Dos niños talibés se acercan a los autos para pedir limosna en las calles de Dakar, Senegal, visto desde un retrovisor. 21 de junio de 2018.   © 2018 Lauren Seibert/Human Rights Watch

© 2018 Lauren Seibert/Human Rights Watch

 

En muchas de las escuelas coránicas de Senegal continúan a un ritmo alarmante los abusos graves, la explotación y la negligencia de los niños conocidos como talibés, aseguraron Human Rights Watch y la Plataforma para la Promoción y Protección de los Derechos Humanos (PPDH), una coalición de grupos que defienden los derechos de los senegaleses, en un informe publicado hoy.

El informe de 71 páginas, “‘There Is Enormous Suffering’: Serious Abuses Against Talibé Children in Senegal, 2017-2018”  (“‘Hay un enorme sufrimiento’”: abusos graves cometidos contra niños talibés en Senegal, 2017-2018”) documenta la muerte de 16 niños talibés durante ese período como consecuencia de palizas, negligencia o peligro físico por parte de ciertos maestros en escuelas residenciales coránicas, conocidas como daaras. El informe también documenta casos de abuso contra talibés en 8 de las 14 regiones de Senegal, entre ellos 61 casos de palizas o abusos físicos; 15 casos de violación real o intento de violación, o abuso sexual; 14 casos de niños encarcelados, atados o encadenados en las escuelas; y una mendicidad forzada y un abandono generalizados.

El presidente Macky Sall, reelegido en febrero de 2019, debería aprovechar su segundo mandato para aplicar medidas concretas a gran escala para proteger a las decenas de miles de niños talibés que viven en las daaras sin regular de Senegal, dijeron Human Rights Watch y PPDH.

“Los niños talibés inundan las calles, sufren terribles abusos y mueren como consecuencia de los abusos y la negligencia”, dijo Corinne Dufka, directora adjunta de la División de África de Human Rights Watch. “Las autoridades senegalesas dicen estar comprometidas con la misión de proteger a los niños y poner fin a la mendicidad forzada de los niños. Pero entonces, ¿por qué siguen operativas tantas daaras abusivas, explotadoras y peligrosas?”, añadió.

Human Rights Watch y PPDH visitaron cuatro regiones de Senegal durante 2018 y 2019 y entrevistaron a más de 150 personas en persona o por teléfono, entre ellas 88 talibés y extalibés, 23 maestros coránicos y decenas de trabajadores sociales, expertos en protección infantil, funcionarios gubernamentales y otros. Los grupos observaron y hablaron con decenas de niños talibés, muchos de ellos de apenas 5 años, que mendigaban en las calles de Dakar, Saint-Louis, Diourbel, Touba y Louga. Los investigadores visitaron 22 daaras en zonas residenciales y 13 centros y refugios para niños. También encontraron a numerosos niños talibés fugitivos que describieron los abusos que sufrieron y cómo fueron forzados a la mendicidad.

Los abusos persisten en 2019. En febrero, un niño talibé de 8 años que merodeaba por las noches en la estación de autobuses de Saint-Louis, presuntamente por temor a regresar a su daara sin la cuota de mendicidad exigida por el maestro coránico, fue agredido sexualmente por un adolescente. En abril, un maestro coránico fue arrestado en Mbour después de la muerte de un niño talibé, presuntamente debido a los golpes que recibió.

Si bien muchos maestros coránicos en Senegal no obligan a los niños a mendigar y respetan sus derechos, otros siguen abusando y desatendiendo sus cargos. Human Rights Watch estima que más de 100.000 niños talibés en Senegal son obligados por sus maestros coránicos, también conocidos como marabouts, a mendigar diariamente por dinero, comida, arroz o azúcar. Muchos fijan cuotas de mendicidad e imponen castigos y palizas, a menudo severas, en caso de incumplimiento.

En total, 63 de los 88 talibés entrevistados para el informe dijeron que su maestro coránico los había obligado a mendigar por una cuota diaria que oscilaba entre los 100 y 1.250 francos CFA (US$0,20-$2,20). Human Rights Watch y PPDH observaron cicatrices y heridas en varios niños que denunciaron haber sufrido abusos.

