Los trabajadores del hogar celebran el resultado de la votación sobre la Convención de Trabajadores Domésticos. Conferencia Internacional del Trabajo, Ginebra. 16 de junio 2011.

© 2011 International Labour Organization

(Nueva York) – Un histórico tratado global sobre los derechos de los trabajadores domésticos que reconoce garantías vitales a millones de trabajadores de todo el mundo entrará en vigor el próximo 5 de septiembre de 2013, indicó hoy Human Rights Watch. Los gobiernos deberían adoptar medidas sin demora para ratificar y aplicar el Convenio sobre el Trabajo Decente para las Trabajadoras y los Trabajadores Domésticos (el Convenio sobre Trabajadores Domésticos), señaló Human Rights Watch.

El Convenio N.° 189 sobre Trabajadores Domésticos, adoptado por los miembros de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 2011, establece una serie de estándares para los cerca de 50 a 100 millones trabajadores domésticos —en su mayoría mujeres y niñas— que realizan tareas básicas del hogar en casas particulares en todo el mundo. Estos trabajadores cocinan, limpian y cuidan a niños y personas mayores, pero en algunos países se les priva de las garantías laborales básicas. Los trabajadores domésticos están expuestos a un amplio espectro de violaciones de derechos humanos, como trabajar durante jornadas excesivas sin descanso, falta de pago de salarios, imposibilidad de salir del lugar de trabajo, abuso sexual y físico, trabajo forzado y trata de personas.

“Los trabajadores domésticos están entre los más susceptibles a abusos y explotación en todo el mundo”, observó Gauri van Gulik, defensora de derechos de la mujer de Human Rights Watch. “Con la entrada en vigor del Convenio sobre Trabajadores Domésticos, millones de mujeres y niñas tendrán la posibilidad de trabajar en condiciones más seguras y tener una vida más digna”.

El tratado reconoce a los trabajadores domésticos garantías que normalmente se conceden a otros trabajadores, incluidos días de descanso semanales, limitaciones a la cantidad de horas de trabajo, salario mínimo y acceso a seguridad social. El Convenio obliga a los gobiernos a proteger a los trabajadores domésticos frente a violencia y abusos, y a prevenir el trabajo infantil en el servicio doméstico. También exige a los gobiernos asegurar que el trabajo doméstico realizado por menores que hayan cumplido la edad laboral mínima no impida que estos reciban la educación obligatoria ni se interponga a su posibilidad de ampliar su educación o formación vocacional.

Desde la adopción del tratado en 2011, más de 30 países han sancionado profundas reformas legislativas con el fin de ampliar la protección de los trabajadores domésticos, por ejemplo, a través de límites a la jornada laboral, acceso a seguridad social y beneficios por maternidad, garantías en materia de salario mínimo, pago de horas extras y otros derechos laborales básicos.

“En los últimos años, decenas de países han reforzado las garantías laborales para los trabajadores domésticos”, indicó van Gulik. “Si bien estas reformas resultan sumamente alentadoras, todavía no existen plenas garantías para que todos los trabajadores domésticos gocen de derechos laborales básicos”.

En septiembre de 2013, ocho países han sido pioneros en la ratificación del Convenio sobre Trabajadores Domésticos: Bolivia, Italia, Mauricio, Nicaragua, Paraguay, Filipinas, Sudáfrica y Uruguay. Otros están adoptando medidas para permitir la ratificación. Al entrar en vigor el tratado, los países que lo hayan ratificado quedarán obligados a implementar los compromisos allí establecidos.

Human Rights Watch ha investigado las condiciones de los trabajadores domésticos en más de 20 países en todo el mundo, y ha documentado ejemplos en los cuales se les excluye automáticamente de las leyes laborales nacionales, así como casos de explotación, abusos laborales y otros delitos. Los niños que trabajan en el servicio doméstico —casi el 30 por ciento del total de estos trabajadores— y los migrantes que se desempeñan en este sector son los más vulnerables a sufrir abusos y explotación, señaló Human Rights Watch.

“Muchos niños que trabajan en casas particulares no reciben salario ni educación, sufren abusos o son obligados a realizar tareas excesivamente arduas por sus empleadores”, expresó Jo Becker, directora de defensa de los derechos del niño de Human Rights Watch. “Los gobiernos tienen la obligación de ayudar a estos niños mediante la ratificación del Convenio sobre Trabajadores Domésticos”.

A menudo, los trabajadores domésticos migrantes enfrentan un riesgo incluso mayor de explotación debido a que se les exigen comisiones excesivas por contratación y afrontan obstáculos idiomáticos y políticas nacionales que supeditan la condición migratoria de los trabajadores a los empleadores individuales. Human Rights Watch ha documentado abusos cometidos contra trabajadores domésticos migrantes, que incluyen golpizas, retención de pasaportes, imposibilidad de salir de la vivienda donde trabajan, jornadas de trabajo sumamente prolongadas sin días de descanso y, en algunos casos, meses o años sin remuneración. El Convenio sobre Trabajadores Domésticos contiene disposiciones específicas destinadas a proteger a trabajadores domésticos migrantes, como los requisitos relativos a regular la actividad de agencias privadas de empleo, investigar denuncias y prohibir que se deduzcan comisiones por contratación del salario de estos trabajadores.

“Numerosos trabajadores migrantes viven aislados en viviendas particulares, donde enfrentan un mayor riesgo de abusos y tienen escasas garantías legales”, señaló van Gulik. “Este tratado podría cambiar la vida de muchos trabajadores domésticos al contribuir a que puedan trabajar de manera segura y digna, y conseguir ayuda cuando sufran abusos”.