Las restricciones a la libertad de asociación y vestimenta deniegan la autonomía y se utilizan de forma abusiva
1 de Diciembre de 2010
Estas dos leyes niegan los derechos de las personas a tomar sus propias decisiones sobre con quién reunirse y cómo vestirse. Las leyes y su aplicación selectiva constituyen una invitación al abuso.

Elaine Pearson, subdirectora para Asia de Human Rights Watch

(Yakarta)-Dos leyes locales de la Sharia (ley islámica) en la provincia de Aceh, en Indonesia, suponen una violación a los derechos humanos y a menudo son aplicadas de forma abusiva por autoridades públicas e incluso por particulares, Human Rights Watch señaló en un informe publicado hoy. El Gobierno central del país y el Gobierno provincial de Aceh deberían tomar medidas inmediatas para revocar estas dos leyes, dijo Human Rights Watch.

El informe de 89 páginas, "Policing Morality: Abuses in the Application of Sharia in Aceh, Indonesia" ("Patrullando la moralidad: Abusos en la aplicación de la Sharia en Aceh, Indonesia"), documenta las experiencias de personas acusadas de haber violado las leyes de la Sharia que prohíben la "reclusión" e imponen a los musulmanes requisitos para la vestimenta en público. La norma de "reclusión" hace que la asociación de dos personas del sexo contrario que no están casadas sea una ofensa penal en algunas circunstancias. Mientras que el requisito para la indumentaria se aplica supuestamente por igual a ambos sexos, en la práctica impone restricciones mucho más onerosas sobre las mujeres. El informe también pone en evidencia pruebas de que estas leyes se aplican de forma selectiva: casi nunca involucran a personas acaudaladas y con conexiones políticas.

Estas normas figuran entre las cinco leyes penales inspiradas en la Sharia que Aceh adoptó para temas que van desde las donaciones caritativas y los juegos de azar a los rituales islámicos y el buen comportamiento musulmán. Human Rights Watch es neutral en lo que se refiere a la ley propiamente dicha, que según sus adeptos consiste en un completo sistema de orientación en todos los aspectos de la vida y en las disposiciones que regulan el funcionamiento interno del islam. Sin embargo, las dos leyes identificadas en este informe son aplicadas de forma abusiva y violan tanto las protecciones constitucionales indonesias como las leyes internacionales de derechos humanos, señala Human Rights Watch. Aceh es la única provincia en Indonesia que autorizó de manera explícita con una ley nacional la adopción de normas derivadas del islam.

"Estas dos leyes niegan los derechos de las personas a tomar sus propias decisiones sobre con quién reunirse y cómo vestirse", dijo Elaine Pearson, subdirectora para Asia de Human Rights Watch. "Las leyes y su aplicación selectiva constituyen una invitación al abuso".

Agentes de policía de la Sharia se valen de una interpretación muy abierta de la ley de "reclusión" para prohibir actividades como sentarse y charlar en un espacio "tranquilo" con una persona del sexo opuesto con la que uno no está casado ni relacionado, independientemente de si existan evidencias de intimidad. Entre los serios abusos que ha documentado Human Rights Watch en virtud de esta ley se destacan interrogatorios agresivos, la imposición del matrimonio como condición para que la persona sospechosa sea puesta en libertad y, en un caso, la violación de una mujer por la policía de la Sharia mientras permanecía detenida. Autoridades representantes de la ley islámica le dijeron a Human Rights Watch que a veces obligan a las mujeres y niñas a someterse a exámenes de virginidad como parte de la investigación.

Miembros de la comunidad también identifican, detienen y castigan, por propia iniciativa, a los sospechosos de haber violado estas leyes, tal como permiten en ciertas circunstancias las leyes locales de Aceh. En varios casos, miembros de la comunidad determinaron arbitrariamente que los sospechosos eran culpables de "reclusión", y los atacaron, golpeándolos severamente o quemándolos con cigarrillos durante su aprehensión.

