Las banderas de la Unión Europea ondean frente la sede de la Comisión Europea en Bruselas

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(Bruselas) – Líderes de la Unión Europea reconocieron que en 2013 hubo persistentes violaciones de los derechos humanos y problemas relacionados a una creciente intolerancia en toda la UE, sin embargo no implementaron una acción concertada, dijo hoy Human Rights Watch en su Informe Mundial 2014. Human Rights Watch documentó la evolución de la UE en los temas de inmigración y asilo político, discriminación e intolerancia y contraterrorismo, destacando los mayores acontecimientos en 11 estados miembros, incluyendo uno nuevo, Croacia.

En junio, los ministros de Interior reunidos en un Consejo de Justicia y Asuntos de Interior reconocieron la necesidad de una respuesta más enérgica a las violaciones de los derechos humanos dentro de las fronteras de la UE. Pero la Comisión Europea y los estados miembros mostraron poca disposición por mejorar las herramientas existentes para hacer frente a los abusos cotidianos, prefiriendo centrarse en un nuevo mecanismo para responder a las crisis excepcionales del Estado de Derecho.

“El respeto por los derechos humanos se mide en hechos y no palabras”, dijo Judith Sunderland, subdirectora interina para Europa Occidental de Human Rights Watch. “La gente común, desde las personas sin hogar en Hungría, a los adolescentes negros y árabes constantemente detenidos por la policía en Francia y los solicitantes de asilo sirios en Grecia, está pagando el precio por la falta de una imposición robusta del cumplimiento de los derechos”.

En las 667 páginas del Informe Mundial 2014, en su 24ª edición, Human Rights Watch revisa las prácticas de derechos humanos en más de 90 países. Si bien la matanza generalizada de civiles en Siria provocó el horror, fueron pocos los líderes mundiales que emprendieron medidas para detenerla, señala Human Rights Watch. Sin embargo, una revigorizada doctrina de la “responsabilidad de proteger” parece haber evitado algunas atrocidades masivas en África.  A su vez, las mayorías en el poder en Egipto y otros países reprimieron la disidencia y los derechos de las minorías. Y las revelaciones de Edward Snowden sobre los programas de vigilancia de Estados Unidos tuvieron repercusiones en todo el mundo.

En los países de la UE, los acontecimientos ocurridos en 2013 confirmaron que incluso cuando las instituciones de la UE abordan las preocupaciones sobre derechos humanos, a menudo los problemas persisten incluso después de que se consideran resueltos. Ejemplo de ello son las medidas que implementó la Comisión Europea para hacer frente a los esfuerzos de Hungría para socavar el Estado de Derecho y los derechos humanos, y las expulsiones abusivas de Francia de romaníes.

El racismo y la homofobia siguieron siendo problemas graves en la UE, provocando llamamientos por parte del Parlamento Europeo y el Consejo de Europa a un mayor esfuerzo para luchar contra las formas extremas de intolerancia. Los romaníes, los inmigrantes y los solicitantes de asilo están especialmente marginados, mientras que los musulmanes europeos son víctimas de discriminación en muchos ámbitos, entre ellos en el ejercicio de la libertad religiosa.

La UE adoptó nuevas medidas hacia un sistema común de asilo con el acogimiento en junio de normas revisadas sobre los procedimientos y las condiciones de recepción. Sin embargo, en la práctica, los solicitantes de asilo afrontan vacíos de protección en numerosos países de la UE. Esto es especialmente cierto para las personas que huyen del conflicto en Siria, dado que los países de la UE no adoptaron un enfoque común para la crisis de refugiados de Siria.

La muerte de más de 360 inmigrantes y solicitantes de asilo en un solo naufragio en octubre centró la atención de Europa en la migración en barco, pero las respuestas políticas se enfocaron en la vigilancia y la disuasión con muy pocas medidas para ayudar a prevenir la pérdida de vidas mediante rescates inmediatos, para evaluar y proporcionar los requisitos de protección y para garantizar desembarques rápidos y seguros.

La responsabilidad por complicidad en las entregas extraordinarias y la tortura de presuntos terroristas de Estados Unidos avanzó a tropezones con el primer fallo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre el tema, en diciembre de 2012, contra Macedonia; casos contra Polonia, Lituania y Rumania siguen pendientes en el mismo tribunal. Con la excepción de Italia, no hubo ningún progreso hacia la rendición de cuentas a nivel nacional.

A pesar del compromiso de colocar los derechos humanos “en el corazón” de su política exterior, la UE pareció carecer de cualquier acción política para asegurar mejoras en los países que se caracterizan por la represión sistemática de los derechos, desplegó enfoques a veces inconsistentes de cara a los problemas de derechos humanos en países de todo el mundo y no adoptó un mensaje común sobre socios estratégicos como Rusia y China.