Un acuerdo entre Estados Unidos y Australia para canjear refugiados albergados en la Bahía de Guantánamo por los que están detenidos en la nación-isla de Nauru contraviene las normas internacionales sobre refugiados, declaró hoy Human Rights Watch.

“Los refugiados son seres humanos, no productos que los países pueden negociar y comerciar”, dijo Bill Frelick, director de Políticas para Refugiados de Human Rights Watch. “Estados Unidos y Australia han firmado un trato que negocia vidas y se burla de la legislación internacional”.

Según el acuerdo anunciado el 18 de abril, alrededor de 90 refugiados de Sri Lanka y Birmania, que ahora están retenidos en un campo de detención inmigratoria manejado por Australia en la nación-isla de Nauru, serían enviados a vivir en Estados Unidos. Hasta 200 refugiados podrían ser enviados cada año. Australia, a su vez, aceptaría igual número de refugiados cubanos y haitianos retenidos en la Base Naval de Estados Unidos en la Bahía de Guantánamo, Cuba.

Las autoridades australianas y estadounidenses han sometido a los respectivos solicitantes de asilo a procedimientos de determinación de la condición de refugiados. Australia mantiene en Nauru a los solicitantes de asilo, incluso a aquéllos que se ha determinado que son genuinos refugiados, como parte de sus esfuerzos por evadir sus obligaciones legales hacia los refugiados. Ahora los refugiados con temor fundado de persecución serán transportados al otro lado del mundo.

“La única razón concebible para este ‘canje de refugiados’ es desalentar a futuros solicitantes de asilo de intentar llegar a Estados Unidos o Australia por barco”, dijo Frelick. “Sin embargo, los principios internacionales de protección a personas refugiadas estipulan que la detención y otras medidas similares nunca deberían ser utilizadas únicamente para desalentar a otros posibles refugiados”.

Human Rights Watch dijo que ya es difícil que un individuo sea identificado como legítimo refugiado por las autoridades estadounidenses en Guantánamo o las australianas en Nauru. Los haitianos y cubanos, incluso antes de ser llevados a Guantánamo, deben primero haber pasado por una inspección a bordo inmediatamente después de ser detenidos en el mar, y luego haber convencido a un agente inmigratorio de ser legítimos refugiados. En esta situación no tienen acceso a un abogado o un proceso judicial que sí habrían tenido en territorio estadounidense.

Al albergar refugiados en Nauru y en la Bahía de Guantánamo, Australia y Estados Unidos están tratando de evadir las obligaciones legales que estipula la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951. El acuerdo de canje viola el espíritu de la obligación legal de no expulsar a una persona refugiada, excepto por razones de seguridad y sólo después de una decisión conforme a las normas del debido proceso. Ninguno de los dos gobiernos ha invocado algún motivo de seguridad nacional para el intercambio de refugiados.

El trato – aparentemente diseñado para desalentar a los refugiados frustrando su deseo de unirse a familiares y comunidades de emigrados en un destino cercano – también viola los antiguos principios de la legislación sobre refugiados según los cuales los países deben esforzarse por mantener a los refugiados unidos a sus familiares. La conferencia internacional que adoptó la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 instó a los gobiernos a asegurar que “la unión de la familia del refugiado sea mantenida”. Los haitianos y cubanos identificados como refugiados en la Bahía de Guantánamo a menudo tienen familiares que ya se encuentran dentro de Estados Unidos.

“En muchos otros aspectos de las leyes de Estados Unidos y Australia, la unidad familiar es de primordial importancia”, dijo Frelick. “La Corte Suprema de Estados Unidos incluso ha llamado al hecho de mantener unidas a las familias ‘una perdurable tradición estadounidense’, pero al parecer esto no se aplica si un individuo es un legítimo refugiado que está escapando de la persecución”.