Estos miembros de la comunidad no tuvieron que rendir cuentas en ningún momento por estas ofensas. Sin embargo, algunos de los acusados enfrentaron castigos, incluyendo matrimonios forzados, expulsión del pueblo y multas arbitrarias, fijadas por líderes tradicionales sin ajustarse al debido proceso.

Una mujer, Rohani, describió un incidente que tuvo lugar en 2009 en el que miembros de su comunidad detuvieron y golpearon al novio de 17 años de su hija después de que éste la visitara durante una hora por la noche, a pesar de que Rohani y su hija más pequeña estaban en casa. A continuación, la comunidad trató de obligar a la pareja a casarse. La policía de la Sharia y la policía oficial detuvieron a la pareja, pero no a los atacantes, y los mantuvieron una noche detenidos con propósitos de investigación. Representantes de la comunidad le dijeron a Rohani que debía entregar ciertos bienes como castigo por la ofensa de su hija. Rohani obedeció pero nadie en la comunidad tuvo que rendir cuentas por el asalto al novio de su hija.

"La policía de la Sharia investiga demasiado a menudo las presuntas infracciones de forma poco profesional o abusiva y luego exige resoluciones poco adecuadas, y en esencia ilegales, como la imposición de matrimonios, dijo Pearson. "El Gobierno también necesita controlar a sus justicieros que cometen abusos contra los sospechosos de violar la ley de ‘reclusión'".

Las mujeres constituyen la abrumadora mayoría de los blancos de investigación de los agentes de la Sharia bajo la ley que exige la indumentaria islámica. Mientras que la norma exige que los hombres lleven una vestimenta que cubra sus cuerpos desde la rodilla hasta el ombligo, requiere que las mujeres musulmanas se cubran el cuerpo entero, excepto las manos, los pies y la cara, lo que quiere decir que están obligadas a llevar el jilbab (velo musulmán). La ley también prohíbe la ropa transparente o que revela la forma del cuerpo.

Human Rights Watch habó con varias mujeres en Aceh que habían sido detenidas por la policía de la Sharia durante rondas de patrulla o en controles públicos establecidos para supervisar el cumplimiento del código de vestimenta. La policía de la Sharia tomó nota de sus datos personales, les dio un sermón y las amenazó con detenciones y latigazos en caso de que reincidieran.

Tanto la ley de "reclusión"  como los requisitos de vestimenta están en conflicto con los estándares reconocidos por las leyes internacionales de derechos humanos. Bajo los tratados internacionales que Indonesia ha ratificado, la asociación consensual (tanto de naturaleza sexual como de otra clase) entre adultos en privado es un aspecto protegido bajo el derecho a la privacidad. La prohibición de Aceh a la "reclusión" viola de manera parecida el derecho a la libertad de expresar las creencias religiosas y la libertad de expresión. Las normas de Aceh causan duraderos efectos negativos, especialmente para las mujeres acusadas de violaciones, que suelen ser estigmatizadas indefinidamente. Las normas de indumentaria de Aceh violan los derechos de las personas a la autonomía personal, a la libertad de expresión y a la libertad de religión, pensamiento y conciencia.

Human Rights Watch instó a las autoridades provinciales de Aceh a derogar ambas leyes. Mientras tanto, el Gobernador de la provincia debería poner fin a los arrestos y detenciones por parte de  la policía de la Sharia de  personas sospechosas de "reclusión" y, en su lugar, la policía oficial debería investigar y procesar los actos violentos cometidos por aquellos que tratan de imponer el cumplimiento de estas dos leyes.

El presidente Susilo Bambang Yudhoyono debería ordenarle al ministro de Asuntos Internos que revise todas las leyes locales que dicen proteger la moralidad, dijo Human Rights Watch. El Presidente debería también pedirle a la Corte Suprema que reevalúe la compatibilidad de la ley de reclusión y la ley de vestimenta con la Constitución indonesia y las leyes nacionales. Human Rights Watch destacó que algunos gobiernos locales del país se han fijado en las leyes de Aceh como un modelo de referencia.

