Las conversaciones entra la UE e Indonesia sobre derechos humanos deben abordar los casos de activistas detenidos
22 de Junio de 2010
Encarcelar a los activistas por expresar pacíficamente sus opiniones políticas es una horrible mancha en las recientes mejoras en materia de derechos humanos de Indonesia. stá fuera de sintonía con las aspiraciones de los indonesios de crecer como un país democrático y respetuoso de los derechos.
Phil Robertson, director adjunto para Asia de Human Rights Watch

(Yakarta) - El Gobierno indonesio debe liberar inmediatamente a los más de 100 activistas papúes y malucos encarcelados por expresar pacíficamente sus opiniones políticas, así como cambiar las leyes y políticas para proteger la libertad de expresión, Human Rights Watch señaló en un informe publicado hoy.  El Gobierno debe actuar ahora para asegurar que las conversaciones entre la Unión Europea e Indonesia sobre derechos humanos previstas para el 29 de junio de 2010 en Yakarta tengan un comienzo exitoso, dijo Human Rights Watch.

El informe de 43 páginas, "Prosecuting Political Aspiration: Indonesia's Political Prisoners" ("Enjuiciando las aspiraciones políticas: Los presos políticos de Indonesia"), se basa en las entrevistas con más de 50 presos políticos que fueron llevadas a cabo desde la cárcel entre diciembre de 2008 y mayo de 2010.  En el informe se describe la detención y procesamiento de activistas por elevar pacíficamente símbolos prohibidos, como la Estrella de la Mañana de Papúa y las banderas de la República de las Molucas del Sur (RMS).  El informe también detalla la tortura que muchos afirman haber sufrido durante la detención, en especial por parte de los miembros del Destacamento Antiterrorista 88 en Ambon, así como la policía y los guardias de la prisión en Papúa, y el hecho de que el Gobierno no ha exigido rendir cuentas a los responsables.

"Encarcelar a los activistas por expresar pacíficamente sus opiniones políticas es una horrible mancha en las recientes mejoras en materia de derechos humanos de Indonesia ", dijo Phil Robertson, director adjunto para Asia de Human Rights Watch.  "Está fuera de sintonía con las aspiraciones de los indonesios de crecer como un país democrático y respetuoso de los derechos".

Los casos de los 10 presos más destacados entrevistados para el informe revelaron también otros problemas que las autoridades deben abordar, dijo Human Rights Watch.  Estos incluyen la negación de servicios médicos adecuados, el uso de transferencias lejanas entre las prisiones de Ambon a Java, para distanciar a los presos de sus familias y comunidades, y las pobres condiciones carcelarias.

Human Rights Watch instó al presidente Susilo Bambang Yudhoyono a retirar todos los cargos y ordenar la liberación de todos los presos políticos, revocar las disposiciones del reglamento de 2007 que prohíbe mostrar símbolos pacíficamente, y adoptar medidas adicionales para mejorar el Estado de derecho.  Otros gobiernos interesados tienen un papel importante que desempeñar para supervisar la situación de los presos políticos de Indonesia, especialmente aquellos que han sufrido torturas y malos tratos, señaló Human Rights Watch.  La UE debería plantear públicamente sus preocupaciones sobre estos casos y las leyes subyacentes en las conversaciones sobre derechos humanos, las primeras entre la UE e Indonesia.

En un caso descrito en el informe, Johan Teterisa fue condenado a 15 años de prisión por traición a la patria por su papel en el desplegado de una bandera de la RMS durante un baile público en las Molucas del Sur el 29 de junio de 2007.  Asmara Nababan, un ex secretario general de la Comisión Nacional de Derechos Humanos en Yakarta, dijo que los jueces de Ambon no habían considerado que las acciones Teterisa no fueron violentas.

"Los jueces debieron considerar que su acción fue más bien una aspiración política que un acto que amenazara la vida", afirmó Nababan según informes de la prensa.  "Él sólo agitó una bandera de la RMS y no portaba ninguna arma".

En otro caso, Reimond Tuapattinaya, un activista de las Molucas fue arrestado en junio de 2007. Tuapattinaya describió las palizas que le fueron propinadas por los miembros del Destacamento Antiterrorista 88: "Si tenían una barra de hierro, nos daban con la barra de hierro. Si tenían un bate de madera, nos daban con el bate de madera. Si tenían un cable de alambre, nos daban con el cable. Nos daban con zapatos, con las manos. Usaron todo. La tortura se llevó a cabo en el interior de Tantui [prisión] y en  la sede de la policía en las Molucas. Fui torturado durante 14 días en Tantui, día y noche. Pasaban por mí en la mañana, y me regresaban a mi celda sangrando por la noche".

