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(Nueva York) - Millones de trabajadores en Estados Unidos, incluyendo padres de infantes, se ven perjudicados por una legislación débil o inexistente sobre licencias con goce de sueldo y espacios para madres lactantes, así como contra la discriminación de trabajadores con responsabilidades familiares, señaló Human Rights Watch en un informe publicado hoy. Como consecuencia, los trabajadores enfrentan graves repercusiones financieras, profesionales y de salud. Las empresas estadounidenses se pierden los beneficios de la productividad y los ahorros por la rotación de personal que generan estas rentables políticas en otros países.

El informe de 90 páginas, "Failing its Families: Lack of Paid Leave and Work-Family Supports in the US" ("Fallando a sus familias: La falta de licencias remuneradas y apoyos para las familias trabajadoras en EE UU"), está basado en entrevistas con 64 padres de familia en todo el país. Entre otros temas, el documento destaca el impacto que tiene en la salud y las finanzas de los trabajadores estadounidenses el carecer de licencias familiares pagadas después de un nacimiento o una adopción; la reticencia de las empresas a ofrecer condiciones que faciliten la lactancia materna u horarios flexibles; y la discriminación laboral en contra de trabajadores que acaban de tener un hijo, especialmente las madres. La brevedad o inexistencia de las licencias pagadas llevaron a muchos padres a retrasar la vacunación de sus bebés y a sufrir depresiones posparto y otros problemas de salud. Muchas madres se vieron forzadas a renunciar pronto a la lactancia materna. Numerosos padres tomaron una ausencia laboral sin sueldo, se endeudaron y algunos incluso tuvieron que solicitar asistencia pública. Algunas mujeres aseguraron que el sesgo de los empleadores en contra de las madres trabajadoras descarriló sus carreras. A los padres del mismo sexo se les negó a menudo incluso una licencia sin sueldo.

"Es necesario garantizar licencias pagadas por ley - especialmente en estos tiempos de dificultades económicas", señaló Janet Walsh, subdirectora de Derechos de la Mujer de Human Rights Watch y autora del informe. "Estados Unidos se está quedando atrás al no asegurar que todos los trabajadores tengan acceso a licencias pagadas. Los países que cuentan con estos programas muestran aumentos en la productividad, reducción de los costos de rotación de personal y ahorros en las prestaciones de salud".

Una de las mujeres entrevistadas por Human Rights Watch describió cómo su supervisor se molestó por su embarazo y la obligó, pese a estar en los últimos meses del proceso de gestación, a limpiar el piso y realizar tareas normalmente asignadas a otros miembros del personal. También le denegó usar los días que tenía acumulados por licencia de enfermedad después del nacimiento de su bebé. Cuando regresó al trabajo después de una licencia no remunerada de seis semanas, su supervisor le denegó un espacio para extraer leche materna, la obligó a trabajar en turnos de noche y amenazó con despedirla si faltaba al trabajo para llevar a su bebé enfermo al médico. Dado que carecía de seguro médico, no recibió tratamiento para la severa depresión posparto que sufrió.

De acuerdo con la Ley federal de licencias médicas y familiares (FMLA), los trabajadores de EE UU con niños recién nacidos o familiares con enfermedades graves pueden solicitar una ausencia laboral sin sueldo con protección del empleo. Sin embargo, en la práctica, esta ley sólo cubre a la mitad de la fuerza laboral. Según la Oficina de Estadísticas Laborales del Departamento del Trabajo de EE UU, sólo el 11 por ciento de los trabajadores civiles (y un 3 por ciento de los trabajadores de más bajos ingresos) recibe prestaciones de licencia familiar pagada. Aproximadamente dos tercios de los trabajadores civiles disfrutan de algún tipo de licencia médica remunerada, en comparación a sólo una quinta parte de los trabajadores de bajos ingresos. Varios estudios han encontrado que el número de empresas que ofrecen voluntariamente licencias familiares pagadas está en declive.

"Dejar la concesión de licencias pagadas al capricho de los empresarios significa que millones de trabajadores se quedan sin ellas, especialmente aquellos de bajos ingresos que suelen ser quienes más las necesitan", dijo Walsh. "Las licencias no pagadas no son una opción realista para muchos trabajadores que no cuentan con los medios para recurrir a ellas o que se arriesgan a perder su empleo si las solicitan".

California y Nueva Jersey son los dos únicos estados que ofrecen programas de seguro público que incluyen las licencias remuneradas. Ambos están financiados exclusivamente mediante pequeñas contribuciones impositivas sobre la nómina de los empleados. Según un estudio que acaba de publicar un equipo de investigadores del Centro de Investigación Económica y Política y la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY) sobre el programa de California, los empleadores coincidieron de forma abrumadora en que el programa había tenido un efecto positivo o neutro sobre la productividad, la rentabilidad, el volumen de negocios y la moral de los empleados. Las pequeñas empresas fueron menos propensas que las grandes a la hora de reportar cualquier efecto negativo. De manera similar, estudios realizados en otros países concluyeron que el otorgamiento licencias pagadas beneficia a los negocios, aumenta la productividad y reduce los costos de rotación de empleados.

