Los traslados de inmigrantes detenidos interfieren con el acceso a un abogado y el derecho a recurrir la deportación
2 de Diciembre de 2009
El ICE está sometiendo cada vez más a sus detenidos a una caótica sucesión de traslados. Y se trata de una práctica con terribles consecuencias porque puede impedirles encontrar un abogado o presentar pruebas en su defensa.
Alison Parker, directora adjunta del programa de Estados Unidos para Human Rights Watch

(Washington, DC) - La práctica creciente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés) de trasladar a inmigrantes que se enfrentan a la deportación a centros de detención lejos de sus hogares limita gravemente su capacidad de recurrir la deportación, señaló Human Rights Watch en un informe publicado hoy. Esta agencia realizó 1.4 millones de traslados de detenidos en la década que va de 1999 a 2008, señala el informe.

El informe de 88 páginas, "Locked Up Far Away: The Transfer of Immigrants to Remote Detention Centers in the United States" (Encerrados y alejados: El traslado de inmigrantes a centros de detención en zonas remotas de Estados Unidos), presenta nuevos datos analizados por Transactional Records Access Clearinghouse (TRAC) de la Universidad de Syracuse para Human Rights Watch. Los datos muestran que el 53 por ciento de los 1.4 millones de traslados se produjo desde 2006, y la mayoría ha sido entre cárceles estatales y locales subcontratadas por el ICE para albergar a sus detenidos. Las conclusiones del informe se basan en nuevos datos y entrevistas con funcionarios, abogados de inmigración, detenidos y sus familiares.

"El ICE está sometiendo cada vez más a sus detenidos a una caótica sucesión de traslados", señaló Alison Parker, directora adjunta del programa de Estados Unidos para Human Rights Watch y autora del informe. "Y se trata de una práctica con terribles consecuencias porque puede impedirles encontrar un abogado o presentar pruebas en su defensa", agregó.

La mayoría de los inmigrantes son inicialmente arrestados y detenidos en grandes ciudades como Los Ángeles o Filadelfia, lugares en los que han estado viviendo durante décadas y donde viven también sus familiares, empleadores y abogados. Según observa el informe, unos días o meses después, sin aviso previo, se embarca a muchos de estos inmigrantes en aviones para transportarles a centros de detención en lugares remotos de estados como Texas, California y Luisiana (los tres estados con más probabilidades de recibir traslados).

En virtud de la legislación de derechos humanos estadounidense e  internacional, los inmigrantes detenidos tienen derecho a ser representados por el abogado de su elección y a presentar pruebas en su defensa en las audiencias de deportación. Pero una vez que los trasladan, los inmigrantes suelen encontrarse tan lejos de sus abogados, pruebas y testigos que su capacidad para defenderse en los procesos de deportación se ve gravemente limitada, observó el informe.

"Los inmigrantes detenidos no deberían ser tratados como mercaderías y despachados hasta el destino en donde al ICE le resulta más conveniente albergarlos", señaló Parker. "Nos preocupa especialmente que los detenidos trasladados se encuentren con que se han evaporado sus posibilidades de recurrir la deportación u obtener asilo", agregó.

El Tribunal Federal de Apelaciones del Quinto Circuito (que cubre Luisiana, Misisipi y Texas) tiene jurisdicción sobre el mayor número de detenidos trasladados. Según Human Rights Watch, estos traslados son especialmente preocupantes porque dicho tribunal es famoso por las decisiones hostiles contra los extranjeros y porque el conjunto de los estados bajo su competencia tiene la proporción más baja de abogados de inmigración por inmigrante detenido del país.

Human Rights Watch reconoció que algunos traslados de detenidos son inevitables, pero señaló que el ICE y el Congreso deben establecer controles razonables que salvaguarden los derechos en los traslados de los detenidos, como hacen los mejores sistemas estatales de justicia penal. El informe recomienda medidas concretas para contribuir a la creación de dicho sistema.

Aunque el ICE ha anunciado recientemente sus planes para modernizar su sistema de detención, lo que puede abrir la posibilidad de reformas, esta agencia ha rechazado anteriormente las recomendaciones para poder imponer restricciones a su autoridad para trasladar detenidos.

