justicia. Al Gobierno le corresponde cumplir con su compromiso de proteger los derechos de todo hondureño/a, sin importar su identidad de género y su orientación sexual.
Dipika Nath, investigadora del programa LGBT de Human Rights Watch

(Tegucigalpa) -El Gobierno de Honduras debe garantizar una investigación rápida y exhaustiva de los recientes asesinatos de mujeres transgénero y llevar a sus responsables ante la justicia, señalaron hoy Human Rights Watch y la Red Lésbica Cattrachas, una organización hondureña que trabaja por los derechos de las lesbianas. Desde el 29 de noviembre de 2010, seis mujeres transgénero han sido asesinadas en Honduras; el último de estos asesinatos tuvo lugar el 17 de enero de 2011.

Las mujeres fueron asesinadas en las calles o en sus hogares en la capital del país, Tegucigalpa, así como en las ciudades de Comayagüela y San Pedro Sula. Las agresiones que sufrieron variaron desde disparos hasta haber sido quemadas.

"La impunidad con la que han ocurrido estos asesinatos ha perturbado a toda la comunidad lésbica, gay, bisexual y transgénero en Honduras", dijo Indyra Mendoza, directora de la Red Lésbica Cattrachas. "Necesitamos cambios legales y programas de prevención para poner fin a la discriminación en Honduras, porque en este momento estamos viviendo a escondidas".

En su informe publicado en mayo de 2009 con el título "No vales un centavo: Abusos de derechos humanos en contra de las personas transgénero en Honduras", Human Rights Watch describió en detalle los abusos y el hostigamiento hacia la comunidad transgénero en el país, así como el fracaso del Gobierno a la hora de investigar y llevar ante la justicia los ataques contra personas transgénero motivados por el prejuicio. Honduras necesita una ley amplia contra la discriminación que se base en estándares internacionales de derechos humanos y también investigaciones eficaces y rápidas de todas las denuncias de violencia contra personas transgénero, afirmó Human Rights Watch en el citado informe.

Desde la publicación del informe, 34 integrantes de la comunidad lésbica, gay, bisexual y transgénero (LGBT) fueron asesinadas/os en Honduras. Sin embargo, solo un juicio ha sido llevado a cabo con condena efectiva en un caso de ataque contra una mujer transgénero.

En la serie más reciente de agresiones, las víctimas transgénero  fueron aparentemente torturadas antes de ser asesinadas. El 29 de noviembre de 2010, Idania Roberta Sevilla Raudales, de 58 años, fue encontrada muerta en su domicilio en Comayagüela. Sus brazos y piernas estaban atados con cables y presentaba heridas de arma cortante en la garganta.

El 18 de diciembre de 2010, el cuerpo incendiado de Luisa Alvarado Hernández (conocida como Lorenza en la prensa hondureña), de 23 años, fue hallado en una zanja frente a su vivienda, también en Comayagüela. Según medios locales, la víctima presentaba múltiples heridas en el rostro, como si la hubieran golpeado repetidamente con un objeto sólido, y su rostro estaba dañado al punto de ser irreconocible. Junto al cuerpo se encontró un preservativo usado, pero los medios no han informado si Alvarado Hernández sufrió o no abuso sexual antes de ser asesinada.

Cinco días después, el cuerpo de Lady Óscar Martínez Salgado, de 45 años, fue encontrado en su residencia de Tegucigalpa, mismo que presentaba marcas de puñaladas y quemaduras. Un familiar de la víctima dijo a los medios locales que Martínez Salgado había sido atacada anteriormente en su hogar y apuñalada en el cuello. Después de esa agresión, Martínez Salgado presentó una denuncia ante la Dirección Nacional de Investigación Criminal e identificó a tres de los agresores, que luego la amenazaron de muerte. Estos tres sospechosos están siendo buscados por las autoridades.

Reana Bustamante, también conocida como "Cheo," fue la última víctima de 2010. Su cuerpo, con marcas de puñaladas, fue encontrado en una de las principales calles de la ciudad capital el 29 de diciembre. El 7 de enero de 2011, el cuerpo de Briget Makaligton, trabajadora del sexo transgénero, fue encontrado en una calle muy transitada de Comayagüela, debajo del cadáver de un hombre que se supone había sido su cliente; Makaligton había sido estrangulada. La última víctima de que se tiene noticia es Fergie Alice Ferg, muerta por múltiples heridas de bala en la cabeza y en el tórax, cuyo cuerpo fue encontrado en la calle en San Pedro Sula, aproximadamente 300 km al noroeste de Tegucigalpa.

El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP), del que Honduras es signatario, afirma la igualdad de todas las personas en sus artículos 2 y 26. El Comité de Derechos Humanos de la ONU, que vigila el cumplimiento de sus disposiciones por parte de los Estados, sostiene que el Pacto protege contra la discriminación por "orientación sexual". La continuidad conceptual entre la "orientación sexual" y la "identidad de género" también ha sido señalada y abordada por varios organismos de la ONU, como ya fuera analizado en "No vales un centavo".

El 20 de mayo de 2010, el Consejo Centroamericano de Procuradores de Derechos Humanos, del cual es miembro el titular del Comisionado Nacional de los de Honduras, Ramón Custodio, expresó su preocupación por la discriminación de que es objeto la población transgénero en Centroamérica, y pidió a su Estados miembros que protejan por igual a todas/os sus ciudadanas/os. En fecha más reciente, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos manifestó su preocupación por la violencia contra las personas transgénero y pidió a Honduras que investigue y lleve ante la justicia a los responsables.

No se trata de incidentes aislados. Las tasas de delincuencia en Honduras se encuentran entre las más elevadas de Centroamérica. Según el Observatorio de la Violencia del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, en 2008 hubo 57.9 homicidios por cada 10,000 habitantes. En ese mismo año, en Estados Unidos hubo 5.4 homicidios por cada 10,000 habitantes.

"El Gobierno debe actuar de inmediato para cumplir con las obligaciones que le imponen los tratados internacionales arrestando sin demora a los responsables de estos asesinatos y llevándolos ante la justicia", afirmó Dipika Nath, investigadora del programa LGBT de Human Rights Watch. "Al Gobierno le corresponde cumplir con su compromiso de proteger los derechos de todo hondureño/a, sin importar su identidad de género y su orientación sexual".