(Washington, DC) – Al retirar un proyecto que procura proteger de las tareas más peligrosas a los niños que trabajan en explotaciones agrícolas, el Departamento de Trabajo de Estados Unidos condena a estos menores a la posibilidad de morir o sufrir graves lesiones, señaló hoy Human Rights Watch. La legislación propuesta habría actualizado, por primera vez en varias décadas, la nómina de tareas que se consideran excesivamente peligrosas para menores de 16 años en situación laboral. Estas normas no se habrían aplicado a niños que trabajan en granjas familiares. Sin embargo, el Departamento de Trabajo retiró el proyecto el 26 de abril de 2012. 

“Con esta decisión, el Departamento de Trabajo de Estados Unidos ha cedido ante la influencia de los gigantes de la agroindustria y sus aliados en el Congreso y ha dejado indefensos a los niños más vulnerables que trabajan en el país”, afirmó Zama Coursen-Neff, subdirectora del programa de derechos del niño de Human Rights Watch. “En vez de proteger a los niños que trabajan en explotaciones agrícolas, el Departamento de Trabajo ha optado por mirar hacia otro lado cuando estos menores sufran lesiones, asfixia o se intoxiquen mientras realizan tareas”.

La agricultura es el sector más peligroso en el cual se permite que trabajen los niños en Estados Unidos, según sostiene el Instituto Nacional de Seguridad y Salud Laboral (National Institute for Occupational Safety and Health, NIOSH) de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention). Estos niños corren riesgo de intoxicarse con plaguicidas o sufrir graves lesiones e insolación. Las cifras más recientes, de 2010, indican que 16 niños menores de 16 años murieron durante accidentes laborales en Estados Unidos, y que 12 de estos casos se produjeron en explotaciones agrícolas. A su vez, otros miles de niños sufren lesiones cada año.

Durante las entrevistas con Human Rights Watch, numerosos niños que trabajan en tareas agrícolas afirmaron manipular maquinaria pesada, incluidos tractores, y relataron incidentes como haber caído de escaleras, quedar expuestos a plaguicidas y experimentar síntomas de intoxicación, trabajar en condiciones de calor extremo hasta el punto de sufrir deshidratación, y haber participado en la cosecha y el desflore del tabaco, un proceso durante el cual pueden contraer una forma de intoxicación por nicotina conocida como enfermedad del tabaco verde.

Conforme a la Ley de Normas Equitativas de Trabajo (Fair Labor Standards Act, FLSA), el Departamento de Trabajo de Estados Unidos tiene la responsabilidad de determinar qué tareas son particularmente riesgosas y, por consiguiente, no pueden ser desempeñadas por niños menores de 16 años que trabajen en explotaciones que no pertenezcan a sus padres o sean administradas por estos. Las normas actuales, redactadas hace varias décadas y conocidas como “disposiciones sobre peligrosidad”, prohíben la operación de algunos equipos, el trabajo en áreas donde se encuentren determinados animales, las tareas realizadas sobre una escalera a una altura de más de 20 pies y la aplicación de productos químicos de uso agrícola de mayor toxicidad.

Las nuevas restricciones, establecidas a partir de investigaciones realizadas por expertos y propuestas a mediados de 2011, habrían incorporado limitaciones adicionales sobre uso de maquinaria pesada, trabajo en silos e instalaciones de almacenamiento de granos, manipulación de plaguicidas y el trabajo en la producción de tabaco.

“Las investigaciones llevadas a cabo por expertos han demostrado que algunas tareas son demasiado riesgosas para los niños”, expresó Coursen-Neff. “A medida que se desarrollan nuevos equipos agrícolas y se amplían nuestros conocimientos sobre los plaguicidas y otros riegos para los niños, las restricciones al trabajo infantil deben ser actualizadas”.