Filep Karma, un preso político de Papúa en la prisión de Abepura, en Papúa Occidental, ha sufrido de un problema de la próstata desde agosto de 2009.  Los médicos recomendaron someterlo a cirugía en un hospital bien equipado en Yakarta.  Pero el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos no tomó con la suficiente seriedad esta solicitud médica hasta mayo de 2010.

"Yo mismo solía ser un burócrata", dijo Karma a Human Rights Watch.  "Pero nunca le hice perder tiempo a un enfermo con formalidades burocráticas". Hasta la fecha, aún no ha tenido la cirugía requerida.

"Nadie deben ser arrestado por alzar una bandera pacíficamente, y la tortura es inadmisible", dijo Robertson.  "La Unión Europea debe dejar claro que el mundo está consternado por estos abusos, y presionar a Indonesia a liberar a estos prisionero y enmendar el código penal para prevenir futuras violaciones de derechos humanos".

Antecedentes

Human Rights Watch no toma posición sobre las demandas de libre determinación de Indonesia o de cualquier otro país, y nada en el presente informe debe interpretarse como apoyo o menoscabo a las aspiraciones de independencia de los activistas papúes o malucos.  Sin embargo, de conformidad con el derecho internacional, Human Rights Watch apoya el derecho de todos los individuos, incluidos los partidarios de la independencia, de expresar pacíficamente sus opiniones políticas sin miedo a ser detenidos o a sufrir otras represalias.

Papúa

Las provincias indonesias de Papúa y Papúa Occidental (denominadas colectivamente en este comunicado como "Papúa") ocupan la mitad occidental de la isla de Nueva Guinea.  A diferencia del resto de Indonesia, que se independizó en 1945, Papúa estuvo bajo control neerlandés hasta la década de 1960.  El 1 de diciembre de 1961, el Consejo de Papúa, un órgano de representación respaldado por el gobierno colonial neerlandés, declaró que la gente de Papúa estaba preparada para establecer un Estado soberano, y emitió una nueva bandera nacional denominada la Estrella de la Mañana.

El presidente de Indonesia en ese momento, Sukarno, acusó a los neerlandeses de tratar de crear un "Estado títere" y ordenó a las tropas indonesias invadir Papúa.  El Gobierno de EE.UU. intervino diplomáticamente, y después de las negociaciones, Indonesia y los Países Bajos acordaron que las Naciones Unidas organizara un referéndum en Papúa.  La Acta de Libre Elección, patrocinada por la ONU, se llevó a cabo en 1969, pero sólo 1,054 habitantes de Papúa, seleccionados por el Gobierno indonesio, fueron certificados para votar.  Ellos votaron por unanimidad para unirse a Indonesia.  Muchos papúes consideran que la Acta de Libre Elección fue una justificación fraudulenta para la anexión de Papúa a Indonesia.

En las últimas cinco décadas, el apoyo a la independencia, alimentado por el resentimiento hacia el Gobierno de Indonesia, la pérdida de las tierras ancestrales para el desarrollo de proyectos, y la afluencia de inmigrantes procedentes de otras partes del país, ha tomado la forma tanto de un movimiento guerrillero armado, el Movimiento Papúa Libre (Organisasi Papua Merdeka o OPM), así como de una serie diversa de organizaciones e iniciativas no violentas.  Una táctica común de los defensores pacíficos en favor de la independencia ha sido el de elevar la bandera de la Estrella de la Mañana de Papúa en las ceremonias públicas, en particular durante el aniversario del 1 de diciembre.

Molucas del Sur

Un movimiento a favor de la independencia ha existido en las Molucas del Sur desde 1950, centrado en la isla de Ambon.  Muchas de las personas indígenas de esta región se llaman a sí mismas alifurus.  El 25 de abril de 1950, los nacionalistas alifurus encabezados por Chr. R.S. Soumokil, celebraron una conferencia nacional en la isla de Ambon y proclamaron la creación de la independiente República de las Molucas del Sur (Republik Maluku Selatan, RMS).

Si bien la RMS no goza actualmente de un amplio apoyo en las Molucas, los sentimientos nacionalistas han seguido en áreas de la región.  Las cuestiones de independencia y soberanía se acrecentaron por conflictos entre las comunidades basados en la religión, entre la mayoría predominantemente de cristianos alifurus y los inmigrantes musulmanes de Java y Sulawesi (migración que durante muchos años fue alentada por el Gobierno de Indonesia).  La violencia sectaria estalló en enero de 1999 en Ambon, y más tarde se extendió por todo el archipiélago, continuando hasta 2005.  Levantar la bandera de la RMS, sobre todo el 25 de abril, fecha del aniversario de la fundación de la RMS en 1950, se ha convertido en un importante método para expresar la desaprobación pública de la dominación indonesia.