La corrupción, la pobreza y la represión continúan asolando a Guinea Ecuatorial bajo el liderazgo del presidente Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, que ha presidido el país desde 1979. Los enormes ingresos procedentes del petróleo financian los fastuosos estilos de vida de la pequeña élite que rodea al presidente, mientras que una gran parte de la población sigue viviendo en la pobreza. Persisten problemas como la mala gestión de los fondos públicos y las denuncias verosímiles de corrupción de alto nivel, así como otros abusos graves, como la tortura, los arrestos arbitrarios, la detención secreta y los juicios injustos.

A lo largo del año, el presidente Obiang hizo importantes donaciones a organizaciones internacionales, contrató a empresas de relaciones públicas, viajó por todo el mundo para visitar a los líderes de otros países y auspició eventos internacionales con la intención de mejorar su imagen. Sus esfuerzos dieron algunos resultados: el Secretario General de las Naciones Unidas y otros dignatarios hicieron visitas oficiales durante la Cumbre de la Unión Africana, celebrada en junio, y una asociación de países de habla portuguesa aceptó en julio la candidatura de Guinea Ecuatorial para su adhesión, algo que el país había tratado de conseguir durante una década.

El hijo mayor y posible sucesor de Obiang, Teodorín, fue condenado formalmente en Francia en marzo por cargos de lavado de dinero derivados de una prolongada investigación, mientras que Estados Unidos accedió a resolver su reclamación de confiscación contra Teodorín en octubre, en un caso independiente, que produjo miles de páginas de evidencia de presunta corrupción, extorsión y lavado de dinero. Para pagar el acuerdo judicial de US$30 millones, Teodorín tuvo que vender su mansión de Malibú y otros activos estadounidenses. El Departamento de Justicia de EE.UU. dijo que los bienes incautados se utilizarían para beneficio de la población de Guinea Ecuatorial.

Derechos sociales y económicos

Guinea Ecuatorial figura entre los cinco mayores productores de petróleo del África Subsahariana y tiene una población de aproximadamente 700.000 personas. El Banco Mundial lo clasifica como un país de altos ingresos. De acuerdo con el Informe de 2014 sobre Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, el país tiene un Producto Interno Bruto per cápita de US$37.478,85, el mayor en la clasificación de riqueza de cualquier país de África y uno de los más altos del mundo, sin embargo, ocupa el puesto 144 de 187 países en el Índice de Desarrollo Humano, que mide el desarrollo social y económico. Como consecuencia, Guinea Ecuatorial tiene, de lejos, la mayor brecha de todos los países entre su riqueza per cápita y su índice de desarrollo humano.

A pesar de la abundante riqueza en recursos naturales del país y la obligación del gobierno de avanzar en la mejora de los derechos económicos y sociales de sus ciudadanos, una parte muy pequeña de esta riqueza ha sido dirigida a satisfacer sus necesidades. Alrededor de la mitad de la población carece de acceso a agua potable o instalaciones básicas de saneamiento, según estadísticas oficiales de 2012. La desnutrición infantil, entendida como el porcentaje de niños cuyo crecimiento se ha visto atrofiado, se encuentra en un nivel del 35 por ciento, según el Fondo de las Naciones para la Infancia (UNICEF). Una gran parte de la población también carece de acceso a atención sanitaria de calidad, escuelas o un suministro fiable de electricidad. Las tasas netas de matriculación en la enseñanza primaria eran de apenas un 61 por ciento en 2012. A pesar de sus enormes recursos, Guinea Ecuatorial tiene unas tasas de vacunación muy bajas, incluyendo la peor tasa de vacunación contra la polio del mundo (39 por ciento), según la Organización Mundial de la Salud. A mediados de 2014 se confirmaron cinco casos de polio, lo que provocó una campaña de vacunación tardía.

Las estadísticas del gobierno no son confiables y éste hace pocos esfuerzos por llevar a cabo un seguimiento fiable de indicadores básicos. Las organizaciones internacionales a menudo tienen que hacer sus estimaciones basándose en modelos informáticos porque solo tienen información limitada. Según estos modelos, Guinea Ecuatorial ha reducido sus tasas de mortalidad materna en un 81 por ciento desde 1990 y ha cumplido una meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio antes de lo previsto.

