Ochenta y dos naciones respaldaron un proyecto de tratado sobre las municiones de racimo, acercando al mundo a una prohibición de las armas que causan horribles bajas civiles, Human Rights Watch declaró hoy al término de una semana de conversaciones diplomáticas en Wellington, Nueva Zelandia. El empuje hacia una prohibición total de estas armas, que dañan a civiles durante y después de los conflictos, se logró a pesar de los esfuerzos contrarios por parte un puñado de estados con arsenales de estas armas.