14 de Enero de 2002
Cabe interpretar el propósito y valor del Protocolo Facultativo como un instrumento que permite alcanzar plenamente los objetivos de la Convención.
José Miguel Vivanco, Director Ejecutivo de la División de las Américas de Human Rights Watch

(Nueva York) - En una carta enviada hoy al Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de Chile, Human Rights Watch expresó "gran sorpresa y preocupación" por los informes de prensa que indican que la Comisión está en punto de rechazar la ratificación del Protocolo Facultativo a la Convención para la Eliminación de todas la formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW). El voto negativo se debería a una intervención del Arzobispo de Santiago, Monseñor Francisco Javier Errázuriz, ante la Comisión, en que criticó al Protocolo como una manifestación de "colonialismo cultural."

Apunta Human Rights Watch en su carta, firmada por el director ejecutivo de la División de las Américas de la organización, José Miguel Vivanco, que "la falta de ratificación del Protocolo equivaldría en los hechos a una verdadera denegación de acceso para las mujeres chilenas que puedan ser víctimas de discriminación y que no obtengan reparación de sus derechos a nivel interno." Observó que el objeto y fin de la Convención es "asegurar la vigencia efectiva -- y no genérica -- de estos derechos en beneficio de las que son titulares de su protección." No ratificarlo sería "un gran retroceso para Chiile."

Respondiendo a la preocupación expresada por el Arzobispo de que, al ratificar el Protocolo, Chile se abriría al "colonialismo cultural" y posiblemente a una obligación legal para legalizar el aborto, Vivanco recalcó que "cabe interpretar el propósito y valor del Protocolo Facultativo como un instrumento que permite alcanzar plenamente los objetivos de la Convención, y no como un elemento nuevo que amplia el carácter vinculante de sus disposiciones, o que impone obligaciones adicionales al Estado."

Chile ratificó la Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer en 1989, y firmó el Protocol, cuyas disposiciones defendió en las discusiones previas a su elaboración, en diciembre de 1999.