(Moscú) – Las autoridades rusas no cumplen con su obligación de prevenir y juzgar actos de violencia homofóbica, señaló Human Rights Watch en un informe difundido hoy. Una cantidad cada vez mayor de lesbianas, gais, bisexuales y personas transgénero (LGBT) han sido agredidas y hostigadas en distintas regiones de Rusia en el período tanto previo como posterior a la adopción de la ley federal contra la “propaganda” LGBT, en junio de 2013. La norma legalizó en la práctica la discriminación contra personas LGBT y las identificó como ciudadanos de segunda categoría.

El informe, de 85 páginas, denominado “Licencia para dañar: Violencia y persecución de personas y activistas LGBT en Rusia” [License to Harm: Violence and Harassment against LGBT People and Activists in Russia], se elaboró a partir de decenas de entrevistas minuciosas mantenidas con personas y activistas LGBT en 16 ciudades de Rusia, que sufrieron ataques o intensa persecución debido a su orientación sexual o su identidad de género. Numerosas personas LGBT relataron haber sido golpeadas, secuestradas, humilladas y señaladas como “pedófilos” o “pervertidos”, en algunos casos por parte de grupos organizados homofóbicos y en otros por desconocidos en el metro, la vía pública, clubes nocturnos, cafés y, en un caso, en una entrevista de trabajo.

“A pesar de que la violencia que experimentan las personas LGBT en Rusia está claramente motivada por la homofobia, las autoridades ignoran de manera deliberada que estos actos constituyen delitos de odio y no protegen a las víctimas”, expresó Tanya Cooper, investigadora sobre Rusia de Human Rights Watch. “Las autoridades rusas deberían juzgar los hechos de violencia homofóbica, y cesar su participación en la discriminación contra personas LGBT o su tolerancia de estos actos”.

Human Rights Watch documentó el estigma, la persecución y la violencia que enfrentan personas LGBT en Rusia en el transcurso de su vida diaria. La mayoría de los entrevistados afirmaron que estos problemas se intensificaron desde 2013. En algunos casos, fueron atacados por grupos organizados de repudio a personas LGBT, que surgieron en decenas de ciudades y localidades rusas a fines de 2012. Estos grupos de nacionalistas radicales engañan a hombres y adolescentes gais simulando concertar una cita, los retienen contra su voluntad y los humillan y exponen filmando el encuentro. Cientos de estos videos donde se muestran abusos han sido publicados en línea.

“Sentí que había sangre en mi boca, pero recién después supe que los agresores me habían fracturado la mandíbula en dos lugares”, dijo una víctima de un grupo organizado.

En otros casos, personas LGBT indicaron haber sido agredidas físicamente por desconocidos mientras realizaban sus actividades cotidianas. Varias víctimas dijeron a Human Rights Watch que los agresores los siguieron, y en muchos casos los golpearon, al mismo tiempo que los señalaron por ser gais, llamándolos “maricas” y expresando ofensas homofóbicas en sitios públicos.

También activistas LGBT enfrentan actos de violencia física y persecución en eventos públicos organizados en reclamo de la igualdad de las personas LGBT. La gran mayoría de los activistas LGBT entrevistados habían sido agredidos al menos una vez durante eventos públicos a favor de las personas LGBT desde 2012, y relataron ataques ocurridos en diversas ciudades. Indicaron que, a pesar de que son sistemáticamente hostigados y agredidos por los grupos que organizan contramanifestaciones en repudio a los derechos de personas LGBT, la policía no adopta medidas adecuadas para prevenir los ataques y protegerlos frente a actos de violencia.

De las 78 víctimas de violencia y persecución homofóbica y transfóbica entrevistadas para el informe, 22 no denunciaron a la policía las agresiones sufridas debido a que temían ser hostigadas directamente por miembros de esta fuerza y no creían que la Policía respondería seriamente a los ataques. Numerosas víctimas consideraban que denunciar las agresiones a la Policía era una pérdida de tiempo. De hecho, cuando las víctimas sí habían planteado una denuncia policial, fueron muy pocos los casos en que hubo una sucesiva investigación.

“Los organismos rusos de aplicación de la ley cuentan con herramientas para procesar penalmente hechos de violencia homofóbica, pero no tienen la voluntad de hacerlo”, señaló Cooper. “Al no frenar ni sancionar la violencia y la agresión homofóbicas, las personas LGBT y quienes defienden sus derechos quedan expuestas a un mayor riesgo de ataques”.

