Las autoridades tunecinas deben poner fin a las restricciones arbitrarias sobre los sindicatos independientes de trabajadores y estudiantes. El Gobierno se ha negado a reconocer a muchos sindicatos independientes, ha limitado su capacidad para reunirse pacíficamente y ha enjuiciado injustamente a sus miembros, con lo que ha logrado reducir el espacio en el que pueden funcionar los sindicatos fuera del control gubernamental. El Gobierno ha negado dicha interferencia, pero los hechos contradicen sus réplicas.