El gobierno no publica información básica sobre presupuestos ni gastos, y los ciudadanos y los periodistas carecen de la libertad para monitorear de manera eficaz el uso de la riqueza de recursos naturales del país. En agosto, el gobierno confirmó que trataría de volver a aplicar una iniciativa de transparencia internacional sobre pagos procedentes del petróleo, gas y minería de la que fue expulsado en 2010. Un requisito clave de la Iniciativa para la Transparencia de las Industrias Extractivas es que los gobiernos dialoguen abiertamente con los activistas sobre la gestión de los recursos naturales del país, sin intimidación ni represalias, y garanticen un “entorno propicio” para su plena participación.

Libertad de expresión y asociación

Guinea Ecuatorial ha tenido durante mucho tiempo un pobre historial en materia de libertad de prensa. En enero, funcionarios de seguridad detuvieron a dos periodistas del Financial Times durante varias horas y confiscaron sus computadoras, cuadernos de notas y equipos de grabación, material que no les fue devuelto. Los periodistas pudieron recuperar sus pasaportes y teléfonos móviles, para luego salir del país antes de lo previsto.

Los periodistas locales siguen sin poder criticar al gobierno ni abordar temas que las autoridades no aprueban sin riesgo de censura o represalias. En el país existen muy pocos medios de comunicación privados y son generalmente propiedad de personas cercanas al presidente Obiang; la autocensura también es común. Solamente la pequeña minoría con acceso a transmisiones vía satélite e Internet tiene acceso a las noticias internacionales; los demás solo tienen acceso a una programación limitada de radio.

Las libertades de asociación y reunión están severamente restringidas en Guinea Ecuatorial, lo que limita en gran medida el espacio para los grupos independientes. El gobierno impone condiciones restrictivas al registro y operación de los grupos no gubernamentales. El país carece de grupos independientes de derechos humanos legalmente registrados. Los pocos activistas locales que tratan de abordar cuestiones relacionadas a los derechos humanos son blanco de intimidación, acoso y represalias.

Partidos políticos y la oposición

El Partido Democrático (PDGE) que está en el poder mantiene un monopolio sobre la vida política del país. Todos menos dos partidos políticos reconocidos oficialmente están alineados con el partido gobernante. El Parlamento bicameral de Guinea Ecuatorial, con un total de 175 asientos, solo cuenta con un representante de la oposición en cada cámara. El presidente Obiang nombró a 20 senadores, cinco más de lo permitido bajo la Constitución de 2011.

Los miembros de la oposición política son blanco de detenciones arbitrarias, intimidación y acoso. En julio, Santiago Martín Engono Esono, líder de la sección juvenil de la Convergencia para la Democracia Social (CPDS), fue detenido arbitrariamente y encarcelado durante cinco días en Bata, la segunda ciudad más grande del país.

En agosto, el presidente Obiang anunció que un diálogo político nacional previsto para noviembre incluiría por primera vez a líderes de la oposición exiliados. En preparación para este diálogo, el presidente Obiang declaró en octubre una amnistía política general para los representantes de la oposición en el exilio, pero no la extendió a los presos políticos encarcelados por presuntos delitos contra la seguridad nacional. En parte por esta razón, tres partidos políticos, incluido el único de la oposición con representación en el Parlamento, se retiraron del diálogo y lo declararon un fracaso.

Las elecciones presidenciales están programadas para el año 2016, pero se especula que puedan adelantarse a 2015. Las elecciones legislativas nacionales de 2013 estuvieron marcadas por graves violaciones a los derechos humanos y la denegación de las libertades fundamentales, incluyendo detenciones y restricciones arbitrarias a la libertad de reunión.

Tortura, detenciones arbitrarias y juicios injustos

En Guinea Ecuatorial, los derechos de debido proceso son ignorados de forma rutinaria y el maltrato a los prisioneros sigue siendo común. La tortura sigue vigente, a pesar de los desmentidos del gobierno. Muchos detenidos están recluidos indefinidamente sin conocer los cargos que pesan en su contra. Algunos se encuentran en detención secreta. Las deplorables condiciones en las prisiones y cárceles son potencialmente mortales.

El presidente Obiang ejerce un control excesivo sobre el poder judicial, que carece de independencia. El presidente es designado como “primer magistrado” de la nación. Entre otras facultades, preside el organismo que supervisa a los jueces y nombra a los miembros restantes del cuerpo.

En febrero de 2014, el gobierno de Obiang anunció una moratoria temporal sobre la pena de muerte. La Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP) admitió la membresía de Guinea Ecuatorial sobre esta base, creyendo que era un primer paso hacia la eliminación de la pena de muerte. Pero solo dos semanas antes de anunciarla, el gobierno ejecutó hasta a nueve personas que habían sido condenadas a muerte. En julio, el presidente Obiang afirmó en una entrevista que seguía estando a favor de la pena de muerte.

