Se Necesita una Protección Global para los Derechos Humanos
(Washington, D.C., 7 de diciembre de 2000) — El alcance de los problemas relacionados con la protección de los derechos humanos sobrepasa enormemente la capacidad de las instituciones mundiales para atajarlos, afirmó Human Rights Watch hoy. En su informe anual sobre las condiciones de los derechos humanos en todo el mundo, la organización realiza un llamamiento para un "refuerzo de la arquitectura global" que sea capaz de hacer frente a los desafíos que se presentan.

El mundo no cuenta con instituciones globales con la capacidad de acometer adecuadamente las cuestiones de derechos humanos más urgentes de nuestro tiempo.

Kenneth Roth, Director Ejecutivo de Human Rights Watch


El Informe Mundial 2001 de Human Rights Watch describe la evolución de estos derechos durante el último año en más de 70 países, y analiza la respuesta de la comunidad internacional ante los abusos más graves.

El Informe Mundial de Human Rights Watch afirma que el comercio y las inversiones internacionales deben proporcionar una mayor protección de los derechos humanos. También argumenta que las Naciones Unidas necesitan más recursos para ayudar a detener conflictos armados y aliviar los problemas de los refugiados. El sistema de justicia internacional emergente, que incluye la corte penal internacional, debe contar con un apoyo más decidido de todos los países, entre ellos los Estados Unidos.

"El mundo no cuenta con instituciones globales con la capacidad de acometer adecuadamente las cuestiones de derechos humanos más urgentes de nuestro tiempo", afirmó Kenneth Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch. "Necesitamos remediar urgentemente estos fallos institucionales".

Algunas de las crisis reflejadas en el informe son:

  • Rusia ha conducido la guerra de Chechenia con gran indiferencia hacia los sufrimientos de la población civil. Aunque las Naciones Unidas censuraron la actuación de Rusia, en general Moscú ha conseguido evitar las sanciones internacionales por su conducta en Chechenia.

  • En la guerra civil de Sierra Leona continúan cometiéndose nuevas atrocidades, a pesar de la captura de uno de los principales líderes rebeldes. Los esfuerzos internacionales para establecer un tribunal de crímenes de guerra en el país no se desarrollan con suficiente rapidez.

  • En Colombia los militares aún no han roto sus lazos con los grupos paramilitares responsables de graves abusos de los derechos humanos. La renuncia del Presidente de los Estados Unidos, Clinton, a exigir la observación de los derechos humanos como condición para el "Plan Colombia", el gran paquete de ayuda estadounidense, incrementará los abusos casi con toda seguridad.

  • El gobierno de Indonesia no ha refrenado sus milicias en Timor Occidental, que fueron responsables de las tácticas de tierra quemada en Timor Oriental en 1999. Las revueltas armadas en Ambon y Aceh están poniendo a prueba el control civil sobre el ejército.

  • Israel respondió a las manifestaciones de protesta contra la continuada ocupación militar de parte de Cisjordania y de Gaza con una fuerza que fue con frecuencia excesiva e indiscriminada, provocando muchas víctimas civiles.

    La campaña para la Corte Penal Internacional ha alcanzado su máxima velocidad con la firma del tratado por 115 países y la ratificación por 23 de ellos, a pesar de la oposición concertada de los Estados Unidos. La corte se hará operativa cuando 60 países hayan ratificado el tratado.

    Al mismo tiempo que se aproxima la fecha del cincuenta aniversario de la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, el 14 de diciembre, algunos de los países menos desarrollados del mundo soportan el peso de acoger a los refugiados. Los países desarrollados, que fueron responsables de la creación del ACNUR, deben responsabilizarse de una mayor parte su financiación y mantener las puertas abiertas a los refugiados.

Human Rights Watch afirmó que la economía global ha generado riqueza, oportunidades y puestos de trabajo de un modo indudable. Pero durante el último año las protestas en las calles de Seattle, Praga, Washington, D.C. y otros lugares reflejan la preocupación social sobre los males asociados a ella, como el incremento en el número de personas que viven en la pobreza y el abuso hacia los inmigrantes.

En el polarizado debate sobre la globalización, los derechos humanos ofrecen un marco importante y prometedor para hacer frente a muchos problemas, como la tendencia de algunos gobiernos y empresas multinacionales a competir beneficiándose de la represión. El respeto del derecho a la libertad de asociación en el lugar de trabajo debe permitir a los trabajadores reunirse — en sindicatos si ellos elijen — para mejorar sus salarios y condiciones de trabajo. De igual modo, la prohibición de la discriminación debe ser utilizada para asegurar que las personas históricamente marginadas saquen provecho del fruto de su trabajo del mismo modo que el resto.

A nivel de la sociedad, el respeto de los derechos civiles y políticos, incluyendo el derecho a elegir un gobierno, debe permitir que los más desfavorecidos hagan oír su voz en las decisiones sobre la dirección que debe tomar el desarrollo social y económico de su país en materias como el incremento del salario mínimo, la protección de los sindicalistas ante a la toma de represalias, la prohibición de la discriminación, la regulación de las industrias extractoras, o la garantía de que las inversiones se llevan a cabo teniendo en mente valores sociales.

Este énfasis en los derechos no garantiza los niveles particulares de los salarios, las condiciones de trabajo o las políticas reguladoras. Tampoco elimina las desigualdades en el poder de negociación o erradica todas las formas de exclusión social. Pero las garantías de los derechos permiten que una vigorosa sociedad civil haga oír sus puntos de vista y que los pueblos de todo el mundo decidan la dirección que ha de tomar el desarrollo mundial. INFORME ANUAL 2001 (en inglés) INFORME ANUAL 2001 (capítulos en español) REGRESAR

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