Las restricciones innecesarias sobre los condones y la información relativa al VIH/SIDA están minando la lucha global contra la epidemia. Los condones siguen siendo el dispositivo más eficaz contra la transmisión sexual de VIH y, sin embargo, se enfrentan a numerosas restricciones oficiales en numerosos países de todo el mundo.

En el documento informativo de 30 páginas se documenta la censura de la información sobre condones en los programas financiados por gobiernos, los mitos sobre los condones que divulgan los líderes religiosos y las restricciones sobre los condones en numerosos países. En algunos lugares, la policía confisca condones a los promotores de la prevención del SIDA y los usan como prueba de los delitos de prostitución o sodomía.

"Los gobiernos deberían estar promoviendo el uso de condones, no tratándolos como contrabando", señaló Jonathan Cohen, investigador del Programa de VIH/SIDA de Human Rights Watch. "El resultado evidente de limitar el acceso a condones será la pérdida de más vidas en manos del SIDA", agregó.

La Organización Mundial de la Salud y otras organizaciones internacionales sobre la salud comparten un amplio consenso de que el uso correcto de los condones es altamente eficaz en la prevención de la transmisión sexual del VIH. Aunque está claro que los condones no son una solución completa al VIH/SIDA, las agencias internacionales coinciden en que la oferta de información completa y precisa sobre el uso adecuado de los condones para reducir el riesgo de contagio de VIH es una parte esencial del limitado arsenal contra este virus.

Pero los programas patrocinados por gobiernos de muchos países-entre ellos India, Nigeria, Perú y Estados Unidos - restringen el acceso a estas herramientas contra el VIH. En 2003, menos de la mitad de las personas de todo el mundo con riesgo de contagio sexual del VIH tenían acceso a condones. Incluso, menos tenían acceso a la educación básica sobre el VIH/SIDA. Cuando existen programas escolares sobre el VIH/SIDA, éstos suelen ocultar información sobre condones por miedo a promover la promiscuidad o los contraceptivos.

Estados Unidos, el primer donante del mundo a programas de VIH/SIDA, continúa incrementando su respaldo a los programas de prevención del VIH mediante la "abstinencia hasta el matrimonio", que hacen hincapié en la baja tasa de defectos de los condones, en lugar de en su eficacia para prevenir el contagio del VIH. Cuando se usan correctamente y consistentemente, los condones suponen una protección casi del 100 por cien contra el VIH.

"En Estados Unidos, el gobierno de Bush está gastando millones de dólares en programas que promueven sólo la abstinencia desinformando a las personas con riesgo de contagio del VIH/SIDA sobre la eficacia de los condones", señaló Rebecca Schleifer, investigadora del Programa de VIH/SIDA de Human Rights Watch. "La exportación de estos programas a países que se enfrentan a epidemias aún más graves de VIH/SIDA sólo contribuirá al empeoramiento de la situación en todo el mundo", agregó.

En muchos países, los líderes políticos y religiosos realizan declaraciones públicas asociando a los condones con el pecado y la promiscuidad sexual, u ofreciendo información engañosa sobre la efectividad de los condones. El Vaticano objeta expresamente al uso de condones y ha tergiversado públicamente la información científicas sobre los preservativos. Altos funcionarios del Vaticano han acusado a los condones del contagio del VIH/SIDA. Han realizado afirmaciones científicas falsas sugiriendo que el VIH puede filtrarse a través de los poros microscópicos de los condones - una afirmación que hace caso omiso de la ciencia.

Las organizaciones no gubernamentales de muchos países constituyen una fuente fundamental de información sobre el VIH/SIDA y los condones, espacialmente para los grupos marginados como los trabajadores del sexo y los hombres que practican el sexo con otros hombres. Pero el acoso policial a los educadores sobre el VIH/SIDA en las calles de países como India y Bangladesh socava esta importante tarea. En algunos casos, la policía trata el suministro de condones a hombres que practican el sexo con hombres como un acto de instigación a la sodomía, una práctica criminalizada de acuerdo con las leyes de la época colonial de numerosos países. La policía emplea también la posesión de condones para justificar el hostigamiento a los que fomentan su uso por parte de trabajadores del sexo.