Mujeres son atacadas e intimidades mientras los funcionarios de Moscú hacen caso omiso
10 de Marzo de 2011
Estos ataques contra mujeres son indignantes, y la presunta participación de funcionarios encargados de hacer cumplir la ley es especialmente preocupante. El Kremlin debe dejar claro de manera pública e inequívoca, especialmente a las autoridades chechenas, que las mujeres chechenas, al igual que las rusas, son libres de vestirse como quieran.
Tanya Lokshina, investigadora sobre Rusia

(Moscú) - Las autoridades chechenas están imponiendo a las mujeres un código de vestimenta islámico y condonando los ataques violentos contra aquellas cuya vestimenta se considera poco recatada, señaló Human Rights Watch en un informe publicado hoy.  El Gobierno federal ruso no ha hecho casi nada para responder a estas violaciones de los derechos de la mujer en Chechenia.

El informe de 40 páginas, "You Dress According to Their Rules: Enforcement of an Islamic Dress Code for Women in Chechnya" (Te vistes de acuerdo con sus reglas: Imposición del código de vestimenta islámico a las mujeres en Chechenia), documenta actos de violencia, hostigamiento y amenazas contra las mujeres en Chechenia para intimidarlas y hacerlas que se cubran el cabello o se vistan de manera más "recatada", con faldas y mangas largas que cubran sus extremidades. Los ataques documentados cometidos por hombres no identificados, que al parecer son agentes de aplicación de la ley, tuvieron lugar entre junio y septiembre de 2010 en el centro de Grozny, la capital chechena.

"Estos ataques contra mujeres son indignantes, y la presunta participación de funcionarios encargados de hacer cumplir la ley es especialmente preocupante", señaló Tanya Lokshina, investigadora sobre Rusia de Human Rights Watch. "El Kremlin debe dejar claro de manera pública e inequívoca, especialmente a las autoridades chechenas, que las mujeres chechenas, al igual que las rusas, son libres de vestirse como quieran", agregó.

El Gobierno ruso debe asegurarse también de que se enjuicie a los responsables, señaló Human Rights Watch.

Los ataques y la política del código de vestimenta forman parte de una "campaña de defensa de la virtud" cuasi oficial, emprendida por los funcionarios públicos hace varios años en la República chechena. La campaña vulnera la libertad religiosa, la libertad de conciencia y el derecho a la autonomía y la expresión personal, garantizados por la Constitución de Rusia y las obligaciones internacionales de derechos humanos del país, señaló Human Rights Watch.

Como parte de esta campaña, las autoridades locales prohíben trabajar en el sector público a las mujeres que no se cubran el cabello con pañuelos, a pesar de que no existe ninguna base legal para ello. Las autoridades educativas requieren a las estudiantes que se cubran el cabello en las escuelas y las universidades.

A lo largo de 2009 y 2010, las autoridades fueron ampliando su aplicación de esta "regla del pañuelo" de facto a otros lugares públicos, como centros de entretenimiento, salas de cine e incluso lugares al aire libre. El líder checheno, Ramzan Kadyrov, que fue designado directamente por el Kremlin, aplica estrictamente y apoya públicamente estas medidas. En numerosas entrevistas con los medios de comunicación, Kadyrov ha declarado abiertamente que considera que las mujeres son inferiores a los hombres y que estas tienen el deber de obedecerlos y cubrir su cuerpo para no tentarlos y hacerlos violar la moral islámica.

Los ataques del verano pasado demostraron una drástica intensificación de la campaña para imponer los pañuelos. Hombres desconocidos, la mayoría de ellos con vestimenta similar a la de los policías locales, dispararon contra docenas de mujeres en Grozny con balas rellenas de pintura por llevar un atuendo considerado atrevido y no cubrirse el cabello. Los hombres distribuyeron  también panfletos declarando que los disparos con balas de pintura eran una medida de prevención destinada a hacer que las mujeres se cubrieran el cabello y amenazando a las que no lo hicieran con medidas más "persuasivas". Las 31 mujeres entrevistadas por Human Rights Watch para este informe lo interpretaron como una amenaza de emplear balas reales en lugar de proyectiles rellenos de pintura.

En una entrevista televisada en julio de 2010, Kadyrov expresó su aprobación sin paliativos de los ataques con balas de pintura al profesar su disposición a "conceder un premio" a los hombres que los cometieron y alegar que las mujeres atacadas lo merecían.

Al principio del Ramadán, a mediados de agosto de 2010, grupos de hombres ataviados con vestimenta islámica tradicional, que afirmaron representar al Consejo Superior Islámico, empezaron a avergonzar públicamente a mujeres en el centro de Grozny por violar su interpretación de las leyes islámicas sobre el recato. Distribuyeron folletos con descripciones detalladas de la vestimenta adecuada según el islam para las mujeres, y les indicaron cubrirse el cabello y usar faldas que cubrieran bastante por debajo de las rodillas y blusas con mangas debajo de los codos.

Algunos jóvenes agresivos se sumaron a los presuntos representantes del Consejo y jalaron las mangas, las faldas y el pelo de las mujeres, les tocaron los brazos sin cubrir y las acusaron de vestirse como "rameras" y realizaron otros comentarios y gestos humillantes. En entrevistas con Human Rights Watch, más de 30 víctimas y testigos describieron una práctica sistemática de hostigamiento que se prolongó durante el Ramadán y en la que participaron, en algunos casos, las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley para imponer el código de vestimenta a las mujeres.

"Cuando un funcionario público como Ramzan Kadyrov alaba la violencia y habla con desprecio de las mujeres, está fomentando abiertamente los ataques y la humillación contra las mujeres", señaló Lokshina. "Esto es absolutamente inaceptable y, sin embargo, las autoridades rusas no hacen ningún esfuerzo por controlarlo", agregó.

La Fiscalía General de Rusia ha ordenado a las autoridades chechenas que investiguen los ataques con balas de pintura. Sin embargo, las autoridades federales no han adoptado ninguna medida adicional para detener la imposición de un código de vestimenta islámico y no han expresado públicamente que la justificación expresada por Kadyrov sobre la violencia contra las mujeres es inaceptable.

Human Rights Watch ha criticado a los gobiernos de Alemania, Francia y Turquía por violar las libertades religiosas al prohibir los símbolos religiosos en las escuelas y negar a las mujeres musulmanas el derecho a elegir cubrirse el cabello en escuelas y universidades. De la misma manera, las mujeres y las niñas deben poder decidir libremente si llevan una vestimenta religiosa o tradicional.

Human Rights Watch instó al Gobierno ruso a que condene públicamente la imposición de un código de vestimenta islámico a las mujeres chechenas. El Gobierno ruso debe garantizar también el acceso de observadores internacionales a la región, entre ellos los relatores especiales de la ONU sobre la violencia contra la mujer y la libertad religiosa, y brindar a las mujeres chechenas la libertad para ejercer su autonomía personal, señaló Human Rights Watch.

"El Gobierno ruso tiene que dejar de tolerar las políticas ilegales sobre género de Chechenia", señaló Lokshina.