“No me gustaba la daara porque nos pegaban todo el tiempo: si no memorizábamos los versos del Corán o si no traíamos dinero”, dijo un niño talibé de 9 años, que en 2018 huyó de su daara en Dakar para escapar del abuso. “En la daara, te golpean hasta que crees que vas a morir”.

Los niños reportaron haber sido atados, encadenados o encarcelados en habitaciones similares a celdas en sus daaras, a veces durante semanas o meses, como castigo. “Si intentábamos huir, el marabout nos encadenaba las dos piernas para que no pudiéramos movernos”, dijo un niño talibé de 13 años que huyó de una daara en la región de Diourbel. Los trabajadores sociales y los funcionarios relataron haber ayudado a niños, que habían huido de sus daaras, todavía con los pies encadenados. La mayoría de estos casos provenían de las regiones de Diourbel y Saint-Louis.

También se documentaron casos de abuso sexual y violación de niños y niñas talibés por parte de maestros coránicos o sus ayudantes – talibés mayores – en las regiones de Dakar, Saint-Louis, Diourbel, Kaolack y Fatick. Un niño de unos 15 años, que había huido de su daara en la región de Diourbel, describió haber sido testigo de cómo talibés mayores abusaron sexualmente de otros talibés más jóvenes. “Si no [obedecían], los talibés mayores los pegaban. Las víctimas tenían alrededor de 11 años”, dijo.

Muchos niños observados en las calles y en las 22 daaras visitadas tenían infecciones y enfermedades visibles, pero no habían recibido ningún tratamiento médico. Entre las daaras visitadas, 13 proporcionaban poca o ninguna comida a los niños; muchas alojaban a los menores en edificios escuálidos, decrépitos y abandonados, a menudo sin letrinas operativas, jabón o mosquiteros para proteger a los niños de la malaria.

Algunas daaras están tan mal construidas y supervisadas ​​que ponen a los niños en alto riesgo de muerte o de sufrir lesiones por incendio. El informe documenta incendios en cuatro daaras en 2017 y 2018. A excepción de uno, todos estos casos causaron muertes o lesiones cuando los niños quedaron atrapados mientras su maestro estaba ausente.

Los grupos también detectaron casos de tráfico humano y peligros relacionados con la migración talibé, incluido el transporte ilícito de grupos de niños talibés a través de regiones o fronteras del país, talibés abandonados en ciudades remotas y niños que terminan en las calles después de huir de los abusos. Algunos padres perpetúan estas prácticas devolviendo repetidamente a los niños a daaras abusivas.

Senegal cuenta con sólidas leyes nacionales que prohíben el abuso infantil, la puesta en peligro de la vida de los niños y la trata de personas, pero se han tomado escasas medidas para proteger a los talibés y procesar a sus abusadores. Un próximo informe de Human Rights Watch evaluará los esfuerzos de regulación, programación y judiciales de Senegal en 2017 y 2018 para abordar la mendicidad forzada de los niños, las condiciones de vida inseguras y otros abusos en las daaras. También propondrá una “hoja de ruta” para que el nuevo gobierno proteja a los niños talibsé y promueva cambios duraderos.

En vísperas del Día Internacional del Niño Africano el próximo 16 de junio, el gobierno senegalés debería tomar medidas urgentes para proteger a los niños talibés del abuso y la mendicidad forzada, llevar a los responsables ante la justicia e inspeccionar y regular las daaras, recomendaron Human Rights Watch y PPDH. El gobierno también debería fortalecer los servicios regionales de protección infantil y poner a disposición fondos para daaras que prioricen la educación y respeten los derechos de los niños.

“Con su nuevo mandato, el presidente Sall tiene la oportunidad de tener un impacto duradero en la vida de miles de niños al proteger a los talibés de la explotación y al erradicar los abusos en ciertas daaras”, dijo Mamadou Wane, presidente de PPDH. “El enorme sufrimiento de los niños en estas pseudo-daaras debe llegar a su fin”.