Israel discrimina sistemáticamente a los ciudadanos árabes palestinos en su sistema de educación pública, señala Human Rights Watch en un nuevo informe publicado hoy.

El informe de 187 páginas, De segunda clase: Discriminación contra niños árabes palestinos en las escuelas israelíes ("Second Class: Discrimination against Palestinian Arab Children in Israel's Schools") está basado en las investigaciones de Human Rights Watch en veintiséis escuelas árabes y judías y en las estadísticas nacionales recopiladas por el gobierno israelí. Casi la cuarta parte de los 1,6 millones de escolares de Israel son ciudadanos árabes palestinos y asisten a clases en escuelas dirigidas por el gobierno israelí, aunque operadas de manera separada a las de la mayoría judía.

"Las escuelas árabes administradas por el gobierno son otro mundo en comparación las escuelas judías oficiales," dijo Zama Coursen-Neff, consejera de la División de Derechos del Niño de Human Rights Watch. "La calidad de la educación que reciben los niños árabes palestinos es inferior en prácticamente todos los aspectos a la que reciben los niños judíos, y su rendimiento relativamente bajo lo demuestra."

La tasa de abandono escolar de los niños árabes palestinos es tres veces superior a la de los niños judíos y tienen menos probabilidades de aprobar los exámenes de matrícula nacionales para obtener el diploma de secundaria. Sólo unos cuantos llegan a la universidad. Entre los árabes palestinos, los beduinos del desierto de Negev son los peor parados en todos los aspectos. "La discriminación se acumula, y al subir de grado cada vez más niños árabes palestinos se quedan fuera," dijo Coursen-Neff.

En el informe se señalan diferencias alarmantes en prácticamente todos los aspectos del sistema educativo. El Ministerio de Educación no asigna tanto dinero por alumno a los árabes palestinos como a los judíos. El promedio de alumnos por clase es un veinte por ciento superior. Reciben muchos menos programas de desarrollo y recuperación-a pesar de que los necesitan más-debido en parte a que el Ministerio emplea un baremo diferente para evaluar las necesidades de los niños judíos. Sus centros escolares están en peores condiciones y muchas comunidades carecen de guarderías infantiles para niños de tres y cuatro años. Los escolares árabes palestinos no cuentan con el mismo acceso a programas de orientación psicopedagógica y de formación profesional. Una de las principales diferencias se encuentra en la educación especial, en la que los niños discapacitados árabes palestinos reciben menos fondos y menos servicios, cuentan con un acceso limitado a centros especiales y carecen de un currículo apropiado.

El árabe es un idioma oficial y el idioma que se utiliza en las escuelas árabes de Israel. No obstante, los recursos que el gobierno asigna al desarrollo de un programa de estudios general en árabe son inadecuados, y los profesores árabes palestinos disponen de muchos menos libros de texto y materiales de enseñanza que sus homólogos judíos. Parte del contenido del currículo, especialmente el estudio obligatorio de los textos religiosos judíos, aliena tanto alumnos como a profesores.

"El gobierno ha admitido que gasta por cada niño judío, pero no ha cambiado sus políticas," dijo Coursen-Neff. "Los niños que más necesitan-los árabes palestinos y, especialmente, los beduinos del Negev-son los que menos reciben." El otoño pasado, el gobierno prometió dinero adicional para la educación en árabe. Este año no está cumpliendo esa promesa con el presupuesto para 2002.

Human Rights Watch pidió al gobierno israelí que ponga fin inmediatamente a la discriminación en su sistema escolar:

El Ministerio de Educación debe adoptar una política escrita de igualdad que prohíba explícitamente la discriminación por motivos de religión, raza, etnia o género. El ministerio de empezar inmediatamente a distribuir todos los fondos y programas entre las escuelas de manera no discriminatoria, y asignar fondos adicionales para paliar las diferencias entre la educación judía y árabe.

El Knesset debe modificar las leyes de educación para que prohíban la discriminación por parte del gobierno nacional.

El gobierno debe mejorar de manera palpable la participación de los ciudadanos árabes palestinos en todos los aspectos de la toma de decisiones con respecto a las políticas y los recursos educativos.