Agustín Esono Nsogo, un profesor que permaneció detenido sin cargos durante más de un año, fue puesto en libertad en febrero de 2014. Según su abogado, Esono fue torturado en tres ocasiones con el fin de hacerle confesar un presunto complot para desestabilizar el país. Se le negó la atención médica para sus heridas.

Cipriano Nguema Mba, un ex oficial del ejército al que le fue concedida la condición de refugiado en Bélgica en 2013, fue secuestrado cuando estaba de visita en Nigeria a finales de 2013 y fue devuelto ilegalmente a Guinea Ecuatorial, donde las autoridades gubernamentales lo mantuvieron en detención secreta y lo torturaron.

Esta es la segunda vez que Nguema fue secuestrado mientras se encontraba exiliado en el extranjero. En ambas ocasiones, las autoridades reconocieron tardíamente que se encontraba bajo su custodia y afirmaron que lo descubrieron en el interior del país y que lo habían encarcelado para que cumpliera una sentencia anterior. A raíz de un nuevo juicio, en septiembre de 2014, Nguema fue condenado por un presunto intento de golpe de estado y sentenciado a 27 años de prisión. Sus abogados no pudieron visitarlo ni representarlo durante el juicio. Otras cinco personas presuntamente vinculadas a Nguema también fueron juzgadas sin representación legal, condenadas y sentenciadas a duras penas de cárcel.

Durante 2014, Roberto Berardi, de nacionalidad italiana, fue torturado y recluido durante meses en régimen de aislamiento en condiciones inhumanas. En repetidas ocasiones le fue negado el tratamiento médico y el acceso a su abogado o representantes diplomáticos. Según su familia, durante varios días en septiembre no le dieron de comer ni beber después de que la embajadora de Guinea Ecuatorial en Italia lo visitara en la prisión. Supuestamente, durante la visita la funcionaria reprendió a Berardi por una carta abierta que éste publicó desde la cárcel. Berardi está encarcelado en un aparente intento por proteger a su socio de negocios, Teodorín, de la revelación de acusaciones de corrupción. El presidente Obiang no liberó a Berardi por razones humanitarias, tal como había prometido en abril ante la presión internacional. En el momento de redactarse este informe, seguía en prisión.

Principales actores internacionales

EE.UU. es el principal socio comercial de Guinea Ecuatorial y una fuente de inversión en su sector petrolero. Esto planteó preocupaciones de derechos humanos durante todo el año. En agosto, Obiang participó junto con decenas de otros líderes en la Cumbre EE.UU.-África organizada por el presidente estadounidense, Barack Obama. Esto desató una polémica mediática sobre por qué se le concedió el permiso para asistir a pesar de su pobre historial en materia de derechos humanos y corrupción. Durante su estancia en Washington, Obiang fue también el invitado de honor durante una cena y conferencia organizada por el Consejo Corporativo sobre África.

España, la antigua potencia colonial,  ejerció presión sobre Guinea Ecuatorial para que mejore su historial de derechos humanos. En junio, el presidente Mariano Rajoy asistió a la Cumbre de la Unión Africana, a las afueras de Malabo, en lo que fue la primera visita de un presidente del gobierno español desde 1991. A principios de año Rajoy se había negado a una reunión bilateral con Obiang.

Durante 2014, Irina Bokova, directora general de la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de las Naciones Unidas (UNESCO), viajó dos veces a Guinea Ecuatorial. Una de ellas fue para asistir a una ceremonia en septiembre organizada por el presidente Obiang para otorgar un premio que financió él mismo y que quiso que llevara su nombre. Previamente, ella había intentado bloquear la aprobación de la UNESCO para el polémico premio.

Guinea Ecuatorial se sometió a un segundo ciclo del Examen Periódico Universal de la ONU en Ginebra y recibió muchas recomendaciones sobre la tortura, la detención arbitraria, el estado de derecho, la libertad de asociación, la libertad de prensa, la corrupción y los derechos sociales y económicos. El gobierno aceptó la mayoría de estas recomendaciones y rechazó muy pocas. Sin embargo, las expectativas de que esto se tradujera en cambios positivos sobre el terreno eran escasas, ya que el gobierno aún no ha llevado a cabo los cambios prometidos tras un examen anterior de la ONU.