Salvo algunas investigaciones aisladas, las autoridades han hecho poco por exigir que los agresores rindan cuentas.

Human Rights Watch determinó que si bien Rusia cuenta con leyes contra los delitos motivados por odio, las autoridades de aplicación de la ley no reconocen como delitos de odio ni siquiera a los ataques homofóbicos más aberrantes. Ninguno de los casos documentados en el informe se investigó como delito motivado por el odio. En algunos casos documentados en el informe, en los cuales la Policía sí inició formalmente una investigación, los policiales restaron importancia a los hechos, se mostraron renuentes a tomar medidas de investigación concretas y a menudo culparon a las víctimas por los ataques sufridos. Solamente en 3 de los 44 casos en los cuales las víctimas presentaron una denuncia policial se desarrolló un proceso penal contra los responsables. Al menos dos de los agresores en estos casos fueron condenados, pero las penas aplicadas no guardaron proporción con la gravedad del daño infligido a las víctimas.

En vez de denunciar públicamente hechos de violencia y ejemplos de retórica contra personas LGBT, los líderes rusos han guardado silencio o –en algunos casos– efectuado declaraciones explícitas contra personas LGBT, según determinó Human Rights Watch.

En varios casos, personas LGBT o defensores de derechos de LGBT que trabajan como educadores en escuelas, universidades o centros comunitarios para niños se convirtieron en objeto de campañas de difamación, organizadas con el propósito de demonizarlas y mostrarlas como una amenaza para los niños, exclusivamente por su orientación sexual. La mayoría de estas personas perdió su empleo.

La ley de 2013 prohíbe la “propaganda de relaciones sexuales no tradicionales entre menores” y es una de varias medidas contra las personas LGBT que fueron propuestas o adoptadas durante ese año. La violación de esta ley supone una falta administrativa, para la cual se prevén multas de distinto valor.

“La ley contra la ‘propaganda’ LGBT no protege a ninguna persona, pero sí otorga a los homofóbicos un motivo más que conveniente para considerar que las vidas de las personas LGBT tienen menos valor para el gobierno”, indicó Cooper. “El gobierno ruso debería derogar la ley y detener la discriminación contra ciudadanos LGBT de Rusia”.

Selección de testimonios

“Sentí que había sangre en mi boca, pero recién después supe que los agresores me habían fracturado la mandíbula en dos lugares. Me llevaron a un solar en las proximidades y me preguntaron ‘¿cómo vamos a solucionar esto?’ ‘Podríamos quebrarte los brazos y las piernas, o...’. Entonces me di cuenta de que pretendían que les diera dinero... Antes de dejarme ir, me advirtieron ‘¿sabes qué es lo que les han hecho siempre a los gais en Rusia? ¡Los empalaban!’”.
– ZhenyaZh. (seudónimo), víctima de violencia por parte de un grupo organizado contra los gais

“Me obligaron a quedarme de pie en medio del círculo y se posicionaron alrededor mío. Me hicieron preguntas sobre mi vida sexual y mis preferencias sexuales, y luego me obligaron a gritar que era un pedófilo y un gay. Estas personas se llaman a sí mismos ‘Atletas contra los Pedófilos’, y me dijeron: ‘Vamos a atrapar a todos ustedes y les enseñaremos cómo hay que vivir’. Eran cerca de las 5 p.m., y había mucha gente en el centro comercial, haciendo compras y comiendo. Pero nadie los detuvo, nadie intervino”.
– Slava S. (seudónimo), víctima de violencia por parte de grupos organizados contra los gais

“Se me acercó un hombre en el metro y me preguntó si tenía miedo de andar por la calle ‘vestido así’. Me dijo: ‘¿Sabe que tenemos una ley que prohíbe a los gais?’ Luego comenzó a proferir insultos ofensivos sobre mi persona, me llamó ‘marica’, instó a las personas alrededor a que me miraran bien y me siguió cuando subí a un tren. Dentro del vagón del metro, me llamó ‘marica’ y me dio una bofetada”.
– Ivan (Johnny) Fedoseyev, un hombre gay que fue agredido por un desconocido en el metro de San Petersburgo