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El decreto de Biden sobre la frontera

Boletín informativo, 6 de junio de 2024

Protesta contra la política de "Quédate en México" frente al Tribunal Supremo de EE.UU., Washington, D.C., 26 de abril de 2022. © 2022 Photo by Michael Brochstein/ Sipa via AP Images

El teatro político es prácticamente inevitable en el período previo a unas elecciones presidenciales en Estados Unidos. Pero, a veces, va más allá de llamar la atención y llega al nivel de atentado contra los derechos humanos.

La orden ejecutiva del presidente Joe Biden de esta semana sobre el asilo cruza definitivamente esa línea.

Antes de entrar en detalles, recordemos los fundamentos, porque me parece que cuando la gente empieza a hablar de asilo en estos días, a menudo se pasa por alto un hecho fundamental. 

Es el siguiente: Todo el mundo tiene derecho a solicitar asilo en otro país. Esto no significa que cualquiera pueda vivir donde quiera. No. Significa que tienes derecho a pedir asilo, y que las autoridades deben considerar tu caso individual y tratarte humanamente mientras tanto. La legislación estadounidense garantiza este derecho, que también está respaldado por la legislación internacional sobre derechos humanos y refugiados.

La orden ejecutiva de Biden del martes atenta contra este derecho fundamental. 

Permite a los agentes fronterizos expulsar de inmediato (sin ni siquiera una audiencia) a las personas que llegan a Estados Unidos por la frontera sur en determinadas condiciones, concretamente cuando el número de llegadas a la frontera supera una media de 2.500 personas en siete días. 

¿Por qué 2.500? ¿Quién lo sabe? Es una cifra totalmente arbitraria, sacada de un sombrero.

Las autoridades no reabrirían la frontera hasta que la media de llegadas diarias descenda por debajo de 1.500 personas. De nuevo, una cifra sacada de un sombrero.

Esto cerraría la frontera entre Estados Unidos y México a los solicitantes de asilo. La orden ejecutiva es claramente ilegal en virtud de la legislación internacional sobre derechos humanos y refugiados.

También corre el riesgo de exponer a miles de personas a graves peligros.

Ya hablamos de los peligros hace unas semanas, cuando analizamos la "dosificación digital" de las solicitudes de asilo por parte de las autoridades fronterizas estadounidenses mediante una aplicación. Las personas que solicitan asilo en Estados Unidos y se ven obligadas a esperar en México están expuestas a sufrir violaciones, secuestros, torturas y asesinatos.

La nueva orden ejecutiva de Biden no hará sino aumentar el número de personas que se enfrentan a estos horrores.

Esta orden ejecutiva tiene que ver con la política y las elecciones presidenciales, sin duda. Es teatro político, en el que los candidatos quieren parecer "duros" en cuestiones fronterizas, sin tener en cuenta el sufrimiento que causarán sus políticas y propuestas políticas.

Pero cada vez que vea una nueva política descrita como "dura", pruebe esto: sustituya la palabra "dura" por "cruel". Entonces es probable que entiendas mejor lo que ocurre a nivel humano.

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