Por otra parte, las investigaciones sobre el impacto en la salud de la licencia de maternidad remunerada han encontrado que los permisos pagados y suficientemente largos están asociados con una lactancia más prolongada, una menor mortalidad infantil, tasas más altas de vacunación y revisiones médicas del bebé, y un menor riesgo de depresión posparto.

"En todo el mundo, las autoridades entienden que ayudar a los trabajadores a cumplir con su trabajo y obligaciones familiares es una buena política pública", señaló Walsh. "Es bueno para los negocios, la economía, la salud pública y las familias. Es hora de que EE UU se ponga al día con esta tendencia".

Otros países (y tratados internacionales) reconocieron hace tiempo la necesidad de proporcionar más apoyo a las familias trabajadoras. Al menos 178 países cuentan con leyes nacionales que garantizan las licencias pagadas para madres de recién nacidos, y más de 50 también garantizan permisos pagados para los padres. Más de 100 países ofrecen 14 o más semanas de licencia de maternidad pagada, entre ellos Australia, Canadá y el Reino Unido. Los 34 miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), entre los países más desarrollados del mundo, proporcionan en promedio 18 semanas de licencia pagada por maternidad, con un promedio de 13 semanas con sueldo completo. En la mayoría de países de la OCDE, existe la disponibilidad de permisos remunerados adicionales para los padres y las madres.

En una señal de la importancia que tiene la licencia pagada para madres y padres de recién nacidos en otros países, desde 2008 y a lo largo de la recesión económica, en la mayoría de los países de la Unión Europea los cambios a las prestaciones de licencia por maternidad, paternidad o parentales  incrementaron el pago de dichos servicios o revisaron la estructura del programa sin disminuir sus prestaciones, según un informe de 2010 de la Comisión Europea.

Ofrecer licencias pagadas a los padres de un recién nacido no ha arruinado a estos países, dijo Human Rights Watch. Por ejemplo, el gasto público en la licencia de maternidad equivale a un promedio del 0.3 por ciento del PIB en los países de la Unión Europea y la OCDE. Las prestaciones de licencia se financian generalmente a través de mecanismos públicos, con fondos provenientes de una combinación de las deducciones fiscales de las nóminas de los empleados, los ingresos fiscales generales, los fondos de seguro de salud y las contribuciones de las empresas. La tendencia se aleja del pago directo por el empleador. Una encuesta mundial llevada a cabo en 2010 por investigadores de las universidades McGill y Northeastern mostró que los países que conceden licencias laborales para el cuidado de la familia muestran los mayores niveles de competitividad económica.

"Con unos gastos relativamente mínimos, las licencias remuneradas por cuestiones familiares y otras prestaciones para las familias trabajadoras están literalmente salvando vidas, promoviendo la su estabilidad financiera e incluso mejorando la productividad de las empresas", apuntó Walsh.

La adopción de leyes que permiten a los trabajadores cumplir con las obligaciones laborales y familiares en todo el mundo ha sido en gran parte una consecuencia del crecimiento masivo de la participación de la mujer en la fuerza laboral durante el siglo pasado. Sin embargo, en Estados Unidos, los cambios demográficos en la fuerza laboral no han dado lugar a cambios jurídicos y políticos para respaldar esta fuerza de trabajo moderna. En Estados Unidos, las mujeres constituyen aproximadamente la mitad de la fuerza de trabajo, y la gran mayoría de los niños estadounidenses viven en hogares donde todos los adultos trabajan.

Además de carecer de leyes sobre licencia familiar pagada en la mayoría de los estados, la legislación estadounidense es débil en otras áreas importantes para las familias trabajadoras, concluyó Human Rights Watch. Las leyes federales prevén algún tipo de apoyo para las madres lactantes, pero excluye a muchos trabajadores. Prácticamente no hay protección para los trabajadores en busca de horarios flexibles y muy poca protección contra la discriminación en el trabajo en base a las responsabilidades del cuidado de la familia.

El Congreso y las legislaturas estatales deberían promulgar seguros públicos que contemplen las licencias pagadas para padres de recién nacidos y para los trabajadores que cuidan de algún familiar con un problema grave de salud, señaló Human Rights Watch. Los gobiernos federales y estatales deberían ampliar la cobertura bajo las leyes que protegen la lactancia materna y la extracción de leche en el lugar de trabajo, promover horarios flexibles y condiciones de trabajo para acomodar las necesidades del cuidado de la familia, establecer normas mínimas para los días de enfermedad pagados y enmendar las leyes contra la discriminación para prohibir explícitamente la discriminación en base a las responsabilidades familiares, recomendó Human Rights Watch.

Estados Unidos también debería ratificar los tratados internacionales que promueven la igualdad y las condiciones de empleo dignas para los trabajadores con responsabilidades familiares, incluida la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW).

"A pesar de su entusiasmo por los ‘valores familiares', Estados Unidos está rezagado muchos años en comparación a otros países en la garantía del bienestar de las familias trabajadoras", dijo Walsh. "Ser un caso atípico no es nada de lo que enorgullecerse en una situación como esta. Necesitamos políticas contemporáneas para trabajadores contemporáneos".