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(Washington, D.C., 7 de diciembre de 2000) El alcance de los problemas relacionados con la protección de los derechos humanos sobrepasa enormemente la capacidad de las instituciones mundiales para atajarlos, afirmó Human Rights Watch hoy. En su informe anual sobre las condiciones de los derechos humanos en todo el mundo, la organización realiza un llamamiento para un "refuerzo de la arquitectura global" que sea capaz de hacer frente a los desafíos que se presentan.
El Informe Mundial 2001 de Human Rights Watch describe la evolución de estos derechos durante el último año en más de 70 países, y analiza la respuesta de la comunidad internacional ante los abusos más graves. El Informe Mundial de Human Rights Watch afirma que el comercio y las inversiones internacionales deben proporcionar una mayor protección de los derechos humanos. También argumenta que las Naciones Unidas necesitan más recursos para ayudar a detener conflictos armados y aliviar los problemas de los refugiados. El sistema de justicia internacional emergente, que incluye la corte penal internacional, debe contar con un apoyo más decidido de todos los países, entre ellos los Estados Unidos. "El mundo no cuenta con instituciones globales con la capacidad de acometer adecuadamente las cuestiones de derechos humanos más urgentes de nuestro tiempo", afirmó Kenneth Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch. "Necesitamos remediar urgentemente estos fallos institucionales". Algunas de las crisis reflejadas en el informe son:
Human Rights Watch afirmó que la economía global ha generado riqueza, oportunidades y puestos de trabajo de un modo indudable. Pero durante el último año las protestas en las calles de Seattle, Praga, Washington, D.C. y otros lugares reflejan la preocupación social sobre los males asociados a ella, como el incremento en el número de personas que viven en la pobreza y el abuso hacia los inmigrantes. En el polarizado debate sobre la globalización, los derechos humanos ofrecen un marco importante y prometedor para hacer frente a muchos problemas, como la tendencia de algunos gobiernos y empresas multinacionales a competir beneficiándose de la represión. El respeto del derecho a la libertad de asociación en el lugar de trabajo debe permitir a los trabajadores reunirse en sindicatos si ellos elijen para mejorar sus salarios y condiciones de trabajo. De igual modo, la prohibición de la discriminación debe ser utilizada para asegurar que las personas históricamente marginadas saquen provecho del fruto de su trabajo del mismo modo que el resto. A nivel de la sociedad, el respeto de los derechos civiles y políticos, incluyendo el derecho a elegir un gobierno, debe permitir que los más desfavorecidos hagan oír su voz en las decisiones sobre la dirección que debe tomar el desarrollo social y económico de su país en materias como el incremento del salario mínimo, la protección de los sindicalistas ante a la toma de represalias, la prohibición de la discriminación, la regulación de las industrias extractoras, o la garantía de que las inversiones se llevan a cabo teniendo en mente valores sociales. Este énfasis en los derechos no garantiza los niveles particulares de los salarios, las condiciones de trabajo o las políticas reguladoras. Tampoco elimina las desigualdades en el poder de negociación o erradica todas las formas de exclusión social. Pero las garantías de los derechos permiten que una vigorosa sociedad civil haga oír sus puntos de vista y que los pueblos de todo el mundo decidan la dirección que ha de tomar el desarrollo mundial.
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