"Sofía", una trabajadora del tabaco de 17 años, en una plantación en Carolina del Norte. Comenzó a trabajar a los 13 años y dijo que su madre fue la única que le enseñó a protegerse en el campo: “Ninguno de mis jefes, contratistas o jefes de equipo nos ha dicho nada sobre pesticidas y cómo podemos protegernos de ellos (...) Cuando trabajaba con mi madre, ella me cuidaba y siempre quería asegurarse de que estuviera bien ... Nuestros jefes no nos dan nada excepto nuestros cheques. Eso es todo”. © 2015 Benedict Evans para Human Rights Watch.

© 2015 Benedict Evans para Human Rights Watch
Una nueva investigación publicada en el American Journal of Industrial Medicine refuerza cuán peligroso es el trabajo agrícola para los niños en Estados Unidos, y cuán poco preparados están para los peligros que enfrentan en los campos.

Hay más fatalidades de menores trabajadores estadounidenses en la agricultura que en cualquier otra industria. Todos los días, 33 niños resultan heridos mientras trabajan en granjas estadounidenses. Y la formación de seguridad que reciben es terriblemente escasa, lo que hace que su trabajo en entornos exigentes sea aún más peligroso.

Investigadores de la Facultad de Medicina de Wake Forest entrevistaron a 30 niños trabajadores agrícolas, de 10 a 17 años, y publicaron sus hallazgos en dos artículos que describen cómo los niños son presionados para trabajar rápidamente y con poco control sobre sus horas o la naturaleza de su trabajo.

Los niños entrevistados temían recibir menos sueldo o que los despidieran si no podían aguantar el ritmo de trabajo.

En general, reciben poca o ninguna clase capacitación en seguridad. Un trabajador de 14 años dijo: “Cuando estás cortando con el machete, te dicen ‘ten cuidado, no te vayas a lastimar’, pero eso es todo".[cf1] 

Los niños que entrevisté para las investigaciones de Human Rights Watch sobre el trabajo infantil en el cultivo de tabaco en EE.UU. relataron experiencias similares, trabajando largas horas en condiciones de calor extremo sin prácticamente capacitación en seguridad.

Un niño trabajador de 15 años me contó que su madre, también trabajadora agrícola, fue hospitalizada después de ser rociada con pesticidas, pero ni siquiera entonces su empleador les enseñó cómo protegerse: “Simplemente dijo que tuviéramos cuidado. Eso es todo”.

Decirle a un niño de 14 años que tenga cuidado con un machete, o a un niño de 15 años que tenga cuidado con los pesticidas, no es un entrenamiento de seguridad adecuado. La capacitación en seguridad es esencial para todos los trabajadores, aunque en realidad, los niños no deberían poder hacer un trabajo tan peligroso.

Las lagunas en la legislación laboral de EE.UU. hacen que sea legal que los niños a partir de12 años trabajen horas ilimitadas en granjas de cualquier tamaño con el permiso de los padres, siempre y cuando no falten a la escuela. No existe una edad mínima para que los niños trabajen en pequeñas granjas o granjas familiares.

La nueva investigación pone en evidencia las graves consecuencias de permitir que los niños trabajen en un sector tan peligroso. Un proyecto de ley actualmente en la Cámara de Representantes de EE.UU. otorgaría a los niños trabajadores agrícolas las mismas protecciones que los niños que trabajan en otros sectores, limitando sus horas y elevando la edad mínima para comenzar a trabajar.

Los miembros del Congreso deberían promulgar este proyecto de ley y garantizar que los niños trabajadores agrícolas de EE.UU. queden finalmente protegidos.