Human Rights Watch obtuvo evidencia que sugiere que soldados hondureños habrían usado fuerza excesiva contra manifestantes que apoyan al depuesto presidente Manuel Zelaya afuera del aeropuerto de Tegucigalpa el 5 de julio de 2009, señaló hoy Human Rights Watch. Al menos un adolescente murió y, según se ha informado, más de 10 personas habrían resultado heridas durante el enfrentamiento entre soldados y manifestantes. Aún no se ha confirmado información según la cual una segunda persona habría fallecido.

Funcionarios hondureños sostuvieron públicamente que el Ejército no era responsable por la muerte y los heridos. Sin embargo, de acuerdo con testigos, así como fotografías y videos tomados durante el enfrentamiento, los soldados habrían disparado con armas de fuego cargadas con municiones contra manifestantes que no habrían estado armados.

"La evidencia que hemos visto sugiere que los soldados dispararon a manifestantes que no llevaban armas", señaló José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch. "Dado que hubo una víctima fatal, el gobierno de facto tiene la obligación de asegurar que se lleve a cabo una investigación independiente en vez de negar toda responsabilidad".

El 6 de julio, el canciller del gobierno de facto dijo que "no hay ninguna responsabilidad" por parte de las fuerzas de seguridad y expresó que las dos supuestas muertes fueron causadas por disparos de los manifestantes. El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos sostuvo que el Ejército solo había utilizado balas de goma para dispersar a la multitud.

Human Rights Watch señaló que estas declaraciones son incompatibles con la evidencia que ha revisado. Dos periodistas extranjeros (un fotógrafo y un camarógrafo) informaron a Human Rights Watch que no vieron que los manifestantes llevaran armas mortales cuando se inició el enfrentamiento, aunque uno de los testigos dijo que algunos de los manifestantes habían comenzado a arrojar piedras a los soldados desde cierta distancia. Algunos de los soldados empezaron a disparar después de que los manifestantes comenzaran a desmantelar un cerco (uno de los testigos expresó que se trataba del segundo cerco exterior ubicado en el perímetro de la pista de aterrizaje del aeropuerto). Los testigos informaron que, durante todo el enfrentamiento, el sonido de los disparos provino, exclusivamente, del lado de los soldados.

Uno de los testigos expresó que vio que al menos dos soldados atravesaron el cerco y dispararon sus armas contra la multitud, hacia la gente que corría. El otro expresó que vio a un soldado que, deliberada y metódicamente, apuntaba su rifle y disparaba a los manifestantes.

Fotos y videos tomados en la escena de los hechos respaldan los relatos de los testigos. Las imágenes muestran a los manifestantes corriendo y arrojándose detrás de paredes y de otros objetos, aparentemente, para protegerse de los disparos. (Uno de los testigos dijo que después de los disparos observó que había orificios de bala en las paredes detrás de las cuales muchos de los manifestantes habían intentado escudarse). En las imágenes se ve a otros manifestantes arrojando piedras a los soldados. En el video, el sonido de los disparos se produce en forma intermitente durante alrededor de 10 minutos. En algunas de las imágenes parece que los soldados dispararon a la multitud. También se ve el cuerpo de la víctima cuya muerte se ha confirmado, un adolescente que, según se informa, se llama Isi Obed Murillo.

De acuerdo con varios informes de prensa, el muchacho murió como consecuencia de una herida de bala en la cabeza. El padre de la víctima estaba en la manifestación y supuestamente habría dicho que vio cómo un soldado apuntaba y disparaba a los manifestantes.

Human Rights Watch señaló que la evidencia visual sugiere que al menos algunos soldados usaron municiones y no balas de goma. En las imágenes parece que las armas que usaban los soldados eran una mezcla de diversos tipos de M-16, que necesitan adaptadores para usar balas de goma. En las imágenes no se ven tales adaptadores. Las imágenes de casquillos dorados que los soldados dejaron después de disparar también muestran que los casquillos no tenían las puntas en forma de estrella que son distintivas de los cartuchos de fogueo y que denotarían el uso de balas de goma.

Incluso si el Ejército sólo hubiera usado balas de goma, Human Rights Watch señaló que estas pueden ser mortales. Por ello, los estándares internacionales exigen que solo se usen en casos de defensa propia o para defender a otros contra amenazas inminentes de muerte o de sufrir heridas graves. En cualquier caso, las balas de goma no deben dispararse de cerca y, al usarlas, solo debe apuntarse hacia debajo de la cintura con el objeto de incapacitar, ya que disparos en la parte superior del cuerpo han provocado muertes. En este caso, a pesar de las piedras lanzadas, no parece haber existido una justificación adecuada para disparar balas de goma contra los manifestantes.

Human Rights Watch expresó que serían necesarias medidas especiales para asegurar una investigación seria de los hechos a fin de determinar si los soldados efectivamente dispararon a la multitud y las causas por las cuales hubo víctimas mortales. Instó al gobierno de facto a que autorice a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a ingresar al país para que lleve a cabo una investigación independiente sobre este incidente y otros supuestos abusos que se habrían producido luego del golpe de Estado del 28 de junio. (La Comisión envió una solicitud formal para visitar al país el 30 de junio).

"La Comisión Interamericana brindaría a la investigación la independencia y la credibilidad necesarias. Como consecuencia del golpe, los funcionarios del gobierno de facto simplemente carecen de estas cualidades", expresó Vivanco.