"El Gobierno de Aceh debería anular las leyes que contradicen los estándares internacionales e investigar y condenar todos los actos de violencia", recomendó Pearson. "Los habitantes de Aceh deberían tener los mismos derechos que los ciudadanos indonesios en cualquier parte".

 

Testimonios de personas acusadas de haber violado en Aceh leyes inspiradas en la Sharia:
"Mi madre vino a recogerme [de la comisaría de la policía de la Sharia] a las 7 de la mañana. Yo estaba llorando. El jefe de los profesores de mi campus, Doni, estaba ahí para reprenderme. Un agente de la policía de la Sharia le dijo que yo había sido descubierta [en una carretera solitaria sobre una motocicleta con mi novio]. Él nos dijo a mi madre y a mí que yo debería ser enterrada y lapidada hasta morir. Yo dije: ‘Señor, sólo estaba tratando de encontrar un atajo. ¿Realmente tengo que morir lapidada por eso? ¿Qué pasa con los agentes que me violaron anoche?'"
- Nita, 20 años, detenida por la policía de la Sharia (Wilayatul Hisbah) en enero de 2010 por el delito de "reclusión" y luego violada bajo custodia.

"Le dieron una paliza a Budi enfrente de la casa, y luego lo llevaron a pie hasta [el espacio de oración] del pueblo. Ahí, lo siguieron golpeando y lo quemaron con cigarrillos. Llegaron más hombres de la comunidad, probablemente en torno a 50. Y muchos de ellos lo estaban golpeando... La policía no interrogó a nadie esa noche sobre lo que le pasó a Budi, pese a tener una costilla rota, quemaduras de cigarrillo en todo el cuerpo, la cara amoratada y los labios partidos y ensangrentados... El Gobierno debe asegurarse de que esto no le vuelva a pasar a otras personas".
- Rohani, testigo de la paliza que recibió Budi, el novio de 21 años de su hija Sri, de 17 años, por un grupo de miembros de la comunidad que creía que Sri y Budi habían cometido "reclusión" dentro de la casa de Rohani.

"Escuché ruidos, como la multitud de gente enfadada. Había un grupo de más de 10 pero menos de 50 hombres... Rompieron la puerta, entraron, y sin decir nada, golpearon [a Nurdin]. Sangraba por la nariz... Cogieron algunas de nuestras cosas, como nuestros teléfonos y cargadores, un pequeño televisor. Uno de ellos manoseó mis pechos, como si fuera una mujer fácil, descubierta en la casa con un hombre. Estaba tan avergonzada... Después de que me liberaron [de la custodia policial bajo sospecha de ‘reclusión'] quise irme [de Aceh] inmediatamente... porque mi [confesión] era mentira, de una forma muy embarazosa. Era tan asqueroso y estaba tan avergonzada... Fue difícil para mí, pero incluso más para [Nurdin]. Cuando volvió a casa, el líder del pueblo le dijo que ya no podía quedarse ahí y que tenía que entregarle al pueblo todas sus pertenencias y dinero para sacrificar una vaca o un cordero y cocinarlo, como compensación por avergonzar al pueblo".
- Rosmiati, atacada por sus vecinos, que la acusaron a ella y a un amigo, Nurdin, de cometer ‘reclusión' después de Rosmiati entrara en su casa a solas por 20 minutos al caer la tarde en enero de 2009.

"Yo dije: ‘Es mi elección llevar el velo, es un asunto mío con Dios'. La respuesta de los agentes [de policía de la ley Sharia] fue: ‘No, existe una norma en el islam que lo regula'. Entonces me devolvieron mi tarjeta de identificación y me dijeron que si lo volvía a hacer tres veces sería azotada... Puede que quiera utilizar un velo, pero no porque me obligue  [la policía de la Sharia], sino porque quiero".
- Dewi, detenida por la policía de la Sharia por violar los requisitos de vestimenta islámica en mayo de 2010 al no llevar puesto el velo.