Las normas propuestas excluían de su aplicación a aquellas granjas donde trabajen los hijos de los dueños o administradores de las mismas, indicó Human Rights Watch. No obstante, tras la introducción del proyecto por el Departamento de Trabajo en 2011, varios miembros del Congreso, entre ellos los senadores John Thune y Jerry Moran y el representante Tom Latham, argumentaron que estas medidas perjudicarían a las granjas familiares y la formación en el oficio agrícola, y presentaron iniciativas para bloquear la adopción de estas nuevas normas.

“Capacitar a los niños para el trabajo en la agricultura no debería implicar exponerlos a la posibilidad de morir o sufrir graves lesiones”, aseveró Coursen-Neff. “Al igual que con los demás trabajos, las tareas agrícolas más peligrosas deberían ser realizadas por adultos y no por niños”.

La ley estadounidense permite que jóvenes de 16 y 17 años trabajen en condiciones riesgosas en el sector de agricultura, mientras que en todos los demás oficios la edad mínima para tareas peligrosas es de 18. A su vez, en otras ocupaciones, la ley prohíbe el empleo de niños de menos de 14 años, y limita el horario laboral de los menores de 16 a tres horas por día durante el período escolar. Sin embargo, en la agricultura, los niños pueden trabajar en cualquier explotación desde los 12 años, y a cualquier edad cuando se trata de granjas pequeñas. A diferencia de otros trabajos, la ley no establece desde qué hora en la mañana ni hasta qué hora de la noche pueden trabajar los niños en tareas agrícolas, ni tampoco dispone una cantidad máxima de horas, siempre y cuando no trabajen durante el horario escolar.

Incluso, son excepcionales los casos en que el gobierno estadounidense exige que en el sector de agricultura se cumplan las disposiciones vigentes que prohíben las tareas riesgosas para los niños. En 2010, el Sector sobre Salarios y Carga Horaria del Departamento de Trabajo dio curso solamente a tres violaciones de las restricciones sobre tareas agrícolas peligrosas, lo cual equivale al 0.3 por ciento de las 1,064 infracciones de las reglamentaciones sobre trabajos peligrosos que registró ese año. Si bien se han implementado normas voluntarias sobre seguridad en establecimientos agrícolas, no han conseguido impedir una cantidad desproporcionada de muertes infantiles, señaló Human Rights Watch.

“La protección que el Gobierno de Estados Unidos brinda a los niños contratados para trabajar en explotaciones agrícolas es inferior a la del resto de los menores que trabajan”, indicó Coursen-Neff. “Este doble criterio resulta peligroso y afecta desproporcionadamente a niños hispanos de sectores pobres, que representan a la mayoría de los menores que trabajan en establecimientos agrícolas”.

Cerca del 85 por ciento de los trabajadores agrícolas de Estados Unidos son de origen hispano, y casi todos son pobres.

El trabajo infantil que se desarrolla en la agricultura no sólo pone en riesgo la salud y la vida de los niños, sino que además vulnera las obligaciones jurídicas internacionales asumidas por Estados Unidos conforme al Convenio sobre las Peores Formas de Trabajo Infantil de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En 2010, la Comisión de Expertos de la OIT manifestó su profunda preocupación ante la gran cantidad de niños que sufrían lesiones o perdían la vida al realizar trabajos en el sector de la agricultura en Estados Unidos, y sobre las excepciones contempladas en la legislación de este país que permiten el trabajo de niños pequeños. La Comisión instó a Estados Unidos a adoptar medidas urgentes para cumplir con las obligaciones adquiridas en virtud de tratados.

“Únicamente el Congreso puede modificar este doble criterio nefasto que permite que niños realicen tareas riesgosas en el sector de la agricultura a la edad de 16 años, mientras que prohíbe ese tipo de tareas hasta los 18 años en cualquier otro oficio”, afirmó Coursen-Neff. “Pero el Departamento de Trabajo sí está en condiciones de proteger a los niños menores de 16 frente a tareas peligrosas, y debería adoptar medidas en ese sentido”.