El informe de Human Rights Watch se publica el mismo día (2 de diciembre) que el documento "Recomendaciones para la reforma de nuestro sistema de detención de inmigrantes y la promoción del acceso a un abogado en los procesos de inmigración" de Constitution Project, en el que concluye que se emplea excesivamente la detención de inmigrantes y que estos detenidos experimentan problemas para acceder a un abogado, y ofrece recomendaciones para la reforma. El 2 de diciembre, Transactional Records Access Clearinghouse también hará públicos datos detallados sobre el traslado de detenidos.

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Testimonios de los detenidos, sus familiares y sus abogados sobre los traslados:

"Los traslados son devastadores, absolutamente devastadores. [Los  detenidos] son subidos a un avión en medio de la noche. No tienen idea de dónde están, ni idea de en qué estado [de Estados Unidos] se encuentran. No puedo exagerar cuando  enfatizo el trauma psicológico que sufren estas personas. El modo en que afecta a sus familiares tampoco puede explicarse totalmente. He recibido llamados de familiares que sollozan por teléfono y gritan: ‘¡No sé dónde está mi hijo o mi marido!'" - Rebecca Schreve, abogada de inmigración, El Paso, Texas, 29 de enero de 2009.

"Mientras permanecí detenido en Nueva York, estuve a punto de conseguir un abogado a través de una de las iglesias, pero esa posibilidad se perdió una vez que me enviaron aquí a Nuevo México... Todas las pruebas y las cosas que necesito están allá en Nueva York. He intentado obtener toda la información sobre mi caso que está en Nueva York... escribiendo al ICE para que envíen mi expediente. Pero no me dan mi expediente, no me han dado nada. Me estoy representando yo mismo y hasta el momento no tengo pruebas". - Kevin H. (seudónimo), Centro de Procesamiento del Condado de Otero, Chaparral, Nuevo México, 11 de febrero de 2009.

"Nunca he representado a nadie que no haya estado en más de tres centros de detención. Puede ser El Paso, Texas, un centro en Arizona, o los envían a Hawái... Llevo ejerciendo como abogada de inmigración más de una década. Ni una sola vez me han notificado del traslado [de mi cliente]. Nunca". - Holly Cooper, abogada de inmigración y profesora de derecho aplicado, Escuela de Derecho Davis de la Universidad de California, Davis, California, 27 de enero de 2009.

"Desde que lo enviaron allí [a Nuevo México], ha sido una pesadilla. Mi madre tiene problemas de presión sanguínea, y la presión le sube y le baja a lo loco ahora por la preocupación por él y demás. [Su esposa] está aterrorizada. Llora todas la noches. Y su bebé pregunta por él, pregunta por ‘Papá'. Besa su foto. Empieza a llorar en cuento escucha la voz de su padre en el teléfono aunque sólo tiene un año de edad... La semana pasada [mi hermano] llamó para decir que ya no puede más. Va a firmar un papel aceptando la deportación". - Georgina V. (seudónimo), hermana de detenido, Brooklyn, Nueva York, 23 de enero de 2008.

Un detenido que fue trasladado 2,250 kilómetros a un centro de detención de Texas después de estar unas cuentas semanas recluido en el sur de California, dijo que la diferencia para él era "como la diferencia entre el cielo y la tierra. Al menos en California tenía más posibilidades. Podía contratar a un abogado para que me representara. Ahora, aquí, no tengo más remedio que ponerme en manos de la gracia de Dios". - Michael M. (seudónimo), Centro de Detención de Pearsall, Pearsall, Texas, 25 de abril de 2008.

Un residente permanente legal originario de la República Dominicana, que había estado viviendo en Filadelfia pero fue trasladado a Texas, señaló: "Tuve que llamar yo mismo para intentar obtener mi expediente policial. Me llevó mucho tiempo. El juez se enojó porque seguía pidiendo más tiempo. Pero llegó finalmente. Intenté argumentar el caso yo mismo. Perdí". - Miguel A. (seudónimo), Centro de Procesamiento de Port Isabel, Los Fresnos, Texas, 23 de abril de 2008.